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LA BENDITA
SIMPLICIDAD
A sus cinco años recitaba los Milagros de
Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo, aquel niño el Benjamín de la Familia
Calasanz Gastón, que por cierto algo numerosa: Pedro Calasanz y María
Gastón, con sus ocho hijos, tres varones y cinco mujeres. La tradición
fija el nacimiento de nuestro insigne personaje el 11 de Septiembre de 1556,
a reserva de lo que puedan decir los expertos.
En Estadilla fue merecedor de sus
primeras letras y del apodo del Santet o santito ya que no iba a la escuela
si antes haber recitado sus oraciones matutinas, y por esas mismas edades ya
bullía dentro de él el deseo de llegar a ser sacerdote. Sus
estudios
superiores fueron de gramática y leyes en la universidad de Lérida, mientras
que la teología la estudió a modo jesuítico en el colegio de San Pedro en
Valencia y en Alcalá. Así el 17 de diciembre de 1583 recibió el
sacerdocio de manos de su propio obispo Hugo Ambrosio de Moncada en Sanahuja.
Muy poco de su sacerdocio lo ejerció en
su natal España, porque en Enero de 1592 partió para Roma de donde jamás
volverá. Serán prodigiosamente 56 años excepcionales en la vida de Calasanz.
A su llegada a Roma la idea en mente es
volver cuanto antes. Inicialmente será el confesor de la familia del
Cardenal Colonna quien lo hospedará haciéndolo su teólogo consultor.
Calasanz lo que en realidad busca es un privilegio eclesiástico o canonjía,
proyectos que por diversas causas de la vida fracasaron. Fue también
un período muy piadoso en su vida ya que perteneció a un variado catálogo de
cofradías, especialmente la de la Doctrina Cristiana.
El inicio de la obra de Calasanz es muy
peculiar: cuando pertenecía a la cofradía de los Doce Apóstoles solía
repartir limosnas por las calles, es cuando se percata de que muchos niños
pobres no conoce lo más elemental de la vida cristiana y mucho menos saben
leer y escribir y contar. Cuando él pregunta por qué, la respuesta es
muy fuerte: porque siendo muy pobres no pueden asistir a la escuela ya que
en aquel entonces había que pagar una cierta "colegiatura". Para
Calasanz la solución está clara: Que los niños vayan a la escuela y que no
se les cobre. Así que asiste con los funcionarios romanos para que
tomen medidas pertinentes, pero la respuesta es nada favorable. La
misma respuesta encontrará en el Colegio Romano y en la Minerva. Así
que esto es lo que le carcome a Calasanz por dentro.
Un 9 de Abril de 1597 en el Barrio del
Trastéver encuentra una escuelita en Santa Dorotea, en esa escuela se enseña
a leer, escribir y contar, así como la doctrina cristiana, pero, también se
paga. Calasanz poco a poco interviene de tal manera que pronto logrará
que sólo sean aceptados niños pobres, y él se convertirá en el auténtico
director. Es así como inicia esa gran aventura que se llama Escuelas
Pías. Poco a poco fue creciendo la escuela de Calasanz y junto a su
crecimiento el peregrinar por distintos edificios, hasta ubicarse finalmente
en san Pantaleón en 1612.
Calasanz reúne a un grupo de gente
piadosa que formará una especie de Congregación sin votos para el cuidado de
la escuela, a estos colaboradores les llamará operarios. Sin embargo
Calasanz se tuvo que enfrentar a los demás maestros de paga que veían con muchas sospechas su labor ya
que los niños abandonaban las escuelas de "paga" para asistir a las escuelas
pías. De cualquier forma la verdad caía por su propio peso, Calasanz
salía limpio y bien ponderado de cualquier intervención o auditoria.
Muchos maestros iba y venías por las escuelas, pero también hubieron quienes se quedaron
por mucho tiempo e incluso para siempre.
Tanto Calasanz como el Cardenal Protector
de las Escuelas Pías Giustiniani concluyeron que la mejor manera de dar
continuidad a la obra sería encomendarla un instituto religioso, así
acordaron que el más indicado sería la congregación Luquesa, sin embargo
poco duró la emoción, porque al poco tiempo las Escuelas Pías se tuvieron
que separar de los Luquenses. Así pues el 6 de Marzo de 1617 nacía con
el breve Ad Ea Per Quae la Congregación Paulina de las Escuelas
Pías .
Los niños que acudían eran
preferentemente pobres, con un "certificado" de pobreza expedido por su
obispo o párroco, pero no estaban cerradas las Escuelas a otros niños que
tuvieran el deseo de ingresar.
Con el tiempo tanto las Escuelas como la
Congregación Religiosa fueron siendo prósperas y su relevancia era motivo de
conocimiento de todos. Pero también con el tiempo llegaron las
envidias y las discordias, y sucedió que la Obra de Calasanz fue sometida a
una minuciosa revisión, sin embargo por diversas circunstancias salió bien
librado.
Pero la verdadera prueba llegó pronto.
Uno de sus mismos discípulos de nombre Mario fue quien vertió su veneno en
el ambiente para que el Santo Oficio dictara su sentencia sobre las Escuelas
Pías: Se nombra un supervisor para toda la Orden, que el mismísimo P. Mario
sea el supremo moderador de la Orden, quedan prohibidas nuevas fundaciones y
no se admitirán nuevos novicios, finalmente, Calasanz queda suspendido de su
cargo. Mario sumió su poder, pero pronto murió, y lo que sucedió fue
más vergonzoso y penoso que cualquier otra batalla. Así los cardenales
se reunieron para deliberar el futuro de la Orden religiosa, que más bien se
reunieron para decidir la extinción de la misma. Pero coincidió que
murió el Papa Urbano VIII y le sucedió Inocencio X alargando más bien el
proceso, el cual culminó en favor del
Santo y de su Obra, esto llenó de
júbilo a todo mundo, pero parece que a alguien se le ocurrió dentro del
festejo hacer un mal comentario que más pronto que nada llegó a oídos del
Papa y mejor decidió la reducción de la Orden a Congregación.
Así el breve de reducción fue dado a conocer a los padres en san Pantaleón
el 17 de Marzo de 1646. Calasanz no dijo más que lo proferido por el
Santo Job, "Dios me lo dio, Dios me lo quitó, bendito sea Dios".
Con este gran dolor Calasanz asiste a su
muerte. En una dulce muerte dejó de existir pronunciando por tres
veces el nombre de JESUS. Narran los asistentes a su muerte que
más que un funeral era un gran gozo lo que se apoderó de ellos, porque
llegaba al cielo un santo. Era el 25 de Agosto de 1648.
El 21 de octubre de 1669 el instituto fue
nuevamente rehabilitado. En 1748 es beatificado por el papa Benedicto
XIV, en 1767 canonizado por Clemente XIII. El Papa Pío XII lo declaró
Patrono Universal de las Escuelas Populares Cristianas en 19489. Juan
Pablo II lo ha declarado Protector de las Escuelas Católicas.
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