MI CAMINO HACIA LA DIOSA
P�gina III





  Como Sacerdotisa he aprendido que mi camino hacia la Diosa es un eterno aprendizaje. Mi funci�n como maestra o profesora est� basado en mi propio trabajo diario como eterna aprendiz. He aprendido a celebrar las lecciones que Ella me env�a, ya sean felices o dolorosas, porque caminar en equilibrio entre la luz y la sombra es uno de los aprendizajes m�s importantes que necesitamos desarrollar en esta vida.
Ya no me interesa comprar vestidos caros ni alimentarme de aplausos, porque necesito vestir c�moda para caminar y porque he aprendido que en mi trabajo son pocos los momentos de verdadero reconocimiento. Creer en la Diosa no solo significa ser alguien diferente, tambi�n significa recibir cr�ticas y ataques, porque la gente a�n no ha aprendido a aceptar lo diferente y le teme. Y tambi�n porque las mujeres a�n est�n inmersas en competir entre s�, en lugar de sumar sus talentos y crear entre todas, todas juntas, una vida m�s plena. De modo que como Sacerdotisa he tenido tambi�n que aprender a sanarme a m� misma, y a ser consciente de que soy la �nica persona sobre la tierra a la que puedo verdaderamente sanar. Y que al sanarme a m� misma, contribuyo enormemente a la sanaci�n de nuestro querido planeta, nuestra amada Madre Tierra, y al de mis hermanas las mujeres.
Sin embargo, en muchas ceremonias las Sacerdotisas usamos ropas ceremoniales que son maravillosas. Pero no tienen un sentido de frivolidad sino que representan el modo en que cada una de nosotras manifiesta a la Diosa. Tanto las m�scaras como los vestidos son una especie de veh�culo que necesitamos para viajar hacia el Otro Mundo y traer desde all� los mensajes que necesitamos conocer y la energ�a que necesitamos para sanar.
Cuando ves a una hermosa Sacerdotisa, celebrando un poderoso ritual, no est�s viendo en verdad a la mujer que ella es en su vida cotidiana. Lo que ves es la M�gica Presencia que habita su cuerpo humano durante la ceremonia. Para lograr esto, ha debido entrenarse muy duro y aprender a vaciarse de s� misma para que la Diosa pueda manifestarse a trav�s de su cuerpo. La belleza que ves es producto de los miles de kil�metros que ha viajado en la oscuridad de su propio esp�ritu, en busca de su verdadera alma.
Ser una Sacerdotisa no significa ser una Princesa. Cuando tomes la decisi�n de iniciarte, tendr�s que enfrentar muchas pruebas y es muy importante que puedas contar con una persona que pueda guiarte. Y esa persona tiene que ser alguien que haya recorrido el camino antes que t�, de modo que pueda ayudarte a sostenerte y a enfrentar el desaf�o de cada puerta que se abre o que se cierra ante ti.
La funci�n de esta gu�a es compartir contigo todo el conocimiento que ella haya podido atesorar en su propia experiencia. Es necesario contar con alguien que pueda ser testigo de que tu trabajo es verdadero y que pueda ayudarte a saber por ti misma lo que es verdadero para ti y lo que no lo es. Ella no te dar� respuestas, pero sabr� c�mo hacer para ayudarte a que las encuentres por ti misma, dentro de ti.
El de Sacerdotisa no es ciertamente un t�tulo de nobleza, si bien es cierto que es un derecho de nacimiento que portamos todas las mujeres. Todas las mujeres somos llamadas por la Diosa. Todas las mujeres somos elegidas por Ella. Pero no todas las mujeres est�n dispuestas a decir �s� verdaderamente porque, en las profundidades de su alma, ellas saben que necesitan recorrer un largo y duro camino. Y porque saben que, una vez que digan �s�, no habr� camino de retorno...
...  Afortunadamente!
Yo no podr�a imaginar una mejor manera de estar viva sobre este hermoso y excitante planeta. Del mismo modo en que me cuesta imaginar c�mo el mundo pudo continuar existiendo, desde hace tantos siglos, sin notar la presencia de la Diosa ni tomar conciencia de cu�nto necesita y a�ora a Sus Sacerdotisas.
Vivir desconectadas de Su Amor, Su Poder y Su belleza no puede llamarse vivir una vida aut�ntica...

Sandra Rom�n, Sacerdotisa de Avalon.
Autora de �Los Rostros de la Diosa�, editado por Kier.
.

VOLVER
Hosted by www.Geocities.ws

1