25 de Octubre de 2005
Hace tanto que no me ponía a pensar en el pasado, hace tantos años que estas cosas extrañas pasaron por mi vida que las había olvidado… pero hay días en que repentinamente te llegan memorias del pasado, en ocasiones son buenos momentos, pero otras tantas son cosas que no quisieras tener en tu mente nunca más… "vamos solo fue tu imaginación" es una frase ya común en el eco de mi cabeza ¿acaso yo misma me veo como una demente?…
Recuerdo… recuerdo que una noche yo tuve un sueño… ya no lo recuerdo con mucha claridad, pero lo básico esta en mi mente:
No sé qué época era, pero estábamos lo suficientemente atrás, en el pasado, como para que nos llamaran indios, no creo que fuera la misma región, o tal vez si… nunca lo podré comprobar… ja ja ja… el solo recuerdo de lo que vi me hace pensar en la película de Pocahontas, no era igual pero hay cierto parecido… me vi a mi misma descalza con ropas hechas con piel de animales, estaba parada en medio de la aldea y no se veía ni un alma en los alrededores, quizá cada quien había ido a hacer sus labores, ya saben, cazar, pescar, cosechar, todas esas labores que eran tan comunes en el pasado. Caminé por donde la naturaleza me lo permitía, por donde mis pies aguantaban el paso. Después de un rato caminando me encontré con una mujer y su hija quienes prácticamente huyeron de mí en el momento en el que me quise acercar a ellas, no sabía por qué habían hecho eso, ¿sería el simple hecho de que yo era una forastera? Nunca lo sabré, nunca pude realmente comunicarme con ellos como para saber, mínimo, qué era lo qué tenían en mi contra. Pronto, pocos, muy pocos minutos después ya tenía a cientos de personas tratando de capturarme, algunas tenían armas en sus manos, otras no, mi instinto me decía que corriera lo más rápido que pudiera, era más que obvio que no me dejarían salir viva, todas las personas venían de los rumbos por donde se escuchaba el sonido de un riachuelo. Pronto había algunas lanzas clavadas cerca del camino por el cual iba corriendo yo, afortunadamente ninguna me hirió, me escondí entre la maleza, los perdí por unos momentos y regresé a la aldea que estaba nuevamente vacía, realmente no tenía idea de dónde podría yo refugiarme, una de las mujeres que regresaban a la aldea me vio y en el acto gritó a los demás para que se aproximasen para detenerme, seguí corriendo hasta llegar de nuevo al centro de la aldea donde me encontré con un indio que estaba sentado en el suelo, con sus piernas, rodeaba una especie de tambor el cual tocaba como si fuese el réquiem de mi despedida de este mundo, no pude seguir corriendo y en ese momento el hombre dejó de golpear el centro del instrumento y levantó su mirada hacia mí, no pude decir nada, ni moverme un solo centímetro, y el hombre me dijo algunas palabras, no las entendí, pero las sentía como si me estuviera dando algún consejo, no se… no eran palabras con intención de lastimarme, al menos así las entendí yo, cuando el hombre terminó de hablar, el resto de las personas que me estaban persiguiendo llegaron y estaban apunto de atraparme cuando desperté del sueño…
Si, claro, un simple sueño, cuando tenia como 9 o 10 años… hace tanto de eso… pero mi corazón latía fuertemente y lo hizo aún más fuerte cuando, al despertar, vi al borde de mi cama al indio de mi sueño, ahí estaba sentado en la misma posición con el tambor entre sus piernas y yo congelada ante él… desvíe mi mirada hacia la izquierda, donde se encontraba la puerta de entrada, vi la luz de la cocina encendida y eso me tranquilizó un poco, pero después de medio segundo giré mi cabeza para poder ver nuevamente a la figura que se encontraba al final de mi colchón, pero ya se había escabullido entre el viento de la habitación. Quise gritar pero no pude, quise contar lo sucedido, pero las palabras se ahogaron en mi interior. Toda esa noche la pasé en vela, y no fue nada agradable. Esa noche fui la clásica niña asustada, cubierta toda, de los pies a la cabeza, con la frazada que estaba en mi cama, esperando que el miedo desapareciera y que el sueño llegara de nuevo, pero sencillamente eso me fue imposible.
Ya entrada la madrugada quizá serían las alrededor de las tres de la mañana, decidí abrir los ojos y sacar mi cabeza del escondite improvisado. Nos acabábamos de mudar a esa casa, era lógico que tuviéramos algo de miedo al dormir ahí, así que el abanico de techo que estaba en nuestra alcoba tenía un pequeño foco que estaba pintado de azul, la luz era ligera y pálida, a mi parecer le daba un toque tétrico, al menos en ese momento así lo pensé, pero para esa hora, pasadas las tres de la mañana mi madre ya lo había apagado para que durmiéramos. Toda la noche la pasé escuchando ruidos extraños:
que arrastraban las sillas del comedor, los comunes y muy trillados pasos y todos los sonidos contados en las habituales historias de terror. Quizá fue un error que me atreviera a sacar mi cabeza de debajo de las sabanas. Lo primero que vi fue el techo, tan banco y apacible, luego, en la intersección entre el techo y la pared, justo sobre mi cabeza solo se veía una mancha oscura que con el paso de los segundos se iba arrastrando para bajar, no parecía ser algo con vida, sin embargo era extraño ver algo así, parecía ser un hilo de algún liquido, un liquido de un color intenso y por mi mente se cruzó la idea de que era sangre, lo miré por unos momentos viendo como bajaba lentamente, y cuado hubo llegado hasta mi cabecera, y se ocultó detrás de ella yo solo acerté a esconderme nuevamente bajo la manta, cosa que no ayudaba mucho, por un lado, sentía que me asfixiaba, y por el otro, si salía, quizá moriría del miedo, pero no pude esperar más, traté de convencerme de que solo había sido mi imaginación, pero cuando salí de nuevo ahí estaba la mancha liquida, bajando continuamente para llegar hasta el suelo, no cabe duda que era una cobarde, me cubrí otra vez, y pude escuchar una voz muy lejana que pronunciaba mi nombre y puse mis manos sobre mis oídos tratando de ignorar la voz, pero eso no servía de nada, el único alivio era que la voz no se sentía más cerca, parecía estar estática, y en esta posición, con mis manos apretando la cabeza, y mis piernas muy cerca de mi estómago me quedé esperando que todo desapareciera, pero supongo que 1 hora después el cansancio me ganó, y bendito cansancio, al menos, dormí un poco, pero, lamentablemente, por varias semanas no olvidé lo que había ocurrido esa noche.
Tonterías de niños es lo que pienso hoy en día, al menos en días comunes, corrientes y hasta aburridos… pero en días que pasa algo que no puedo explicar, las dudas vuelven a mi mente… o ¿será acaso el simple hecho de que me estoy volviendo loca?, es que ¿acaso hay algún tumor en mi cerebro que me hace tener alucinaciones?… al menos esa sería una explicación más razonable… hay días en los que quisiera tener todas las respuestas… por ahora no juzguen mi pensamiento ya que ni yo misma sé qué es lo que debo pensar acerca de estas cosas…