MI CAMINO HACIA LA DIOSA
P�gina II





Mi madre fue tratada con terapias muy duras, pero finalmente san� y hoy es tambi�n una Sacerdotisa de la Diosa. Ella fue una de las primeras mujeres que se inici� en la Argentina, tras asistir a mis cursos de entrenamiento. 
En los tiempos en que mi madre enferm�, yo no sab�a absolutamente nada acerca de la Diosa y mucho menos que Mar�a era uno de los tantos rostros con los que Ella se manifiesta. Debieron pasar seis a�os m�s hasta que conoc� a una astr�loga que me habl� por primera vez de Su Divinidad y me recomend� los primeros libros que le� acerca de Ella. Mi puerta de entrada en mi camino de regreso hacia la Diosa fue aprender el Tarot Madrepaz, de Karen Vogel y Vicki Noble. Y entonces supe que el pasaje que hab�a tomado era solo de ida.
Durante un viaje a Capilla del Monte, uno de los antiguos lugares sagrados de la Argentina, experiment� por primera vez el llamado de la Diosa para convertirme en Su sacerdotisa. Junto con mi maestra de Tarot, pretend�amos ingresar de noche a Los Terrones, un lugar lleno de magia y de misterio. Yo me sent�a aterrorizada y entusiasmada a la vez. Mientras conduc�a mi coche bajo la luna llena, sent� una voz que ven�a desde adentro de m� misma y me dec�a: �Est�s yendo hacia un lugar del cual nunca regresar�s. �Est�s segura que deseas ir?�
Mi coraz�n cambi� de ritmo y un sentido de extraordinaria aventura se apoder� de m�. �S�, respond� sin dudarlo. �Solo dime en qu� lugar debo detenerme�, agregu� recordando que estaba conduciendo mi auto sobre una ruta desconocida. La voz me dijo que recibir�a una se�al. De repente me di cuenta que no estaba sola. Mi amiga viajaba conmigo y ella tambi�n ten�a derecho a decidir. Cuando la mir�, su rostro estaba p�lido. Me dijo que hab�a o�do una voz en su interior, dici�ndole que estaba yendo hacia un lugar del cual no podr�a regresar. Pero ella respondi� que no estaba lista a�n para ir. �Tengo una hija adolescente que me necesita y no puedo dejarla�. Sus palabras me llenaron de desilusi�n, pero supe que esa era la se�al y que hasta all� deb�amos llegar. De modo que regresamos ignorando por completo el significado de aquella extra�a experiencia.
Al igual que miles de mujeres alrededor del mundo, yo me hab�a sentido capturada por la novela de Marion Zimmer Bradley�s, �Las Nieblas de Avalon�. Y, como nos ha sucedido a todas, el t�tulo �Sacerdotisa de Avalon� comenz� a vibrar dentro de m�.
Lo peligroso de esto es no llegar a distinguir que solemos vivirlo como una fantas�a y quedarnos all�, creando un mundo de ilusiones en nuestra mente, con lo cual continuamos viviendo nuestras vidas grises, creyendo que verdaderamente somos Sacerdotisas cuando en realidad solo estamos jugando a serlo.
Como parte de esa fantas�a, y para escaparme de la vida que estaba viviendo y no me hac�a feliz, cre� un sal�n de chat en el cual todas las personas hac�amos lo mismo: jugar a que er�mos alguien mejor: un personaje de novela. Nuestro sal�n se llamaba  �Camelot�, y all� yo era Vivian, la Dama del Lago. Cada noche respond�a a quienes me preguntaban �de d�nde eres�: �Soy de la Isla Sagrada�. Y cuando me preguntaban mi profesi�n, respond�a muy resuelta: �soy Sacerdotisa de Avalon.�
No recuerdo exactamente cu�ndo este juego se volvi� serio para m�. Pero sin dudas fue cuando comenc� a asustarme de que las personas recurrieran a m� para pedirme gu�a y conocimientos, cuando yo ni siquiera estaba en condiciones de ayudarme a m� misma.
Lamentablemente, no muchas personas tienen conciencia de esto y envuelven a otras en su propia fantas�a. No son malas personas, pero est�n tan bloqueadas por su propio dolor y est�n tan deseosas de huir de �l y de s� mismas, que no pueden mirar la realidad desde un lugar aut�ntico. Se llaman a s� mismas �sacerdotisas� y creen que lo son y asumen un rol frente a los dem�s, sin haber pasado por un proceso de aut�ntica sanaci�n y transformaci�n de s� mismas.
Es muy importante comenzar a reconocer los l�mites entre lo que es real y lo que es fantas�a. Y cuando me refiero a �real� quiero decir �lo que es en esencia�, �lo que es verdadero desde el alma�.  En definitiva es �real� todo aquello que se hace con conciencia.
  Para m�, dej� de ser una fantas�a cuando conoc� a mi maestra, Kathy Jones, con quien me entren� y me inici� como Sacerdotisa de Avalon, en Glastonbury. Al principio yo no sab�a exactamente qu� significaba ser una Sacerdotisa de la Diosa, pero s� sab�a que estaba dispuesta a ofrendar mi vida entera para servir a Su Divinidad. Para m� dej� de ser una fantas�a cuando decid� vender todo lo que ten�a y dejar mi vida de periodista y el �xito que hab�a logrado, para comenzar mi vida de nuevo. Esta vez no ten�a nada para perder, porque todo ya lo hab�a perdido, excepto a m� misma.
Mi entrenamiento fue mucho m�s dif�cil de lo que hubiera podido imaginar. Mi lucha para entender y hacerme entender en otro idioma no fue el �nico obst�culo que encontr�. Demasiado r�pido el dinero que hab�a obtenido con la venta de todas mis cosas se esfum� y deb� trabajar muy duro para poder mantenerme y sobrevivir, a la vez que pagar mis estudios. Muchas veces me sent� confundida, triste y sola en un pa�s muy diferente al m�o. Pero las peregrinaciones que hice a todos los lugares sagrados de la Diosa me permitieron recordar qui�n soy y para qu� estoy aqu�. Y, lo que es m�s importante, que nunca estuve verdaderamente sola.
En esos sitios record� vidas pasadas, pero no desde una posici�n rom�ntica y novelesca: me conect� con el dolor de viejas heridas, las que me hicieron a m� y las que yo misma inflig� tanto a m� como a otros. Pude saber (y hasta hoy y hasta mi �ltimo d�a sobre la tierra seguir� explorando en mi pasado, presente y futuro no solo para recordar sino para continuar aprendiendo cosas nuevas) qu� culpas ven�a arrastrando y qu� acciones era necesario reparar para poder recuperar mi alma, re-unir los trozos de m� misma que quedaron dispersos en cada dolor, en cada vida.
Fue preciso enfrentarme a todos mis monstruos, a todos mis fantasmas. Vagu� aparentemente sin rumbo en los caminos m�s oscuros de mi alma para descubrir no solamente cu�l es mi misi�n hoy, sino para saber qui�n soy verdaderamente, sin ilusiones ni fantas�as, sino de verdad. Qui�n soy como persona. Qui�n es mi alma, de d�nde viene y hacia d�nde quiere verdaderamente ir. Cu�l es mi lugar en el universo, como hija de la Diosa.
Luego de mi iniciaci�n  como Sacerdotisa de Avalon tuve que decir adi�s al �nico lugar en el mundo al cual pude reconocer como mi hogar del alma. Comprend� que la Diosa necesita de m� en otros sitios: en el pa�s en el que nac�, Argentina, y en el  pa�s donde nacieron mis ancestras, Espa�a. El voto sagrado que hice a la Diosa fue decir �s�, cada vez que Ella me llame; decir �s� a todo lo que Ella me pide que haga.

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