Sabemos más o menos con certeza, que Ignacio Mariano de las Casas nació en Querétaro hacia 1719 y que por haber sido expósito, se desconocen los nombres de sus padres; si bien fue considerado como hijo de españoles. Se infiere que fue educado dentro del Convento de Santo Domingo, al amparo de un bienhechor, del que recibió nombre y apellido. En dicha comunidad religiosa fue un entusiasta hermano terciario. De igual modo, resulta probable que en ese recinto fue adiestrado en artes liberales y que por su cuenta, desarrolló las artes mecánicas, al consultar tratados de arte. Descolló por su precocidad y talento en materias tan diversas como latín, poesía, música, matemáticas, agrimensura, arquitectura, maquinaria, ensamblaje, fundición, dibujo, escultura, talla, organería, relojería, obras de vaciado y lima; llegando a fabricar porcelana de la misma calidad que la europea.

En 1745, casó con María Clara del Valle Tovar, de cuya unión no lograron descendencia. Su casa parecía una academia, pues por todos lados había talleres de diferentes oficiales y todos trabajaban bajo la dirección del maestro de las Casas.
Redactó varios manuscritos para la explicación y mantenimiento de sus creaciones, al igual que un tratado de gnomónica, simetría y arquitectura, seguramente compendio de las lecturas efectuadas en obras diversas; documento éste que plasmaba en cerca de 130 fojas, su estética. Dichos escritos se perdieron para siempre.
Poseyó tres inmuebles: su casa – taller, cuya ubicación aún no conocemos, pero que debió estar cercana al convento de los Dominicos; una más pequeña, en la loma de la Santa Cruz, misma que vendió en vida, en 500 pesos y otra casita o solar, situado en la calle que va del Real Colegio de Santa Rosa, para Los Hoyos.
De las Casas fue ante todo, un ingenio barroco, en toda la expresión del adjetivo, con ideas exuberantes y líricas; que arriesgó, ensayó y experimentó en las diversas ramas del arte, aún a costa de su nombre y sus aciertos artísticos.
Falleció el 11 de febrero de 1773 y fue sepultado en la capilla de Nuestra Señora del Rosario, dentro del templo de Santo Domingo.
Entre los sitios y creaciones en los que dejó constancia de su obra se encuentran el Templo de la Compañía de Jesús, la Congregación de Nuestra Señora de Guadalupe de clérigos seculares, el Convento de Monjas Capuchinas, Santa Rosa de Viterbo, Santo Domingo, Santa Clara, el Convento de Nuestra Señora del Carmen, el Santuario de Nuestra Señora del Pueblito, un plano de la ciudad y otros mapas de agrimensura, la Catedral de Valladolid en Morelia; así como el Hospital de Querétaro.

La fama de Ignacio Mariano de las Casas trascendió a las letras y los más destacados poetas de su tiempo le dedicaron sentidos versos. Como ejemplo, se reproducen dos sonetos:
Referencia de información:
Anaya Larios, José Rodolfo. Ignacio Mariano de las Casas. Un Ingenio del Barroco Queretano; en: Anaya L., J. R. y Loarca C., E. (1996) Ignacio Mariano de las Casas. José Velázquez de Loera. Secretaría del H. Ayuntamiento de Querétaro. Edición Conmemorativa. Santiago de Querétaro. Pp 9-24.
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