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"Plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo."
(De los tiempos de Cervantes. Claramente, se están haciendo escasos los árboles; de lo otro hay bastante.)
Leo un libro a la semana. A veces más.
Salvo los existencialistas (unos amargados; lean La Náusea, de Sartre, y me entenderán), leo de todo, aunque poesía muy poca.
Tengo cierta preferencia por las novelas de f&sf, pero si el libro trata un tema interesante y/o es medianamente entretenido, venga.
No tengo muchos libros. La razón es simple: en Chile, los Libros pagan impuestos 3 veces: materia prima, impresión y venta. Que tal?! Pablo Huneeus (un autor cuyos libros me gustan: buenos temas, expuestos de manera amena) no entendía porque en nuestro país, si los libros pagaban impuestos, el infierno seguía exento.
Opino igual.
Y al que me salga con que "la literatura es un privilegio de unos pocos", puede irse a la ... de mi parte!
La situación es tal, que la mayoría de los libros que tengo los he comprado fuera del país. Una vez, estuve en Birmingham, Inglaterra, en una librería excelente: Dillon's. Entré, miré y (oh Gracias Señor por ese momento glorioso!) compré los libros que me habían gustado. Estaba... bueno, estaba feliz.
Volví a Santiago con un bolso deportivo lleno de libros.
Ahora, mi señora y yo compramos nuestros libros a través de la web, usando los servicios de Amazon.com, una librería virtual que tiene un catálogo descomunal y un servicio de reparto estupendo. Si no la conocen (y sería raro, si llevan un mes por aquí) se las recomiendo al 100%.
Y recuerden: los libros están para disfrutarlos, compartirlos (,devolverlos...) y hasta para crecer con ellos... y no para mirarlos en las vitrinas de las librerías.