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La
principal fórmula para reconocer si nos encontramos ante la presencia de
un macho o de una hembra, es la presencia o ausencia de cuernos, salvo
en ejemplares menores de seis meses o durante los meses de Octubre,
Noviembre y Diciembre, en los cuales los machos pierden su corona, con
el fin de regenerarla como tantos otros cérvidos. En estos casos
deberemos remitirnos a otros criterios, como son: tamaño, aspecto,
pincel (en el caso de los machos) y, quizá la más eficaz en caso de
verlos en dirección opuesta a la nuestra sea la mancha blanca trasera,
que en los machos adquiere forma de riñón y en las hembras forma de
corazón.
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