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Poetas 2000

Número 6, año III, Junio 2002

Este número es dedicado a la memoria de Manuel Pablo Pérez Hernández.

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Palabras del Editor.

Homenaje a Manuel Pablo Pérez Hernández

Charco Profundo

Nubes Grises

Remolinos

Nave

Maestros

Equipo Poetas 2000

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Palabras del Editor.

  

 

 

Hay momentos en la vida que desgarran  pues  anuncian el  propio destino y arrancan algo que nos puebla y nos sigue poblando a posteriori.  Un amigo se fue y desde aquí un sencillo homenaje trata de consolarnos, pero no puede de modo alguno devolver la satisfacción de una tarde con su palabra, ni la maravilla de la existencia compartida. Este número está dedicado a la memoria de Manuel Pablo Pérez Hernández.

 

El premiado del mes, Antonio Álvarez, es un poeta chileno de quien conocemos sólo algunos poemas, habitual colaborador y habitante de Poetas 2000. Sólo poemas, sí, tenemos de él, pero sólo por el momento, espero que para el próximo número podamos publicar alguna nota biográfica que nos ayude a imaginar mejor quién es el personaje que pone una lupa ante  lo cotidiano y lo convierte en un espejo frente a quien  lee. Varios de sus poemas aparecen en este número.

 

 

 

Hay unos versos en este ejemplar que tengo que aplaudir para quedar tranquilo, sorprendentes palabras de un español que aprecio ya por tal poema. Me refiero a “Madre Patria”, de Nicolás Heis Bernier. Desde la perspectiva del inmigrante hispano que mira su raíz y descubre que tenemos la misma patria, Nicolás, veo las cosas de igual modo. Después de vivir seis meses en Madrid y marcharme, escribí:

 

“¡Vaya Europa de viejo tronco!,

liberaste tus líneas,

pero no has borrado el mar

para los herederos de aquellos hijos tuyos

que se fueron

a engendrarte al otro lado

cuando apenas eras una semilla.”

 

Nunca pensé encontrar un poema escrito por un español que expresara el otro ángulo posible para ver la misma injusticia. Gracias, Nicolás. 

 

“Nave” retorna a golpe de propelas vigorosas. Dos invitaciones allí, dos poetas, dos lugares inesperados, dos profundas alegrías y muchos sueños compartidos que pueden realizarse. Lee la sección “Nave”, es obligatoria su lectura este mes, es necesaria.

 

 

 

 

El maestro que hoy citamos es Konstandinos Kavafis, y lo hacemos con un excelente ensayo crítico de Harold Alvarado Tenorio.

 

Nos faltó la ventana hacia Galeano, de Orlando Morales, pero seguramente tendremos dos en la próxima edición. Hay ventanas insustituibles, Orlando.

 

Recientemente tuve la alegría de visitar por primera vez a Jennifer Moore, a su hija Carolyn y a su esposo José, tres poetas que ahora pisan la misma tierra que he de pisar. Cosas de este mundo girando. Fue una grata experiencia. Con el libro “Lunas de Noviembre” de Fanny bajo el brazo llegué, Jeniffer escribió el prólogo; y estando allí, aún antes de abrirlo por primera vez, llegó el correo con la edición española enviada por Fernando Luis Pérez Poza. Hay casualidades que ponen a los hombres a pensar que efectivamente nada es casualidad.

 

Y así, van terminando estos párrafos míos para dar paso al arte que compartimos cada mes, arte en verso, en palabras que quieren ser más que palabras, y lo logran, claro está, siempre lo logran.

 

Como siempre,

 

¡Buen Provecho!

 

Nelson Jiménez Vivero.

Editor de Poetas 2000.

[email protected]

 

 

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Homenaje a Manuel Pablo Pérez Hernández

 

El pasado día 5 dejó de existir, a los 83 años,  Manuel Pablo Pérez Hernández (Manolo), uno de los miembros de Poetas 2000. Manolo fue un hombre de muchos amigos y una gran sensibilidad hacia sus semejantes. Vivió en Venezuela la mayor parte de su tiempo, allí compartimos casi una década de intensa amistad, un año antes de su muerte había regresado a Islas Canarias a su casa natal. Aunque no era un hombre de letras, disfrutaba cada número de Poetas 2000, era uno de los silentes recolectores de poesías, usando el corazón como recipiente. Dios guarde su alma.

 

A Manolo (In memoriam)

 

Cómo decirte adios, cuando no hay oídos en la casa del mundo

que puedan hacerte llegar una última palabra,

Cómo escribirte una carta si ya la tierra tiene tus ojos y tus manos,

Cómo explicarte que no puedes irte así, cual luz que se apaga

porque hay demasiada oscuridad en la tierra,

demasiada ausencia ya.

 

Cómo decirte, Manolo, que no puedes irte,

aunque te hayas ido,

a fundar otros sueños eternos

en medio de la nada.

 

Cruzaste el mar como un valiente, dos veces para siempre

y para siempre volviste renovado

porque tú siempre vuelves, hermano mío,

a encenderle la esperanza a la gente,

a darlo todo por cualquiera que se cruce en tu ventana,

a abrir tu puerta.

 

Tú siempre vuelves

y yo te espero,

con otros cientos,

para otra bienvenida.

 

Nelson Jiménez Vivero

Editor de Poetas 2000.

 

From: Leda Garcia

Date: Wednesday, June 12, 2002 12:25:17 AM

 

Querido Nelson.


Lamento la muerte de tu amigo, mas aún, la del poeta
ojalá y logrés escuchar en tus oídos lo que la casa del mundo se negó a pregonar.


Un abrazo solidario.

 

Leda

Desde Costa Rica.

 

From: Orlando Morales

Date: Tuesday, June 11, 2002 11:50:42 PM

 

La muerte temible compañero de fin de jornada, nos persigue por entre los atavares y dominios ciegos en donde jamás ha sido invitada, hasta que gana la partida y vence al cuerpo dejando un gran vacío en ese espacio, hoy pudo ser este hombre que para la gran mayoría era desconocido, pero sin duda que al estar conectado ya al circulo de Poetas 2000 pasa a ser como nuestro.

 

Lamento mucho la noticia y no dejo de pensar que igual Manuel seguirá conectado con la poesía y siendo ávido lector de la Revista aunque sus ojos se fijen en otro cielo, y miren otros poemas el de seguro se fue primero para mejorar el camino.

 

Desde Chile,

Orlando Morales

Desde La Pena.

 

 

From: [email protected]

Date: Wednesday, June 12, 2002 8:10:04 PM

 

Lamento, muy sinceramente, el fallecimiento de tu amigo y colaborador. Es muy penoso cuando se pierde a un amigo. Pero cuando ese amigo lo fue de otros, de muchos otros, cosa que implica mucho, ya que intuimos en él a un repartidor de lealtades y un recipiente de confidencias, es entonces cuando esa ausencia abre un cráter muy difícil de volver a nivelar. La muerte, se me antoja, es un eclipse de emociones que se concretiza en una lágrima. En un recuerdo que se planta en nuestro presente para nunca más transitar esa ruta que nos lleva al pasado. En ese contexto, amigo, tu amigo, que hoy lo es de TODOS nosotros, dejó de ser hoy lo que ayer fue para convertirse en materia espiritual siempre presente.


Un abrazo en tu dolor,

Josué Santiago de la Cruz

Desde Estados Unidos.

 

 

From: MANUEL LOZANO

Date: Wednesday, June 12, 2002 9:00:10 PM

 

Querido Nelson: Te envío mis más hondas condolencias por el fallecimiento de Manolo Pérez Hernández, que pido hagas extensivas a su familia y amigos. Sí, quiero pensar nuevamente como Macedonio Fernández que toda muerte es una falacia, tal vez una simulación de la conciencia.

                                ¿Desde qué remota catedral de ese otro lado, ya definitivamente vuelto del dolor y la rutina, de tantas duelos e incertidumbres, de tanta memoria, trazará una luz de indescifrable esplendor?

                                Sí, ellos saben. Saben verdaderamente. Un fuerte abrazo.

 

Manuel Lozano

Buenos Aires, junio de 2002

 

 

From: Mauricio Otero

Date: Wednesday, June 12, 2002 12:11:46 AM

 

Mi verso, luto ahora.

 Ay, cuándo dejaremos de partir...

 

Mauricio.

Desde Chile.

 

 

Mis condolencias a la familia de Manolo.

Querido amigo Nelson: Quiero rendir homenaje al poeta Manuel, que se fue a un lugar muy lindo, con sus maletas repletas de versos, a rondarnos en cada momento, hoy y siempre.

 

ricardo d. mastrizzo

 

PÁJAROS EN LA LUNA

 

Ay!

Qué será de nuestras almas

por recobrar

esos pájaros en la luna

que a las diez dormitan

y piensan

y sueñan

como locos en sus nidos de plata,

en su país de nieve,

en sus puertos de locuras . . .

 

ricardo d. mastrizzo

Desde Argentina.

 

 From: Emilio Morales

Date: Thursday, June 13, 2002 8:13:47 AM

 

Para Manolo. Un recuerdo imposible.

 

Me dicen que te has muerto

antes de que supiese siquiera que vivías,

que llego, como tantos, tarde para tu vida,

que no compartiremos

ni lugar, ni momento, ni vino, ni alegría;

y la noticia escueta de que te has ido inicia

tu recuerdo en mi alma, imposible, mas cierto.

 

En esta nebulosa, quimérica, memoria,

puedo verte sintiendo, conmigo, a los poetas;

a Juan Ramón, en medio de un tiempo sin relojes,

a Neruda, el amante devoto y asumible,

a Machado, tremendo, discreto en su tragedia,

a Góngora,

a Manrique, señor de las palabras,

a Hernández, el maestro humano de los versos,

al inmenso Salinas.

 

Sí, ahora te recuerdo, ahora sé que existías

en la emoción que esconden las palabras hermosas,

la verdad necesaria, la realidad escueta.

No hacían falta por tanto

ni lugar, ni momento, ni vino, ni alegría.

En la naturaleza profunda de los versos,

en donde todos somos un único temblor,

habremos compartido no sé cuántos milagros.

 

Ahora dicen que has muerto, dicen que te has marchado,

los que pudieron verte mirándoles, cercano,

concreto, concernido, determinado en suma

por las mil servidumbres de la autobiografía,

pueden pensar tal vez que has desaparecido.

Mas yo, que nunca supe nada de calendarios,

vuelvo a los libros viejos de los viejos poetas

revisando emociones, temblores y nostalgias,

inventario infinito de todos los misterios,

por ver si falta algo.

 

Pero no, nada falta, cada rumor oscuro,

cada brillo imposible, cada presencia ignota,

todas las transgresiones, ocupan sus estantes.

Todo lo más parece como si un viento nuevo

agitase las hojas con fuerza renovada,

como si la poesía fuese ahora más poesía,

como si la nostalgia fuese ahora más nostalgia.

 

Emilio Morales

Desde España.

 

 

From: Longoni

Date: Thursday, June 13, 2002 12:15:09 PM

 

Querido Nelson:

 

Cuando se muere un poeta, se muere un ángel de esos terrenales, de los que viven con un ala solamente porque en la tierra no sería posible con las dos. Pero así creo que con su muerte no ha perdido su ala: ha ganado la otra y aunque no esté de frente, está a nuestras espaldas guardando la poesía, como siempre.

 

Me duele por el poeta, me duele por la familia de Poetas2000 y me duele por vos, Nelson, porque un amigo que deshabita la tierra nos deja desolados. Que quede su poesía más presente que nunca.

Con el profundo afecto de siempre,

 

long

(Silvia Longoni)

Desde Argentina.

 

 

From: Antonio Alvarez

Date: Thursday, June 13, 2002 5:25:54 PM

 

Estimado amigo Nelson:

 

Mis disculpas por hacerte llegar recién mis sentimientos de aflicción y solidaridad ante la muerte

de tu querido amigo Manuel. A lo único que atino es a decirte que,  infortunadamente para los seres humanos que arrastramos alguna dosis de sensibilidad, instantes como estos nos afectan mucho más que al común de los hombres.

 

Naturalmente, lo que nos duele con mayor intensidad es la ausencia, esa ausencia que, paradojalmente, termina ocupando un lugar más grande en nuestro corazón.

Hermano, mi amistad y mi comprensión en este instante para tí.

 

Con afecto desde Chile,

 

Antonio Álvarez Bürger

 

 

From: Rosa Sobrón

Date: Thursday, June 13, 2002 9:24:28 PM

 

Estimado Nelson: Uno a todas las condolencias, las mías.

Cordialmente:

 

Rosa Ma. Sobrón

 

 

From: [email protected]

Date: Friday, June 14, 2002 5:29:42 PM


Me uno a todo el grupo para darle mis condolencias a su familia y quienes compartimos con el.
Seguramente donde está, es inmensamente feliz, porque el espíritu es la verdad y estar solamente en ella, debe ser maravilloso.

un abrazo:

Lucia Giraldo Hurtado
Medellin Colombia S. A
.

 

 

Y así, Manolo, con el único modo que nos quedó para abrazarte, lo hacemos, desde la poesía y los buenos deseos del corazón, desde la nostalgia reciente y perdurable, desde la certeza de volver a encontrarte alguna vez en algún lugar del tiempo.

 

Tu amigo por siempre,

 

Nelson.

 

 

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Charco Profundo  

El jurado permanente de Poetas 2000 ha otorgado la mayor puntuación al poema Ofrendártelo todo, del chileno Antonio Álvarez Bürger.

 

OFRENDÁRTELO TODO

Morir de pie descalzo tirado sobre la hierba no
doblegada
por el huracán más iracundo. Descansar horizontalmente
erguido.
En fin, correr dormido en línea entre tus sábanas
albas
en las noches más frías del invierno.
Arrancarte los cabellos de raíz y quemarlos en una
hoguera
de rosas rojas perfumadas malolientes.
Ofrendártelo todo.

Imprimir velocidad metafísica a los sentidos para
odiarte
y amarte siempre, como nadie, más allá, más allá aún
del vaho untuoso de la habitud.
Más lejos todavía de mis mayores fuerzas infrahumanas
y sobrehumanas.
Ofrendártelo todo.
Todo es todo: vísceras, células, corazón, pulmones,
estómago, cerebro,
huesos
mis miedos
mis utopías
mi cesta de reciclaje.

Por el azul del arcoiris ascender a lo más alto
vestido de nácar y descender
oblicuo, aceleradamente, para ofrendártelo todo.
Llorar con desconsuelo de alegría. Reír sin mover un
músculo.
Vivir de pie arrodillado blasfemando y orando,
glorificando y maldiciendo.
Ofrendártelo todo.
Todo es todo: serenidad, ira, complacencia, odio,
amor, pecado, paz,
desconsuelo
tus miedos
tus utopías
tu cesta de reciclaje.

En los túneles arcanos de tu alma, gritarte enmudecido
hasta que la paloma
blanca emprenda el vuelo más abyecto. Delirar con
cordura ejemplar
y devorarte los ojos en la noche más triste de amor
abatido y despiadado.
Ofrendártelo todo.
Todo es todo: imaginación, pesadilla, paradoja,
pensamiento, ilusión,
demencia
nuestros miedos
nuestras utopías
nuestra cesta de reciclaje.

 

Antonio Álvarez Bürger, Chile.

[email protected]

 

 

PREPÁRAME LA AUSENCIA

Prepárame la ausencia
para cuando me busque la muerte.
Yo, en tanto, me quedaré envuelto
de los espíritus traviesos.
Quiero ser el más regocijado
con el placer de lo que espero
y estar en el cenit
cuando el pájaro azul
bata las alas al aire y pronuncie
el hado de mi nombre.
Por ahora me saben a quebranto
el impasible gesto umbrío
del invierno y su llanto obstinado.
Así tenga que volver después
a escondidas a reconciliarme
con mis entrañables espantos,
prepárame tú la ausencia
para cuando me encuentre la muerte.

Antonio Álvarez Bürger, Chile.

[email protected]

 

 

YA NO JUEGAN LOS NIÑOS EN LAS CALLES

Ya no juegan los niños en las calles
Las bicicletas surcan el espacio
sin escafandras;
no brincan ni hacen piruetas para ser niños
de las flores y de los insectos
Los adormecen las pantallas en las alcobas
y en los refectorios
Sueñan guerras animadas
mientras trinan los pájaros en primavera
Niños redentores macilentos,
émulos de juegos y redondeles,
no despliegan las alas extasiados
para corretear los sueños ni ascienden
a las estrellas para observar sus infancias
Cantan azorados la gloria del Dios caviloso
Ven crecer el alma atónita del yo pecador
y no hacen nada para ser niños de trapo
o de madera
Se los tragan las máquinas
Ellos penetran para conquistarlas,
para engolosinarse con sus vísceras
y aprenden a ser máquinas
fabricadoras de máquinas
insaciables comedoras de niños.

 

Antonio Álvarez Bürger, Chile.

[email protected]

 

 

 

TE LO DIJE

Te va a llover cántaros
sobre los ojos
y te traicionarán
los brazos y los pies
y se te va a quebrar
el cuerpo en dos,
te lo dije.

Mejor abre la boca
hasta sentir náuseas
y del cáliz bebe y bebe
el olvido.
Todo en un santiamén.
De otro modo,
No sé cómo vivirás
aspirando la inmundicia
del estremecimiento.

Te lo dije,
aunque no quieras
tendrás que mirar al cielo
y danzar con las estrellas
al paso de su titilar.
Vendrá la lobreguez,
vendrá el llamado a claudicar,
y aguzados estiletes llegarán
con desamparos de solemnidad
a imponer el silencio.

Te va a llover a cántaros
sobre los ojos,
te lo dije.

 

Antonio Álvarez Bürger, Chile.

[email protected]

 

 

VENGO DE ASALTAR TU CUERPO

Ando aún de trotar vesánico
a lomo de estrella
Vengo de asaltar tu cuerpo
en algodones blancos
por el éter
y de volar sin alas
sobre jardines jadeantes

Ando ruin de ladronear en tus sentidos
entre tus brazos
y tus piernas desvestidas
atezadas por fiebres
incendiarias,
descreído en ruta ahora
en el recuerdo de tu cuerpo,
por la línea gruesa de tu sombra
en el hálito inconexo
del orgasmo más cercano.

Ando aún de tí en travesía
por los mares del incienso
con estrellas refulgentes en el rostro
e islas no pobladas en las manos.

Devoto del recuerdo
en madrugada
con lámparas argénteas en los ojos
y una mueca de euforia
dibujada,
vengo de asaltar tu cuerpo.

 

Antonio Álvarez Bürger, Chile.

[email protected]

 

 

Si Pronuncio tu nombre...

(A los nombres de la fantasía...)

 

 

Si pronuncio tu nombre
caerá a sus pies quebrado
el ídolo de barro...
que con esmero he tallado
luna con luna...
Si rompo el silencio
con esas cinco letras
que componen tu nombre...
se quedará vacio
este hueco de vida
que clama por ser lleno.
Y mis airosos labios
no tendrán nido fijo.
Y estas benditas ganas
que no saben saciarse
se quedarán pidiendo
por esa piel de hombre.


Si pronuncio tu nombre...


Se caerá de la cuerda
aquel equilibrista
que camina despacio...
midiendo bien sus pasos.
Y mis amplias caderas
se quedarán sin manos
que tallen su figura.
Y mis sedientos pechos
se quedarán dormidos
Intactos
Olvidados...

bajo la luna blanca,
bajo la blanca luna.


Mas sólo sé que muero
ante el deseo mezquino
de pronunciar tu nombre...
en el justo momento
en que estalla en mi cuerpo
el amor de otro hombre.
Y por eso me aferro
a su lengua de mieles...
y la dejo treparme
los labios despacito...
y la dejo callarme
con furia de sus besos
ese deseo maldito...
de pronunciar tu nombre.

 

Adanellys Hayes,

Rep. Dominicana

[email protected]

 



 

EL VIEJO Y EL ESPEJO

No, no es que ya esté más viejo:
el descompuesto es este espejo
herrumbroso,
es cierto,
y ese anémico madero que lo cerca,
por ejemplo,
y ese vidrio deslumbrado,
sin reflejo.

No, no es que yo esté más viejo
Esos surcos tan profundos en mi rostro
no son míos,
son las huellas de los años
en el trasto polvoriento
que se empeña,
irreverente,
en culparme de sus miedos
y en faltarme así el respeto.

No, no es que yo esté más viejo,
te lo prometo.
Tal vez sea mi cansancio
proyectado en ese espejo.
Aunque sí hay algo cierto en todo esto:
son sus años los que tengo
y es posible que su traza no me agrade,
y es por eso.
Es por eso que no quiero
confrontarla con mi aspecto
Puede ser que esté algo viejo
porque ahora duermo menos,
ya camino un tanto lento
y me pesa más el cuerpo.

Pero, -insisto-
te prometo:
exagera aquel espejo
Lo que pasa es que mi vista
se ha acortado con el tiempo,
además que lloro tanto
de cada cosa que pienso.
Puede ser que esté algo viejo
porque agobiado me siento:
rehuyo las estridencias
y me encierro en mis tormentos.
El espejo,
te prometo,
es sólo un delator perverso
que gusta mostrarme triste
cuando de tristeza muero.

Antonio Álvarez Bürger, Chile.

[email protected]

 

MADRE

Primero tú, mujer;
después esas estrellas
ocultas por paladas
de hurgada tierra,
bajo cruces de llanto implicadas
como huesos con la carne.

Primero, yermo, con el cuerpo
atorado, mujer, en tu nido
Luego dormido,
aquejado de silencio y bruma
irrogando en paradojas
claridad eterna.

Primero Dios de enigmas
todo, adentro;
afuera el sufrimiento,
la espera, la fe pendular,
la certidumbre.

Mujer, madre, tú primero;
después yo sumergido
en una lágrima,
en una lágrima inmensa.

 

Antonio Álvarez Bürger, Chile.

[email protected]

EL GEMIDO DE LOS OLMOS

Asilada en la sede de una sombra
imagino el lamento de los olmos
en las noches de duelo,
cuando cruzan los muertos
el túnel desprovisto de candelas.

En su ulular asisten las visiones
de antiguas gemonías.
Los ojos blancos de los cadáveres
de baldías ilusiones
retorciéndose en las escalinatas
de la insatisfecha biografía.

Trasciende en el reflejo de los rayos
el verde intenso, oscuro, del follaje
y grita agudo, acorralado, el miedo
llamándote desde la noche de la orca.

No escucharás la sacudida de mi aliento
ni el trueno de mi sangre reclamándote.
Ni el grito de mi agonía, silenciado
por el desgarrador gemido de los olmos.


Fanny Garbini Téllez

[email protected]

 

 

LAS ESQUINAS

Las esquinas son aladas
de plumaje de cemento y de greda
vigilantes en los bornes de las calles
Son incluso divertidas
porque no se pueden ocultar
y se desdoblan casi nunca solitarias.
Las esquinas de que yo hablo
no son las de mis manos
y no tienen una flor entre los dedos.

Las esquinas son tediosas delatoras en la espera,
algunas son desnudas pudorosas
No se sabe todavía de una sediciosa esquina
que acuse a una amante furtiva
Las esquinas no son sólo aristas
o puntos de encuentro de dos muros.
Raramente cambian en el tiempo,
sólo cambian transeúntes
Están siempre en su lugar
-donde nacen, entestadas-
aguardando las miradas de los hombres
que se encuentran.
Las esquinas permanecen invisibles,
aunque son sólo anécdotas
de las breves historias de seres irascibles.
Ellas observan pero callan,
no son sólo aristas y saben guardar silencio.
Las esquinas de que yo hablo
no son las de mi boca
y no tienen una flor entre los labios.

Las esquinas escuchan todo el día
los secretos de la gente
y tienen brazos tentaculados
que responden a nombres diferentes
Tienen brazos que se desatan
para atenazar otras esquinas más allá
-en otros muros-
con otros muros alejados.
Son curiosas las esquinas,
donde van a retorcerse y a expirar
las tantas calles del recuerdo.
Las esquinas de que yo hablo
no son las de mi infancia
y no tienen una flor entre los tiempos.

 

Antonio Álvarez Bürger, Chile.

[email protected]

 

 

ESTOY CONTENTO

Estoy contento donde estoy contento
esperando que pase el tiempo
que pase sin verme, por el costado
sin posarse en mis rostros
en todos mis rostros distintos
en mis cuerpos degradados.

Tengo cubiertos los oídos de silencios
tengo el dedo que levanta una cruz en mi boca
y la lengua recogida como la resaca.

Aquí donde estoy estoy contento
esperando que pase el tiempo esperando
y no me quiero mover más
que lo necesario para no delatarme.

En estas manos oculto los días aciagos
y en estos pies sumerjo los zapatos vacíos
y en el armario de mi dormitorio
tengo encerrado todo el tiempo
todo el tiempo posible tengo.

 

Antonio Álvarez Bürger, Chile.

[email protected]

 

LLAMA SECRETA

Casi incorpórea de sombras tu figura
rindiendo culto insomne en las noches de estío
tu piel es majestuosa ceremonia que atisba
a la esquina labrada de mi lecho vacío.

Y en el rocío tenue de madrugadas plenas
cuando la lluvia en la noche se considera perdida
hastiada de infinitas y tercas voluntades
demora su dedo delgado en la cornisa.

Tú, llama secreta de luz inextinguible
sellas en sangre tu real estirpe
hijo del sol, del trueno y de los mares

quieta y sublime la gracia de tu honra
desordenada y vacía se endereza
sobre la oceánica hondonada que te nombra.

JENIFFER MOORE

[email protected]

 

 



 

Iceberg.

 

Si trazar remolinos en la arena

-cual simbólica muestra de ternura-

exacerba virulencia y mordedura:

no trazar remolinos en la arena.

 

Catequizar, pero sin ir de cabeza,

pues aunque el reloj avanza

siendo aritmética su danza,

abundante aún es la corteza.

 

Impar perpetuidad incalculable,

indudable inmunidad siempre al forjar;

no habrá que olvidar algún detalle

 

que precise de algún modo renovar,

pues siempre será incuestionable:

para ver la tierra hay que romper la calle.

 

Nelson Jiménez Vivero

[email protected]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nubes Grises

 

POESIA AMOROSA Y SURREALISTA.

 

La existencia está

en lo negro de tus cabellos;

Ahí se inició,

y la risa se encuentra

en las lágrimas

de los que rezan.

 

El cristal de los momentos

se hace añicos

cuando hablas

de eternidad.

 

No hay paso que dure

ni pie que no se canse

con tu caminar.

 

Los libros están vacíos

de ideas,

y el temblor de una mano

los deshoja.

 

En el verano las rosas

se tiñen de sangre

si alguien las quiere tocar.

 

El otoño de la vida se estrangula

y es cuando la muerte llega,

escapando el negro de tus cabellos.

 

MARIA BERTHA SANCHEZ DE LA CADENA

[email protected]

 

 

DESOCUPADOS

Cuando el sol acuña tu mirada
en cada amanecer de cada día
se puebla el aire de ojos deshauciados
y se llena la tierra y el asfalto
de pies endurecidos y almas corvas.

Sólo quedan las rutas y las plazas,
los anegados ranchos, los caminos
las fábricas desiertas, las tranqueras,
los muros de hospital, el desamparo
y todo huele a muerte y se cobija
en la ruda memoria del pasado.

long-ohni, Argentina.

[email protected]

 

 

COMO EVA

 

como Eva

rastreé el placer

me atornillé a tus piernas

de tu estanque bebí

no importó el dolor

el destierro

no hace falta patria contigo

 

Beatriz Martinelli

[email protected]

 

 

LOS SILENCIOS III)
 
  Parece que todos los silencios
 están descendiendo
 de los trenes penumbrados.
 
  Como sombras de la niebla,
 dejan sus trastos perecidos
 al costado de los bancos,
 se yeguen,solemnes,se saludan.
 
  Retocan sus barbas mojadas
 las salobres canas
 los hábitos seculares,
 se aprestan al inicio
 de herméticos oficios.
 
  Son nuestras sombras en la rutina
 incesante de desnudarnos
 ante los espejos,
 y vacilamos en repetida agonía.
 
 Nos quedamos confusos,
 mirándonos,
 sabiéndonos enfermos.
 
 
 
De La Bitácora Negra...
 Marcelo Luna, Argentina.

[email protected]



 

LA PARTIDA

Llevo en el alma un archivo de tristezas,
un pájaro gris que se extiende por las venas
como una náusea,
un halo profundo
de angustias infinitas y flores amargas
que nunca llegan a asomarse a los ojos
pero impregnan de moho el corazón.

Son lágrimas secas,
agonías que se arrastran
por la tierra negra de la vida
hasta llegar al abismo hueco de la nada,
trompetas que exhalan sombras sin sonido,
laberintos mudos que se pierden
en las ciegas catacumbas del dolor
y corroen los huesos como voraces gusanos
salidos desde la propia raíz de la médula.

Es una amargura lenta,
que emborracha, que desgarra el tuétano
y lo llena del rencor oscuro de la pena.
Es un luto espeso que aprieta
en lo más hondo
y le pone grilletes al aire
y encadena el humo de los sueños al tiempo
y aúlla sin voz
en el absurdo disparate de la sangre.

Yo no sé por qué, a veces,
el jardín de la esperanza se anega de lodo
y sólo escucho el eco de tus pasos
vertiendo su huella en el vacío de la muerte.
Y entonces pienso que te has ido
al infinito, para siempre,
a vivir esa extraña aventura o cola de un cometa
que es la eternidad,
a recorrer esos espacios sin límite ni distancias
de los que nunca se logra escapar.
Y siento frío,
la sal, el arandel, el horror del frío
de mil sótanos reventando como una bomba
de soledad sin párpados en mi interior,
y quiero trepar al viento
para cruzar el horizonte y estar allí donde tú estás
pero no puedo y espero
en medio de este pasillo triste
a que me llegue la hora
de poner rumbo a tu universo.

Noviembre 2001©Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España.

[email protected]

 

 

ME QUEDÉ

Me quedé esperando tu pasión,
tu ángel azul, tu locura.
Pero ahora sé, pero ahora vuelo...
Ahora sé
que las palabras más firmes
también traen espinas.

Me quedé esperando que regresaras
pero nuestra sed
se hizo abismo,
el teléfono se ahorcó
con mil silencios negros.

Me quedé en el aire
soñando que volaba.
Ahora sé
que mi muerte se apróxima a la locura
y máxime
cuando a nuestros segundos
no le nacen alas.
Me quedé esperando,
que algún día,
regresaras.

Isbáez/ abril/2002
Puerto Rico

 

Iván Segarra
Revista Confederación Literaria
de San Juan de Puerto Rico
[email protected]

 

 

MADRE PATRIA

Esos que llegan
a poblar de sueños
el cemento duro
de tus arrabales.

Esos que aman y sufren
en tu misma lengua
y al hablar de patria
te tienen por Madre.

Esos que proclaman
llevar en su sangre
parte de la historia
de tus veleidades.

Dime, España:
¿Es a ésos que llamas
hombres sin papeles,
tildas de ilegales?.

¡Vergüenza terrible
y memoria infame!
No ofrecer el pecho
al hijo que dice:
¡Madre, tengo hambre!

Nicolás Heis Bernier
Español

[email protected]

 

 

QUIERO CAMINAR

quiero caminar
sobre tus pasos

mis manos dibujan
la sonrisa
pintan el color de tus ojos

los dedos te exploran
palmo a palmo

no investigues
no hay acuerdos
para las razones del amor

Beatriz Martinelli

[email protected]

 

 

MURO DE MIEDO

Se deshace la sombra en la agonía de mis manos.
Sus pàmpanos de acerada luna,
juguetes en remolinos de viento
inconstantes en su vaivèn,
tropiezan con el muro de los miedos,
rebotan en ese gris oscuro _casi negro_,
casi el color de mis pensamientos,
y retoman su rumbo ascendente
para diluìrse en un trago de lluvia...

Queda entonces sólo la noche,
túnel de soledad incalculable,
silencio sin variaciones de color
ni fragancia y resucitan
esas ganas insoportables de tenernos.

Presos sin rejas por mandato ajeno
debatiéndonos entre la esperanza y el coraje,
fijamos nuestro amor en lo profundo de la tierra
donde el árbol de pequeña copa hunde sus raíces
y se hace fuerte a los embates
de los huracanes.

Enredado otro otoño a los últimos días
del verano, el árbol va desprendiéndose
con dolor de sus hojas tristemente
amarillentas que, como oleadas sucesivas,
viajan a merced de nuestros vientos.
Tu viento, del norte. El mío, de este
lejano sur donde tu nombre me alcanza
y tu beso no llega...

Pronto seremos hojas,
pámpanos de acerada luna
golpeando contra ese muro de miedo
cuando se apague la última señal
que diga al mundo que seguimos vivos
en el cruce de los huracanes.

Fanny Garbini Téllez, Argentina.
marzo 2002

 

SUPLICA

El tiempo agoniza,

vulnerable a las horas.

El planeta suplica cambios,

transgrediendo las barreras del silencio.

Y desnudos de piel, nuestras fibras se contaminan

con la inconsciencia de nuestras manos.

Fantasmas en el aire no perdonan,

salpican lágrimas en nuestros huecos

oxidando libremente con su aleteo,

la eternidad.

MARY ACOSTA, ARGENTINA

[email protected], [email protected]

 ANGEL NOCTURNO

 

Degustar la noche,

con el brillo tenebroso de las sombras.

Soportar la ráfaga de furia,

que se cuela a través de sus labios entreabiertos,

resecando los tejidos apenas amamantados.

Horas ciegas,

encadenan los silencios y suspiros

de su muerte.

Danza nocturna,

marea el vuelo de alondras abrazadas de inocencia,

que de a poco sepultan sus años,

en la cáscara de sus ojos perdidos.

Alguna vez el tiempo podrá detener sus horas,

para contemplar el rostro de un ángel caído,

y adherir un par de alas, en espaldas abandonadas.

 
MARY ACOSTA, ARGENTINA

[email protected], [email protected]                                                    

LA CUMBRE

 

Vuelve el pájaro a su nido

por agujeros  del aire

sólo él ve las señales

invisible laberinto

discierne el vuelo del ave

la luz del certero instinto.

 

Vuelve el lobo a su guarida

cuando amenaza tormenta

y los conejos danzando

encuentran su madriguera

se amontona la manada

en ingenua  resistencia.

 

Pero no vuelve el amor

si se durmiere la lumbre

la línea oscura  del miedo

no cruzará descalzo

pues sólo pisa la cumbre

el verso que no es esclavo.

 

JENIFFER MOORE, Argentina.

[email protected]

 

 

 

EL SAUCE

 

Hay un remolino en la copa del sauce

que le agita los brazos como un ciego en peligro

son todas las señales que intenta bajo el cielo

tratando sabio y loco tan sólo de advertirnos.

 

Hay una cruz clavada en sus negras raíces

y un hilo de incertezas que brota de la tierra

se conmueven sus ramas arrugadas y tristes

queriendo sacudirnos la dormida conciencia.

 

Y lo observo de lejos, recortado en el cielo

puro verde de soles, pura savia y sosiego

tantos años inmóvil, tantos años creciendo

tantos años testigo de tantos desaciertos.

 

Y hasta casi comprendo su copa amotinada

y su llanto cayendo gota a gota en sus ramas

es su modo perfecto de mostrarnos la vida

pura sombra y consuelo, pura melancolía.

 

JENIFFER MOORE

[email protected]

 

 

 

FIGURA CÓSMICA

 

Atravesar enigmáticos cristales

que bordan el infinito,

para ser cautiva del espacio cósmico

donde danzan mis secretos.

Batallas de pieles hechizadas,

profanan el rostro del destino.

Me extravío en cielos agotados

que lloran por el peso de los siglos.

Llueve a gritos,

salpicando los faros ahuecados

de mis ojos,

y con el aleteo de mis pestañas

extingo las sombras migratorias,

hacia lo profundo de mi conciencia.

 

MARY ACOSTA, ARGENTINA

[email protected]

 

BOLERO INFANTE – MODUS INVERSUS

                                                                                           

Ouça,

navegar.

este é o selo da boca, o desejo de gozar o dia

 

Anda, destrói com força minhas lágrimas !

 

as mãos pequenas dos pobres do

mundo; elas não podem te dar um

pão, quanto mais a paz eterna

 

Anda, destrói com força minhas lágrimas.

 

tudo escurece e é bom e morno

o céu. por um segundo acreditamos

nos padres. uma pomba não seria mais tonta !

                 

  Anda, destrói com força minhas lágrimas,

 

Voltarei para teus acalantos

            entre trevas, troncos e tribos

            só o ar refrigera

 

              Anda, destrói com força minhas lágrimas

 

Andityas Soares de Moura, Brasil

[email protected]

 

 

MOMENTO RUDE

 

O suave

 

O pérfido

                                           

                            o perdido

 

viciam nossas viagens

 

Havia uma estrada e um rei cego

plantando agriões azuis, havia uma

pequenina donzela e suas pequeninas botas

E como os cogumelos cresciam alegres,

parvos ! Tristíssimos patos ainda

sopravam ( inconfessáveis ! ) trombetas.

Um país de pipoca e

roda-gigante. E tudo que sorvia

era vida

 

Por desejar o dia, as rosas exalam perfumes

 

luzes vermelhas ofendem

as frestas das vidraças

             deslizam lentas como

             leopardos ociosos

 

Andityas Soares de Moura, Brasil

[email protected]

 

Remolinos

 

El mar ríe  en mí.

 como burbujas que desembarcan

  en la deriva de una  isla .

 Me mira mirarlo .

              Me nada.

 Pone en la mesa  sal

    adorna con estrellas la cama.

 Envuelve con algas el regalo de su olor.

  Urde la paz agitada del deseo.

                    Mientras llama.

 Cristina  Villanueva, Argentina.

[email protected]

 

TARDE DE MELANCOLÍA

Hay hojas que son sueños muertos
y hablan y me cuentan la tristeza
del otoño, escamas de los árboles
que huyen en bandada al sentir
el viento ulular entre las ramas.

La tarde me envuelve en su halo
de melancolía, de llanuras abiertas
y horas minerales, de caramelo
y aceite y luces de holocausto.

La lentitud baja desde el horizonte
como una sombra, gira sus aspas
de molino, la polea espesa del destino,
y cae a tumbos en el interior del alma.

¿Dónde estás, compañera?
¿En qué rincón del mundo has plantado
tus raíces de palmera solidaria?
¿Qué negro invierno me separa
de tu fértil y eterna primavera?

Es todo tan lento, tan ausente...
Es tan demoledor el humo de la soledad...

Febrero 2002©Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España.

 

 

LA PUNTA DEL OVILLO

Desde la punta de un ovillo
invierto el camino.

Exhumo imperceptibles huellas
de plantas que marcharon conmigo.

Me pregunto quiénes fueron
los que me acompañaron
sin llegar a destino.

Entre los tantos cadáveres
tiene que estar el tuyo.

Doy un tirón al hilo;
cien rostros dan la cara
y no te reconozco.

Perdida entre dos mundos
debe estar la madeja.

Quizá pueda encontrarte
en la otra punta del ovillo.

Fanny Garbini Téllez
marzo 2002

 

  POESÍA SURREALISTA.  

TITULO:  EXPRESIÓN AL MAR DE UN ESTADO DE ÁNIMO.

 

 Breviario de desolación

 que al escribirlo,

 bajo hasta el sótano

 donde me aguarda

 velada excomunión.

 

 Anatema que persigue

 la caída de los ideales:

 sutil condición

 que me conduce nuevamente

 al cielo raso de mis pensamientos.

 

Contradicción de lo bello

y de lo que espera ser bello.

 

Desesperanza

de mi evidente caída

ante el abismo de lo

incierto.

me detengo:

la impotencia hace

que nade al mar

de los delirios.

 

Sólo me queda como opción

excavar la tierra,

y dejar al descubierto

el manantial de mis deseos.

 

Algo se confunde

con mi sangre,

y se salpica de rabia

por lo que no se puede cambiar.

 

Intensa tentación

de terminar con el hálito

que sostiene la esfinge

de la esperanza.

 

 Recapitulo

un supuesto, drenaje

de la inmensidad.

 

Y al llegar la calma,

adquiero la confianza

de ser y de decir,

sin palabras,

que todo lo imposible

se convierte en posibilidad.

 

       Agosto. 200l.

MARIA BERTHA SANCHEZ DE LA CADENA.

[email protected]

 

 

Nave

Este mes nuestro barco nos lleva a dos sitios especiales. Uno en la telaraña digital, otro en el globo de tierra que habitamos.  Ambos espacios nacieron alguna vez desde el amor de dos poetas hacia la poesía, ambos son esfuerzos de gente cálida con los brazos abiertos a otros poetas. 

 

En Pontevedra, España, vive el poeta Fernando Luis Pérez Poza, y junto a él una editorial hay, una editorial novedosa que el mismo presentará aquí como una invitación a los otros habitantes de esta casa que tenemos. Dije que hay una editorial junto a él,  pues dije mal, el poeta ha sembrado un árbol que crece y ya extiende sus ramas hacia tres países. ¡¿Cómo hizo tal cosa?!... Yo creo que cuando se descubre tierra fértil y una buena semilla, sólo hace falta voluntad, razón y empeño. Lo más valioso de esta loable misión que lo desvela es el persistente deseo de que también los que no han alcanzado los grandes sellos editoriales tengan su libro de papel, de carne y hueso, como me gusta decirle a las cosas cuando dejan de ser virtuales.

 

¿Y si nosotros nos atrevemos a soñar e inventamos un número especial de Poetas 2000 de carne y huesos, una antología para llevar a la mesa de noche y luego al librero de los futuros nietos? Queridos habitantes, vamos a inventar ese sueño, ¿Y si cuando nos pongamos a armar las primeras páginas nos damos cuenta que somos muchos y que no alcanza una antología para decir lo que guardamos en las gavetas de todos nuestros archivos? ¿Podríamos hacer entonces una colección de cuadernos, agruparnos de tres en tres y hacernos llegar a mucha gente? Pues sí, podríamos y podríamos hacer mil cosas más si nos ponemos a pensar y a dialogar dando riendas sueltas a eso mismo con lo que escribimos, esa cosa incomprensible que nos mueve los dedos ahora en los aparatos que han logrado desplazar la pluma y el tintero, pero no su esencia de animal volador. Ya sabemos que un ave sola no puede llegar lejos, no, sin ser un vuelo triste.  Unamos alas como unimos versos y cruzaremos el océano como cruzamos la realidad para llegar a la poesía.

 

En los próximos días se realizará una encuesta por e-mail para verificar el grado de interés en este proyecto con el fin de analizar la conveniencia de abrir un forum temporal en esta lista, de modo que podamos compartir opiniones y tomar decisiones.

 

Nelson Jiménez V

 

 

A continuación el mensaje de Fernando Luis Pérez Poza, con los detalles de su proyecto editorial:

 

El Taller del Poeta Fernando Luis Pérez Poza

 

Documento Informativo

 

Durante varios meses me dediqué a mandar mis libros de poesía a editoriales tradicionales, obteniendo siempre muy buenas palabras pero, en definitiva, una negativa a mis pretensiones de que los editaran. Así que opté por hacerlos yo mismo. Me doté de los equipos informáticos y digitales necesarios, me documenté y experimenté diferentes técnicas de encuadernación y me informé sobre todos los trámites legales para registrarlos. Fruto de ello son mis libros "Camino de la Luz" y "Poemas de la Red". Después, una amiga, la poetisa argentina Fanny Garbini Téllez me pidió que hiciera lo mismo con su libro "Luna de Noviembre", que ya se confecciona y distribuye en Argentina, en colaboración con un taller de similares características con el que actuamos coordinados. Más tarde otros amigos comenzaron a pedirme lo mismo. Así nació El Taller del Poeta Fernando Luis Pérez Poza.

 

No voy a negar que con mi iniciativa trato de ganar dinero, es la verdad. Pero lo intento hacer honradamente, con el deseo además de ayudar a todas aquellos autores que se encuentran, al igual que me sucedía a mí, con las puertas cerradas de las editoriales tradicionales y que no disponen de medios económicos para editarlos por su cuenta. Ello sólo es posible gracias al sistema de impresión bajo demanda, que permite imprimir únicamente el número de unidades que se precisa a medida que estos se van vendiendo, careciendo así de stocks y a que, y esto es muy importante, el proceso de registro de los libros en España es GRATUITO, a diferencia de lo que sucede en otros países.

 

Nuestro respeto hacia los derechos del autor es absoluto. El autor es siempre el propietario de la obra y puede revocar en cualquier momento la autorización que nos concede para editarlo, si bien hemos establecido que esa revocación sólo es posible a partir del ejemplar número 100 con el fin de poder amortizar la inversión en tiempo y trabajo de diseño y maquetación que hacemos en cada libro. Tambien tiene toda la libertad del mundo para negociar con otras editoriales o difundirlo a través de Internet. Nosotros no le ponemos barreras al campo. Creemos que el autor posee todo el derecho para difundir su obra de la manera que estime más adecuada. El autor se lleva el 10 % sobre el precio deventa. Podríamos decir, como hacen otras editoriales parecidas que te hacen pagar la edición y te ofrecen un 45 % ¿sobre qué?,  pero nos gusta ser claros. Ofrecemos el 10% sobre un dato real, el precio de venta, lo que supone que de un libro vendido a 5 Euros el autor se lleva 0,50 céntimos de Euro. Además, si el autor pide ejemplares para vender él directamente, independientemente de cuál sea la cantidad, obtiene un descuento en esos ejemplares de otro 10%. Y en el caso de petición de cantidades significativas estamos dispuestos a estudiar otros precios.

 

Sabemos que el principal obstáculo de nuestro proyecto son los aranceles de las aduanas y los gastos de envío, que en la mayoría de los casos superan el precio del libro. Por eso, y porque tratamos de que este sea un servicio rentable para todos, estamos estableciendo acuerdos con talleres autónomos similares de todos los países con el fin de formar una red internacional que permita imprimir y distribuir los libros en los propios países de destino con los mismos sistemas y programas a partir de los archivos matrices. Esto es ya una realidad en Argentina, España y México y muy pronto lo será en otros países.

 

No pretendemos hacer libros de multinacional, sino que cada ejemplar tenga una identidad propia, un número individual, al igual que suele hacerse con los grabados o las obras de arte. También es preciso tener en cuenta que nuestros medios tecnológicos todavía no son todo lo buenos que precisamos, pero esa carencia la estamos supliendo con imaginación y esfuerzo y en un futuro no muy lejano mejoraremos en todo lo posible la calidad. No obstante, quién se espere un libro de editorial multinacional mejor que no pierda el tiempo con nosotros ni nos lo haga perder. El resultado de nuestro trabajo es un producto digno y original.

 

Nosotros hacemos el libro: lo editamos, lo imprimimos, pero quien lo vende es el autor. Para ello colocamos la carátula del libro en nuestra web, www.iespana.es/hosjasdeluz/ , todavía pendiente de actualización para la incorporación de nuestro proyecto editorial, y debajo de dicha carátula la dirección de correo electrónico que nos indique el autor. Previamente le asesoramos acerca del precio de cada ejemplar para que se lo transmita al comprador y de los costes de envío al destinatario, en función de los países de los que se trate. El comprador abonará la compra contra reembolso al editor o por giro postal o transferencia bancaria, en cuyo caso se hará con carácter previo al envío.

 

¿Qué tipo de libro editamos? Pues todo tipo. Pero sentimos una especial predilección por libros cuyo número de páginas sea múltiplo de 50 a 56, dado que 52 páginas, incluida la portada y el sobre, pesan  unos 100 grs y el correo postal establece una tarifa hasta ese peso, de forma que si la obra pesara 101 grs se duplicarían los gastos de envío, por lo que en ese caso, para aprovechar la tarifa, sería mejor que tuviera de 100 a 110 páginas, pues el siguiente tramo cubre hasta 200 grs. Esta información de todas formas es orientativa. Sabemos que no se escribe al peso y además se puede jugar durante la maquetación para tratar de ajustar al máximo el formato a las tarifas de envío. Las medidas suelen ser 14,5 cm por 21 cm y la encuadernación en rústica hecha a mano, es decir, de pasta blanda en papel especial fotográfico con brillo.
Todos los libros llevan ilustraciones hechas en el taller, a todo color, aunque admitimos las que quiera enviar el autor en formato de archivo jpg.

 

Una de nuestras especialidades es la poesía. Para la promoción de los poetas que publiquen a través nuestra estamos tratando de organizar un circuito de recitales poéticos por España, en colaboración con asociaciones de tipo cultural y de consumidores. En dichos recitales, a los cuales se invitará a participar a algunos autores, se procederá a la promoción y venta directa de los ejemplares de los libros editados pertenecientes a dichos autores invitados. Tenemos también otras ideas que no adelantamos a la espera de que vayan fraguando y convirtiéndose en realidad.

 

Los autores que quieran que estudiemos la posibilidad de publicarles pueden enviar los textos en archivos anexos previo aviso por e-mail a [email protected] . Nos comprometemos a contestarle en el plazo más breve posible, lo que implica el tiempo necesario para leer y analizar la obra. Nos gustaría publicar a todas las personas que nos lo piden, sabemos que nuestro éxito y la rentabilidad de nuestro proyecto estriba en poseer un catálogo de obras muy grande, pero debemos tener en cuenta que nuestros recursos son limitados. Ello hace que nuestra labor se oriente de manera inicial y prioritaria hacia España, Argentina y México, en tanto no establecemos acuerdos con talleres de otros países. Lo cual no quiere decir que excluyamos a un escritor de otras zonas ya de entrada. Esperamos que el establecimiento de acuerdos suceda pronto y así ampliar las capacidades de diseño, maquetación y edición y abarcar un territorio mucho más grande.

 

También queremos advertir que el inicio de nuestra andadura es reciente y por lo tanto calculamos que las ventas en este período inicial serán mínimas. Dependerá de la propaganda que los propios autores hagan de nuestra web que el flujo de ventas vaya aumentado. En este sentido creemos que ellos serán nuestros mejores agentes de ventas. No obstante, hemos abierto el plazo de suscripción a nuestra colección Hojas de Luz, que ya se compone de 5 Cuadernos de Poesía con el fin de que cada autor publicado dentro de la colección (la mayoría se publica fuera de colección) disponga ya inicialmente de un mínimo número de ejemplares vendido que poco a poco esperamos vaya aumentando.

 

Sin otro particular, deseando que este documento meramente informativo te sirva de ampliación a la información de la que ya dispones, te saluda atte.

 


Fernando Luis Pérez Poza.”

 

Otro sitio donde tenemos a bien detenernos este mes es la página de poesía de Tolo, Bartolomé, otro habitante de Poetas 2000, quien dio un aspecto gráfico distinto a las letras de otros que están con nosotros en esta casa. No dejen de ir allí tan pronto puedan y sentirán que todo es familiar, ¿quién que esté aquí no ha leído cien veces a Jennifer Moore, a Mauricio Otero, a Vicente Rodríguez Nietzsche, Luis E. Prieto, María Mannetti y al propio Bartolomé Adrove?

 

Pues bien, Tolo los guarda junto a los suyos, como un regalo que quiere compartir todos los días.

 

visita las páginas de poesía:
http://usuarios.lycos.es/tomeu_tolo/index.html
http://perso.wanadoo.es/tomeu_tolo/index.html

 

Allá nos vemos.

 

Nelson Jiménez V.

 

Maestros

 

Por: Harold Alvarado Tenorio, Poeta

 Kavafis.


Konstandinos Kavafis (1863-1933) nació y murió en Alejandría. Fue el último, de nueve hijos, de una pareja de prósperos comerciantes fanariotas de Constantinopla. Su padre, Pedro Kavafis, se había casado a mediados de siglo con una muchacha de catorce años, Khariklia Potiadis, hija de un rico mercader en diamantes que decía descender de un obispo de Cesárea y de un príncipe de Samos. Después de su matrimonio se estableció en Liverpool, donde tenía una casa de exportación de telas e importación de algodón. En mil ochocientos cincuenta y cuatro se mudaron a Alejandría para establecer una sucursal de su negocio. Pedro Kavafis murió en mil ochocientos setenta, cuando Konstandinos tenía siete, dejando una escasa fortuna, luego de haber sido uno de los más ricos comerciantes de la ciudad. Tres años después, Khariklia decidió regresar a Liverpool en un intento por rehacer la fortuna de su marido, pero la inexperiencia de sus hijos los llevó a laruina definitiva, teniendo que volver a Alejandría en mil ochocientos setenta y nueve.

Los siete años que Kavafis pasó en Inglaterra -entre los nueve y los dieciséis-, fueron definitivos para su formación. Aprendió inglés, conoció las costumbres victorianas, escribió sus primeros poemas y se familiarizó con los escritos de Shakespeare, Browning y Wilde, de quienes hay resonancias en sus versos.

Al regreso de Alejandría desde Constantinopla, en mil ochocientos ochenta y cinco, donde habían ido con Khariklia antes del bombardeo y ocupación inglesa de la ciudad, tenía veintidós años y allí viviría el resto de su vida. Su origen, educación y luego su pobreza no impidieron a Kavafis hacer vida social entre la comunidad griega de la ciudad, sin que por ello dejase de sentirse extrañado. Sabemos que en su juventud tuvo un carnet de periodista y trabajó para un diario local; que durante cinco años fue corredor de bolsa y que escribió, a finales de los ochentas, algunos artículos en inglés contra el imperialismo británico, como el que reclama la devolución de los mármoles Elgin. Según Timos Málanos , en ésta época Kavafis vivió largos y angustiosos períodos de identidad sexual que sólo calmaba con alguna visita a los burdeles para bisexuales y sus escasos affaires d'amour en el barrio Attarine, donde iba con un sirviente que vigilaba las posibles apariciones de su madre, con quien vivió hasta mil ochocientos noventa y nueve, año de su fallecimiento.

Kavafis tuvo pocos amigos en su juventud. Aparte de su prolongada amistad con Pericles Anastasiades, solo cuando tuvo treinta y ocho años conoció, en un viaje a Atenas, a Gregory Xenopoulos, y no fue hasta los años de la primera guerra cuando entró en comercio con hombres de su altura, como Robin Furness, John Forsdyke o E.M. Forster, que trabajaba para la Cruz Roja y quien hizo conocer su obra en el mundo inglés.

Sus primeros sueldos regulares comenzó a ganarlos pasados los treinta, luego de trabajar gratis por tres años, a la espera de una vacante, en el Ministerio de Riegos, donde copiaba informes, llevaba cuentas bancarias, manejaba la correspondencia extranjera y traducía documentos. Trabajo que conservó por treinta años, hasta mil novecientos veintidós, cuando se retiró, y que siendo tedioso, le permitió tener las tardes y las noches libres.

Más allá de lo que suele pensarse después de leer sus poemas eróticos, la vida alejandrina de Kavafis fue poco dramática, incluso su aislamiento literario, que consideró no del todo desventajoso para el crecimiento de su obra. En un comentario acerca de la indiferencia de los griegos por la literatura, escrito en mil novecientos siete , Kavafis resalta lo importante que es para el escritor la independencia de sus lectores:

"Pero al lado de todo lo desagradable y hostil de la situación, cada día peor, déjeme anotar -como una muestra de alivio en nuestras miserias-, una ventaja. La ventaja es la independencia intelectual que se garantiza. Cuando un escritor sabe bien que unos pocos ejemplares serán vendidos, gana una gran independencia para su trabajo creador. El escritor que tiene la seguridad, o al menos la posibilidad de vender toda su edición, y quizás futuras ediciones, no pocas veces es influenciado por las futuras ventas. Casi sin saberlo, sin pensarlo, habrán circunstancias cuando conociendo lo que el público piensa, lo que gusta y compraría hará algunos pequeños sacrificios, escribirá está frase un poco diferente, dejará fuera aquello. Y no hay nada más destructivo para el arte, tiemblo con sólo pensarlo, cuando una frase debe ser cambiada, cuando hay que omitir algo."

Quizá por está, y otras razones de índole social, Kavafis murió sin ofrecer un volumen al público. Tuvo el valor de elegir sus lectores, entregando mínimos ejemplos de su obra a quienes le visitaban o a aquellos que consideraba podían comprender lo que hacía. Entre mil ochocientos noventa y uno y mil novecientos cuatro imprimió seis poemas de los ciento ochenta que tenía escritos; en mil novecientos cuatro, catorce, y en mil novecientos diez, veintiuno, de los doscientos veinte que contenían sus archivos. Esas escasas muestras llamaron la atención de algunos escritores alejandrinos y de otros en Atenas, especialmente entre los jóvenes. A finales de la primera década del siglo, los editores de Nea Zoe solicitaban sus poemas, así como los de Grammata. De allí en adelante Kavafis gozaría de cierto prestigio local, nada despreciable, en una Alejandría donde según Kostas Ouranis vivían, en esos años de entreguerra,s los mejores escritores griegos de su tiempo. Después de la muerte de su madre, Kavafis mantuvo poca relación con sus dos hermanos sobrevivientes. Según Liddell , el poeta, bien entrado el nuevo siglo, parecía estar de vuelta de las pasiones. Pero si ellas se iban diluyendo con la madurez, su círculo de amigos y admiradores se ampliaba. Aparte de Anastasiades, pintor y hombre de negocios, tenía cerca al coleccionista de arte Antonio Bekani, a su hermana Penélope y el historiador Kristoforo Nomikos.

En materia de gustos literarios, prefería Grammata, algunos de cuyos editores habían pertenecido a Nea Zoe. Está última se inclinaba por la estética de Kostas Palamas, pero su relación con Grammata duró poco, quizá porque Miguel Peridis, luego uno de sus admiradores, en plena juventud escribió una nota contra la poesía de Kavafis, diciendo que su prestigio terminaría con la muerte del autor. Palamas era un hombre influyente y vivía en Atenas. Para José Angel Valente, "en cierto modo Kavafis es la contrafigura de Palamas. Al alto vuelo y a la abundante retórica de éste opone espontáneamente Kavafis un tono menor, la concisión y el tratamiento oblicuo de los grandes temas. Palamas es el poeta de la conciencia nacional y de la aspiración a formas de perfección absoluta; Kavafis es el poeta de la historia, concebida como un mecanismo implacable en cuyos engranajes se inserta, con sentido o como un contrasentido, el drama de la conciencia personal".

Este recuento tiene que ver con el debate, de carácter aparentemente lingüístico, que venía ocurriendo en Grecia a comienzos de siglo. La polémica en torno al dilema -lengua popular/lengua culta- había comenzado con la aparición, en mil novecientos uno, en Acrópolis, de Atenas, de una serie de traducciones del Nuevo Testamento al demótico. En mil novecientos tres los debates volvieron a presentarse a raíz de la publicación de la trilogía de Esquilo y así, hasta mil novecientos diecisiete cuando el gobierno aceptó la enseñanza del demótico en las escuelas públicas.
A Kavafis lo tocaba de cerca el asunto. Desde sus primeros poemas había estado escribiendo en una rara mezcla de ambos, dando énfasis al demótico. Por eso Kavafis parece hoy un poeta más popular que culto. Su desdén por la poesía culta llegaba a extremos como el de ridiculizar, la obra de Palamas, llamando a cierta clase de alcohol, whisky Palamas, si creemos a Liddell:

"No se puede negar que algunos jóvenes venían a la calle Lepsius para admirarle, como para burlarse de él. Los atraía también la generosidad del poeta con el whisky. Tenía, no obstante, cuidado de darles el mejor. Me han contado que una vez, al ofrecerle una copa al pintor Zacynthinos y éste procediera a servirse, Kavafis le detuvo diciendo: "ese es el whisky Palamas", y continúo: "como estamos solos le daré algo mejor".

La moderna Alejandría, dice Forster, difícilmente podría considerarse una ciudad para el espíritu. En una nota del veintiocho de abril de mil novecientos siete, Kavafis manifiesta el disgusto de vivir en una ciudad tan ajena al concepto cosmopolita de Londres o París:

"Ya me he acostumbrado a Alejandría, y es verdad que aunque fuese rico, aquí me quedaría. A pesar de esto, cómo me disgusta esta ciudad. Qué problemática, qué carga son las ciudades pequeñas -cuánta falta de libertad.

Aquí me quedaré, otra vez no estoy tan seguro de lo que quiero-, porque es como mi país natal, porque está ligada a mis recuerdos.
Pero cómo un hombre como yo -tan distinto- necesita una gran ciudad. Londres digamos. Cuando llegan las… de la noche, pasa continuamente por mi mente."

Alejandría, que en su época heroica llegó a tener más de seiscientos mil habitantes, en los tiempos de la juventud de Kavafis escasamente llegaba a los trescientos mil, una cuarta parte de ellos extranjeros: armenios, griegos, sirios, italianos, franceses, ingleses, alemanes.

Alejandro de Macedonia fundó esta ciudad Al-Iskandariyah, en el invierno del trescientos treinta y dos antes de Cristo. Ordenó el trazado a Dinocrates, que había adquirido reputación por la restauración del templo de Diana, en Efeso. Fue levantada con calles paralelas, una de las cuales tenía setenta metros de ancho e iba desde la puerta Canópica hasta la necrópolis y estaba decorada con espléndidas casas, templos y edificios públicos. Tenía tres barrios: el Regio Judeorum, el Rakotes o barrio egipcio, donde estaba el templo de Serapión, y el Brukeum o real barrio griego donde estaban los palacios de los Ptolomeos, la biblioteca, el museo, la universidad, las salas de conferencias, el templo de los Césares y la corte de justicia. Al lado este de la isla Pharos estaba la torre de mármol blanco, de ciento veinte metros, que hizo levantar Ptolomeo Sotir para descubrir naves a cien millas de altamar. Amru pudo decir a Omar, en el seiscientos cuarenta y dos, que la ciudad tenía cuatro mil palacios, cuatro mil baños, doce mil comerciantes en aceite, doce mil jardineros, cuatro mil judíos que pagaban impuestos y cuatrocientos teatros o sitios de diversión.

Al califa y su lugarteniente debemos la desaparición de la biblioteca. Según Abulfaragius , Juan el Gramático quería que Amru le regalará la biblioteca. Este respondió que él no podía decidir y tenía que escribir al califa. Omar respondió diciendo que si esos libros contenían las mismas doctrinas del Quran, no debían usarse porque El Libro las contiene todas, pero si contenían doctrinas distintas, debían ser destruidos. Sin pensarlo dos veces, Amru ordenó quemar los libros, que ardieron por seis meses alimentando el fuego que calentaba las aguas de los cuatro mil baños.
El renacimiento moderno tuvo lugar bajo el virreinato de Muhemad Alí Pasha. La apertura del canal del Suez atrajo numerosos comerciantes y especuladores, entre ellos el padre del poeta, que estaban encantados con los privilegios de explotación del comercio con la India y la exportación de algodón a Europa. De doce mil habitantes que tenía en mil ochocientos treinta y dos, pasó a doscientos treinta y tres mil en mil ochocientos ochenta y dos, cuando fue bombardeada y atacada por los ingleses que se quedaron hasta mil novecientos treinta y dos, un año antes de la muerte de Kavafis. Alejandría se había convertido en lo que es hoy: la ciudad de veraneo de los cairotas. Al morir Kavafis, tenía cerca del medio millón de habitantes. La novena edición de la Encyclopaedia la describe así:

"La apariencia general es sin dudas chocante y sus alrededores son arenosos, monótonos y estériles. Antiguamente estuvo rodeada por muros , pero en varias partes han sido destruidos para dar paso a mejoras. En el barrio turco las calles son estrechas, irregulares y sucias; las casas ruines y mal construidas. El barrio francés, de otro lado, tiene la apariencia de un barrio europeo, con hermosas calles y plazas y excelentes tiendas. Las calles han mejorado mucho con la pavimentación. Los principales hoteles, tiendas y oficinas están en la Gran Plaza, cuyo centro tiene un agradable paseo con árboles y bien provistos de sillas. Hay también una fuente en cada esquina. En los suburbios hay numerosas y bellas vistas, con hermosos jardines. Entre los principales edificios públicos están el palacio del Pasha, el arsenal naval, la aduana, la bolsa, dos teatros, varias mezquitas, iglesias y conventos. Hay un importante escuela naval y numerosas otras instituciones educativas. Entre las instituciones de caridad vale mencionar el hospital de los Diáconos del Kaiser. Las principales calles, plazas y estaciones del tren están iluminadas con gas.

Entre las reliquias que aún pueden verse están los dos obeliscos conocidos como Las agujas de Cleopatra, traídos de Heliópolis a Alejandría durante el reinado de Tiberio, y erigidos frente al templo del César. Son de granito rojo y están cubiertos de jeroglíficos. Cerca a los obeliscos están las ruinas de una antigua torre redonda, llamada Torre Romana. Pero el más impresionante de todos es el estilizado Pilar de Pompeyo. Por la descripción parece que fue levantado en honor del emperador Dioclesiano y tuvo sobre sí una estatua de monarca. Al suroeste están las catacumbas, que sirvieron de cementerios y se construyeron excavando en las rocas calcáreas que forman la playa. Una de ellas tiene una cámara que es memorable por su elegancia.

El clima es saludable y templado. El sopor del verano lo aligeran los vientos que vienen del noroeste y así duran los nueve meses. En invierno caen las lluvias y la atmósfera queda húmeda para el resto del año, saturada por el vapor salino que trae el mar."

A esta ciudad, a su historia, sus glorias y en especial a la vida que le había procurado en su comercio con las gentes de los barrios populares, las concurridas fiestas callejeras, cafés y hoteles de una noche, dedicó Kavafis su obra, a pesar de que muchos de sus textos toquen asuntos del mundo helénico, bizantino o persa. No hay duda que sus mejores momentos los alcanza cuando el paisaje del poema es Alejandría. Kavafis creo la ciudad en la poesía contemporánea. "Yo soy, -dijo refiriéndose al barrio de mala muerte donde vivía-, el espíritu. Fuera está cuerpo".

Seis de sus poemas más populares, que tienen a Alejandría como metáfora del destino, fueron escritos cuando no llegaba a los treinta y cinco años. Como muchos de sus poemas juveniles -la juventud poética de Kavafis oscila entre sus treinta y cuarenta y cinco años-, usan una imaginada historia para compartir el dolor, la desazón de vivir en un mundo ineludible. El más antiguo,Velas, pone en escena el temor al futuro:

Frente a nosotros,
como una fila de velas encendidas,
-radiantes, cálidas y vivas-
están los días del futuro.

Los días del pasado son
esas velas apagadas.
Las más cercanas todavía humeantes,
las más lejanas encorvadas, frías,
derretidas.

No quiero verlas. Me entristece
recordar su brillo.
Frente a mí miro las velas encendidas.

No quiero mirar hacia atrás y asustarme:
cuán rápido la negra fila avanza,
cuán rápido las velas apagadas crecen.
(Takeria)

Si las velas, en sus sucesivas desapariciones son las distintas vidas de nuestro pasado, el viaje de Ulises a la búsqueda del hogar y el amor, que Penélope conserva tejiendo y destejiendo los días, más que las experiencias de un cuerpo que se agota como las luces individuales de las lámparas, es una búsqueda y comprensión de aquellos que hemos sido. Ulises prudente frente a Aquiles desmesurado, cálculos precavidos del procedimiento más oportuno frente a una carrera precipitada por el camino más corto, la vida debe ser una continua búsqueda del significado del viaje hacia Itaca, tocando distintos puertos, conociendo como premio por la paciencia el amor de una joven, Nausícaa, y partiendo otra vez, hasta llegar al puerto que el destino designa como fin de la peregrinación para llegar a la sabiduría.

Cuando partas hacia Itaca
pide que tu camino sea largo
y rico en aventuras y conocimiento.
A Lestrigones, Cíclopes
y furioso Poseidón no temas,
en tu camino no los encontrarás
mientras en alto mantengas tu pensamiento,
mientras una extraña sensación
invada tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones, Cíclopes
y fiero Poseidón no encontrarás
si no los llevas en tu alma,
si no es tu alma que ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que muchas mañanas de verano hayan en tu ruta
cuando con placer, con alegría
arribes a puertos nunca vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finos objetos:
madreperla y coral, ámbar y ébano,
sensuales perfumes, -tantos como puedas-
y visita numerosas ciudades egipcias
para aprender de sus sabios.
Lleva a Itaca siempre en tu pensamiento,
llegar a ella es tu destino.
No apresures el viaje,
mejor que dure muchos años
y viejo seas cuando a ella llegues,
rico con lo que has ganado en el camino
sin esperar que Itaca te recompense.

A Itaca debes el maravilloso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino
y ahora nada tiene para ofrecerte.
Si pobre la encuentras, Itaca no te engañó.
Hoy que eres sabio, y en experiencias rico,
comprendes qué significan las Itacas.

(Ithaki)

Terminado el viaje, consciente o no, en La ciudad que cada uno llevamos, terminaremos nuestros días. Consumido el tiempo que nos fue dado, si no alcanzamos la riqueza que da el conocimiento, no habrá nuevos puertos y todas la partidas serán inútiles:

Dices:
"Iré a otra tierra, a otro mar,
otra ciudad mejor que ésta encontraré.
Todos mis esfuerzos son una condena y
casi muerto está mi corazón.
¿Hasta cuándo podré, aquí, languidecer?
Adonde vea, cualquier cosa que mire,
veo las negras ruinas de mi vida aquí
donde he gastado tantos años,
desperdiciados, destruídos totalmente"

No encontrarás otra tierra, otro mar.
La ciudad te perseguirá.
Caminarás las mismas calles, envejecerás en los mismos barrios,
en las mismas casas encanecerás.

Aquí terminarás, no esperes nada mejor.
No hay barco para ti, no hay camino.
Como has destruido aquí tu vida,
en esta angosta esquina de la tierra,
así las has destruido en todo el mundo.

(I polis)

Muros, Ventanas y Monotonía son tstimonio de la hostilidad social que padecía Kavafis al finalizar el siglo.

Un monótono día sigue a otro
igualmente monótono.
Sucederán las mismas cosas una y otra vez,
los mismos momentos van y vienen,
un mes viene tras otro
y es fácil decir qué sucederá:
Las mismas cosas de ayer
y la mañana nunca parece el mañana.

(Monotonía)
El dios abandona a Antonio culmina esta serie de poemas donde Alejandría es sinónimo del destino. Kavafis logró con este texto uno de los tonos más altos, utilizando como asunto un decir que aparece en Vida de Antonio, de Plutarco, según el cual una ruidosa manifestación anunció su muerte.
Marco Antonio había conocido a Cleopatra en el cuarenta y uno, en Sicilia, y pasó con ella un verano después de la componenda Triumviri republicae constituendae, con la cual Antonio, Lepidus y Octavio se repartieron el imperio tras el asesinato del dictador a manos de Bruto. En una visita que había hecho a Atenas en el treinta y nueve, Marco Antonio se comportó como si fuese Dionisios, dios al que había siempre querido parecerse. Por eso dice Plutarco: "a los que dan valor estas cosas les parece que fue una señal dada a Antonio de que era abandonado por aquel dios a quien hizo siempre ostentación de parecerse, y en quien más particularmente confiaba". Antonio había abandonado sus dioses, a sus mujeres y herederos, a Fadia, Antonia, Fulvia y Octavia por su pasión por Cleopatra, cuyos hijos había designado sucesores. Alejandría, a quien había elegido como nueva patria, y Cleopatra, su diosa, parecían abandonarlo en su hora definitiva. Shakespeare interpreta su destino como una tragedia de equívocos; Kavafis como el único recurso que resta a un falto de carácter: la muerte sin gloria:

A medianoche, cuando oigas de repente
una invisible procesión que pasa
acompañada de exquisitas músicas y voces
no lamentes -en vano- las suerte que pierdes:
tus trabajos perdidos, tus planes
que terminaron en deseos.
Como quien lo esperaba, con valor.
di adiós, a Alejandría, que se aleja.
No te engañes, no digas que es un sueño.
que tu oído se equivoca.
No te engañes en vanas esperanzas.
Como quien lo esperaba, con valor,
como corresponde a alguien que merecía
una ciudad como ésta,
con paso firme acércate a la ventana
y escucha, con profunda emoción,
sin lamentos, sin súplicas cobardes,
como un último placer, los sonidos.
los maravillosos instrumentos, de esta secreta procesión,
y di adiós a Alejandría que así pierdes.

(Apoleipei o Theos Antoniom)

En la búsqueda de los medios para expresar sus sentimientos eróticos o representar los dobles parámetros de la sociedad para juzgar las pasiones del individuo, Kavafis usó durante algún tiempo de asuntos históricos, una veces reales, otras creados.. Ese segundo grupo de poemas donde Kavafis quiere confesarse has sido llamado por Keeley , la Alejandría mítica, frente a la Alejandría del destino del primer grupo. Semihistóricos las más de las veces, poco a poco Kavafis va despojándose de los destinos colectivos para confesar unas historias personales que concluyen en el anonimato; los protagonistas, más que ellos, deben ser nosotros.
Myrtias, un sirio del siglo cuarto, en Pensamientos peligrosos, cree que mediante la voluntad y el estudio podrá reencontrar el camino del ascetismo, perdido en su constante práctica de los placeres griegos. Iantes, en De los hebreos, año cincuenta, tampoco puede vencer con la voluntad las costumbres de la ciudad:

Pintor y poeta, corredor y lanzador de disco,
bello como Endimión, Ianthis, hijo de Antonio,
de familia muy afecta a la sinagoga.

"Mis mejores días son aquellos
cuando suspendo la búsqueda de la sensual belleza,
cuando abandono el elegante y difícil culto al helenismo,

con su extremada devoción
a los bien formados, corruptibles miembros,
y me transformo en quien quisiera ser:
un hijo de hebreos, los sagrados hebreos".

No pudo cumplir sus deseos.
El hedonismo y el arte de Alejandría
hicieron de él un hijo predilecto.

(Ton Ebreon, 50 M.X.)

Exiliados responde al postulado kavafiano de las posibilidades históricas. El episodio tiene lugar durante la ocupación árabe de Alejandría e inmediatamente después de la muerte del emperador bizantino Miguel III a manos del coemperador Basil I, restaurador de la dinastía macedónica. Los enemigos de Basil y los seguidores de Photio, patriarca de Constantinopla depuesto por el nuevo emperador, confían vencer al tirano, pero esa confianza en el destino es la ironía que hace memorable el poema:

Aún sigue siendo Alejandría. Caminas un poco
a lo largo de la calle que lleva al hipódromo
y puedes ver palacetes y monumentos que te asombran.
A pesar de las guerras, a pesar de lo pequeña que es ahora,
sigue siendo una ciudad maravillosa.
Con excursiones, libros y
estudios el tiempo va pasando.
Cuando cae la tarde, nos reunimos frente al mar,
nosotros cinco (todos, claro, con nombres falsos)
y algunos de los griegos
que aún quedan en la ciudad.
Algunas veces hablamos de asuntos religiosos
(la gente aquí parece inclinarse hacia Roma)
y otros, de literatura.
El otro día leimos unos versos de Nonnos:
¡cuánta imaginación, qué ritmo, qué armonía!
Entusiasmados, como admiramos al Panopolitano.
Así pasan los días y nuestra estadía
no es desagradable porque, naturalmente,
no va a ser para siempre.
Hemos tenido buenas noticias: si nada sucede,
de lo que está en marcha en Smirna,
entonces, en abril nuestros amigos irán a Epiros.
Así, de una forma u otra nuestros planes se realizarán,
y fácilmente derrocaremos a Basil.
Cuando lo hagamos, llegará al fin, nuestro turno.

(Exoristoi)

Cesarión es Ptolomeo XVI, hijo de César y Cleopatra. En el treinta y cuatro, Antonio lo hizo Rey de Reyes, pero Octavio, haciéndole regresar a Alejandría con engaños, le dio muerte. Se dice que siguió al pie de la letra las palabras de Homero (Ilíada, II, 204): No están los tiempos como para muchos Césares. Kavafis crea la imagen de este muchacho cuyo destino estaba marcado. Poema erótico-histórico que le permite darle un rostro y unos miembros acordes a su deseo. Cesarión, que en la historia es unas pocas líneas, gracias a la poesía queda inmortalizado, con una belleza y un pavor que quizá no conoció el pequeño César a la hora de su muerte.

En parte para verificar los sucesos de cierto período,
en parte para matar una hora o dos,
anoche tomé y leí
un volumen de inscripciones sobre los Ptolomeos.
Los elogios pródigos y las lisonjas son idénticas
para cada uno. Todos son brillantes,
gloriosos, poderosos, benévolos;
cada cosa que emprenden está llena de sabiduría.
Otro tanto para las mujeres de su tiempo, Berenices y Cleopatras,
ellas también, todas, son maravillosas.

Cuando encontré los datos que quería
iba a dejar el libro, pero una rápida
e insignificante mención al rey Cesarión
llamó mi atención...

Así llegaste con tu indefinible encanto.
Poco se ha escrito de ti en la historia,
y puedo modelarte libremente en mi mente.
Te hice bien parecido y sensible.
Mi arte da a tu rostro
Una soñada, atractiva belleza.
Y tan bien te imagine
que ayer, en alta noche,
mientras mi lámpara se apagaba -deliberadamente dejé que se apagara-
creí que entrabas en mi cuarto,
creí que ante mi estabas, como has debido estar
en esa vencida Alejandría que perdías,
pálido y agotado, perfecto en el dolor,
esperando que de ti se apiadasen
los abyectos que murmuraron: "demasiados Césares".

(Kaisarion)

Los epitafios a Ignacio, Lanis y Iasis cuentan cómo han padecido la influencia de la libre vida Alejandrina. Ignacio muere Ignacio, pero había sido Kleón, famoso por sus bienes y belleza; Lanis no quiso prestar su cuerpo para la creación de un nuevo arquetipo, y Iasis fue consumido por las llamas de los vicios alejandrinos. Todos piden clemencia a quien lea las inscripciones de sus tumbas.

Aquel Lanis que amaste no está aquí, Marcos,
en esta tumba donde vienes a llorar y permaneces.
El Lanis que tú amaste está contigo
en tu casa, cuando te guardas a mirar el retrato
que aún guarda lo más valioso de él,
que guarda lo que más amaste.

¿Recuerdas, Marcos, cuando trajiste
al famoso pintor de Kyrynia, del palacio del procónsul?
Con cuánta astucia trató de persuadiros,
al ver a tu amigo,
que debía pintarlo como Jacinto
y así su retrato sería famoso.

Pero tu Lanis no quiso prestar su belleza;
con firmeza, se opuso al pintor
diciendo que no quería parecerse a
Jacinto, ni a ningún otro,
sólo a Lanis, hijo de Rametijos, un alejandrino.

(Lanis tafos)

Miris: Alejandría año trescientos cuarenta después de Cristo, es uno de sus exquisitos bricollages, donde erotismo e ideología, tejen una respuesta a la hipocresía. La representación de una farsa, hypokrisía, que no puede compartir quien conoció al difunto ejerciendo los ritos paganos, es apenas uno de los aciertos del poema. La doble vida de Myris, expuesta en el texto, sugiere que al morir, el cuerpo que ha fingido virtud, puede corromper. Kavafis entonces hace que el protagonista se retire de la escena y conserve los recuerdos del placer como esa otra realidad que no percibe el mundo ritual del cristianismo. Alejandría, el paraíso en vida, esta aquí opuesto a Cristo, el paraíso tras la muerte. La carne como espíritu versus la fe como paz. ¿Fue consciente Kavafis de esas posibles connotaciones? No lo sabemos, pero la minucia del título algo indica.

Cuando supe la noticia, que Myris había muerto,
fui a su casa, aun cuando evito
entrar en casa de cristianos
que tienen lutos o fiestas.

Me detuve en el zaguán. No quise entrar,
me di cuenta que los parientes del difunto
me miraban con sorpresa y disgusto.
Le tenían en un gran salón.
Desde el rincón donde yo estaba
pude ver los preciosos tapetes y los jarrones
de oro y plata.

Me quedé llorando en un rincón del corredor.
Pensé que sin Myris nuestras reuniones
y paseos no serían los mismos.
Pensé que nunca volvería a verle
en nuestras indecentes y maravillosas amanecidas
gozando, riendo y recitando versos,
con su perfecto sentido del ritmo.
Pensé que había perdido para siempre su belleza
para siempre, el joven que adoraba con pasión.

Unas viejas, cerca de mí, hablaron en voz baja
del último día de su vida:
el nombre de Jesús siempre en sus labios,
en sus manos la cruz.
Luego, cuatro sacerdotes cristianos
entraron al salón suplicando a Jesús o María,
(no conozco bien esa religión).

Sabíamos que Myris era cristiano,
desde el principio, cuando vino a nuestro grupo,
lo supimos. Pero vivía como nosotros,
más entregado al placer, gastando su dinero en diversiones.
Sin preocuparse de la opinión ajena
participaba en nocturnas disputas callejeras
cuando nos enfrentábamos a nuestros rivales.
Nunca habló de su religión.

Incluso una vez dijimos
que deberíamos llevarle a Serapión
pero, ahora recuerdo,
no pareció gustarle la broma.
Sí, ahora recuerdo otros dos incidentes:
cuando hicimos libaciones a Poseidón
se apartó del grupo y miró a otro sitio,
y cuando uno de nosotros, con el fervor, dijo
"El sublime y grande Apolo nos proteja y favorezca"
Myris, sin que lo notaran, dijo: "Conmigo no cuenten".

Los sacerdotes rezaban en voz alta
por el alma del joven.
Me di cuenta con cuanta diligencia,
con cuánto respeto por sus ritos
estaban preparando el funeral.
De repente, una rara sensación me invadió:
inefablemente sentí
cómo Myris se alejaba de mí;
sentí que él, cristiano como era, había
permanecido ligado a su gente,
mientras yo me iba convirtiéndo en un extraño.
Sentí incluso
cómo una doble duda me embargaba:
había sido engañado por mi pasión,
y siempre había sido un extraño para él.
Huí de esa horrible casa,
huí antes que mis recuerdos de Myris
pudieran ser robados, pervertidos por su cristianismo.

(Myris, Alexandria tou 340 M.X.)

Lo que podemos llamar estética kavafiana viene, sin duda, del uso de la lengua popular, en la que se puede menos pensar que cantar, pero con la cual Kavafis medita un destino o retrata un recuerdo, sin que la verdad de los hechos o los sentimientos determinen el efecto último del poema. El poder de sugestión importa más que la realidad. Esa es la razón para que muchos de sus poemas eróticos puedan ser calificados también de filosóficos; es el pensamiento, y no la carne misma, la que evoca la pasión que da una respuesta a una moral cazurra o farisea. Candelabro es un buen ejemplo de esa maestría. Solo los versos finales remiten a los sentimientos; la visión de las llamas y su penetrante luz son metáforas de la pasión, y el pensamiento puede decir para quien no es este tipo de luz o ejercicio del placer:

En un cuarto -vacío, pequeño, cuatro paredes
cubiertas de tela verde-
un hermoso candelabro arde cálidamente;
y en su ardor, cada una de nuestras pasiones
arde también con violenta lascivia.

En el pequeño cuarto, donde brilla el
vívido fuego del candelabro,
la luz es única
No es para cuerpos tímidos
la voluptuosidad de estas llamas.

(Polyleos)

A partir de mil novecientos doce Kavafis comenzó a publicar y escribir poemas abiertamente homosexuales. En ellos se complacía al recrear, más que recuerdos, el goce de la pasión y el ardor de los deseos no satisfechos. Ahora importaba menos la erudición y la historia pues había descubierto que en los cuerpos de la juventud hay una sabiduría que aquellos no aportan. La saciedad de los deseos será fuente de conocimientos.

"Cinco razas, cinco lenguas, una docena de religiones -escribió Lawrence Durrell en Justine refiriéndose a los placeres alejandrinos-; el reflejo de cinco flotas en el agua grasienta, más allá de la escollera. Pero hay más de cinco sexos y sólo el griego (Kavafis), parece capaz de distinguirlos. La mercadería sexual al alcance de la mano es desconcertante por su variedad y profusión. Es imposible confundir Alejandría con un lugar placentero. Los amantes simbólicos del mundo helénico son sustituidos por algo distinto, algo sutilmente andrógino, vuelto sobre sí mismo. Oriente no puede disfrutar de la dulce anarquía del cuerpo, porque ha ido más allá del cuerpo.. [...] Los cuerpos hoscos de los jóvenes inician la caza de una desnudez cómplice, y en estos pequeños cafés a los que solía ir Balthazar con el viejo poeta de la ciudad los muchachos, nerviosos, juegan al chaquete bajo las lámparas de petróleo y, perturbados por el viento seco del desierto -tan poco romántico, tan sospechoso-, se agitan y se vuelven para mirar a los recién llegados. Les cuesta respirar y en cada beso del verano reconocen el gusto de la cal viva..."

Kavafis cuenta y recuerda los fracasos de cualquier relación erótica, las grandes esperas y las míseras recompensas del comercio carnal: un anciano se sienta, al fondo de un café, a recordar las cobardías eróticas de su juventud y ve cómo el tiempo le engañó, cómo la prudencia lo traicionó (Un viejo); la evocación de un recuerdo es el poema (Vuelve); en una pobre habitación, mientras abajo unos obreros jugaban a las cartas, se vivieron, casi en silencio, espléndidas horas, etc.

La habitación era barata y sórdida,
oculta sobre la dudosa taberna.
Desde la ventana podías ver la sucia
y estrecha callejuela. Desde abajo
venían las voces de algunos obreros,
que jugaban a las cartas y se divertían.
Y allí, en esa pobre y usada cama
tuve el cuerpo del amor, tuve los labios
voluptuosos y rosados de la embriaguez,
rosados de tanta embriaguez
que ahora, cuando escribo, después de tantos años,
en esta casa solitaria vuelvo a estar borracho.

(Mia nyxta)

Kavafis creó también una estética donde lo pobre, lo sucio, el desempleo y la miseria podían ser objeto de belleza. Indiferente, como debió ser en ideas políticas, su progresividad surge de los sujetos a quien se dedicó a celebrar y que para los hombres y mujeres de su tiempo no merecían el canto.

La poesía de Kavafis gozó de escasa difusión en la Grecia de la Belle Epoque. Su prosaica frugalidad en el uso de adornos, su permanente evocación del ritmo hablado y el uso de coloquialismos; su abierto tratamiento del homosexualismo, su retorno al epigrama, su esotérico sentido de la historia, su cinismo en política, su creación de un mundo mítico le hicieron extraño a los sentidos de los poetas griegos de entreguerras pero garantizaron la permanencia de uno de los mejores testimonios del hombre y la mujer de este siglo perverso que acaba de terminar.


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