VISIONES - PARTE I

Por: Rubí
22 de Julio de 2006

07 Octubre de 2005

Ya era bastante común que esperará despierta por las noches, hasta que todos se durmieran, para poder llorar a solas, sin que nadie me estuviera preguntando por qué, hasta el día de hoy no tengo la respuesta para esa pregunta, no es que pensara que mi vida es mala, no es que quisiera tener algo y no pudiera tenerlo, simplemente sentía tanto dolor de la nada y no sabía como sacarlo de mi interior.

Era una noche común y corriente, incluso las pandillas de los alrededores parecían estar en algún sueño placentero o quizá estaban robando en las colonias más adineradas de la ciudad, pero esa noche ni un alma se podía ver en las calles cercanas a mi casa, ni un solo ruido se escuchaba, creo que extrañé el canto del los grillos, me gusta mucho escucharlos porque siento algo de paz cuando los escucho, y, al mismo tiempo, me pueden arrullar ligeramente. Me acerqué a la puerta y me quedé observando la soledad que había en el exterior, hasta el viento había desaparecido, cualquier persona normal hubiera dicho en ese momento que yo estaba loca tal vez, porque seguramente mi apariencia mostraba un gran interés en el monótono paisaje que se exponía esa noche, lo cierto es que estaba pensando en la causa de ese sentimiento que llevaba arrastrando hace poco, pensé, desde un simple insulto hasta una gran pelea, o la muerte de un ser querido, pero los días anteriores no había pasado nada que pudiese causar la depresión que sentía en el momento, nada parecía suficiente razón. Creo que pasaron cerca de dos horas, quizá fue un poco más, el reloj marcaba las 2:23 en ese momento y antes, cuando apenas me pose frente a la puerta de entrada, no me había tomado la molestia de ver la hora que marcaba el reloj, por esa razón no sabía con exactitud cuanto tiempo había pasado. Al siguiente día tenía que levantarme temprano, aún así no quería dormir, de pronto un miedo se apodero de mí, sentía que si dormía probablemente no despertaría, pero era un miedo infundado, no quería molestar a nadie, así que esa noche decidí dormir en el sofá. Me recosté en el de dos espacios, el que estaba justo al pie de la ventana y comencé a desechar los pensamientos negativos, traté de dormir, y conté una y mil ovejas, pero no obtuve ni una pizca de sueño, luego de eso solo me quedé callada, tratando de no pensar en nada, permanecí con los ojos cerrados hasta que, dentro de mis pensamientos, surgió una pregunta "¿Estoy Dormida?", suena gracioso pero así soy yo, a veces me doy cuenta cuando estoy dormida, lo cual quiere decir que no estoy del todo en ese estado, pero son raras las veces que estoy solo en el medio sin soñar nada.

En esa ocasión yo estaba flotando, quería moverme, pero no podía, no sé exactamente qué es lo que estaba sintiendo en esos momentos, al menos no si hablamos de los sentimientos que recorrían mis venas. Recuerdo que en un instante sentía una gran opresión en mi cuerpo, mi pecho difícilmente se podía expandir para poder introducir aire en mis pulmones, el fresco de la noche entraba por la ventana y mi cuerpo lo sentía intensamente, no era invierno, aún faltaban un par de meses, no había llovido, es una región árida, para nosotros aire fresco es estar un poco debajo de los 30°, de hecho creo que 30° es fresco para nosotros tan acostumbrados al calor, pero bueno… ese no es el punto, el punto es que con esa temperatura yo sentía un tremendo frío que penetraba en mis huesos, además de que estaba sudando, como si fueran las 12:00 del día, como si estuviéramos a los acostumbrados 35° o 38°, que gran contradicción, pero quise concentrarme en tratar de dormir hasta el minuto en el que comencé a escuchar rumores, parecían ser voces, susurros que no me llegaban por completo, mi primer pensamiento acerca de eso fue que quizá había gente en el exterior de la casa hablando, pero luego el sonido se intensifico, ese ruido se tornó en un tono que me hacia sentir miedo y tenía ganas de cubrir mi cabeza con mis manos, quería acurrucarme en un rincón para protegerme de la nada, pero simplemente no me podía mover, no podía hacer nada. Una vez más el sonido parecía acercarse, parecían más de 10 personas, todas las voces me parecían familiares, hablaban al mismo tiempo pero de vez en cuando alguna de ellas resaltaba entre las demás y todas aquellas a las que podía escuchar y entender estaban llenas de odio, de dolor, todas me gritaban cosas horribles que no puedo recordar por más tiempo, algunas de ellas me traían recuerdos, eran frases que fueron pronunciadas en momentos de alta tensión, una sola vida tiene tantos problemas y de repente pareciera que todos se habían aglutinado en mi mente, sin embargo había otras tantas voces que no reconocía, pero de igual manera se les podía escuchar pronunciar palabras llenas de odio, y no podía dejar de pensar en todo el daño que yo había hecho, así como el daño que otros me habían hecho, quería tanto que todo eso se detuviera en ese instante, pero no podía hacer que parara, no era yo quien había traído devuelta tantas cosas, ¿Quién era?... ¿Quién estaba ahí?... estoy segura de que alguien más estaba ahí, lo sentía como las veces en que alguien entra sigilosamente a una habitación pero algo te hace mirar, como si sintieras su presencia, en esos momentos fue lo mismo, pero por más que quise ver quien era, por más que quise bloquear el sonido no pude y lo único que podía hacer mientras mi respiración se salía de ritmo, era sacar una fría lagrima llena de confusión, fue lo único que pude hacer, al menos la sentí recorrer mi piel mientras salía de las profundidades de mi ojo derecho, se deslizó lentamente hasta llegar cerca de mi oreja, las voces seguían hablándome, luego la gota giró para llegar hasta mi cuello y cuando por fin se detuvo sentí un gran alivio, poco a poco las voces parecían disminuir en cantidad hasta que ninguna más habló, pues, yo había abierto de pronto los ojos, me di cuenta de que no estaba sudando, pero sentía el frío y la lágrima tampoco estaba, no había rastro de nada, solo mi respiración agitada lo cual se contradecía con el hecho de que sentía que no podía respirar. Me quedé en la misma posición por un par de minutos, aun sentía como si alguien estuviera parado a mi izquierda, pero sin embargo no podía ver a nadie, estaba oscuro pero no tanto como para ver solo el color negro de la noche. Todo fue un martirio para mí, sentí como si hubieran pasado horas desde que entre en ese estado, pero en el instante en el que me puse de pie y le eché una mirada al reloj me di cuenta que no habían transcurrido más de 10 minutos desde la última vez que chequé la hora. ¿Un sueño?... ¿una pesadilla?... no lo creo, para llegar al momento de la noche donde empezamos a ver imágenes en nuestro ciclo de sueño pasa más de media hora… ¿es acaso posible que algo sobrenatural me haya pasado?, no me gusta pensar en esas cosas, siempre he tratado de no creer en esas cosas, pero en momentos como ese es cuando empiezo a dudar de mi propia lógica.

Esa noche me fui a dormir a mi habitación con un poco de miedo, miedo que al día siguiente había desaparecido, pero aún recuerdo lo que pasó y me sigo preguntando ¿Qué demonios fue eso?




Siguiente
Hosted by www.Geocities.ws

1