. Es más fácil saber cuanto se lee que cuanto se sabe. Mientras más se sabe más se necesita leer para no dejar de saber.
. El regalo de un libro, es un triple elogio: para quien lo recibe, para quien lo regala y para quien lo escribió.
. Jamás preste un libro, promueva su adquisición y lectura, de lo contrario, la venganza del autor será que no se lo devuelvan.
. Todos tenemos derecho a pensar diferente, de lo contrario la libertad no existe.
. Nada es gratis. Ni los recuerdos, ni el aire, ni la esperanza. Todo tiene un costo. Incluso lo que no hacemos.
. Si no tenemos alma ni tiempo para amar, es que nos sobra cuerpo y tiempo para morir.
. Más se luce quien sirve la comida que aquel que la prepara
. Chile, era la copia feliz del Edén, después llegaron los conquistadores.
. Nada hay más hermoso, sublíme y placentero que el cuerpo de una joven mujer, salvo el cuerpo de otra mujer.
. Existe una extraña mutación en los adultos. Mientras las mujeres "enrubiecen" los hombres se "encanecen".
. Los niños de hoy, lloran menos que los niños de antaño. La televisión los consuela, de lo que no pueden tener.
. Cuando estamos juntos tu y yo, solamente nosotros existimos en el mundo. En cambio, para el mundo nosotros no existimos.
Para quienes vivimos desde hace más de medio siglo en este “puerto a la esperanza”, no puede pasar desapercibido el deterioro estructural y estético que han ido adquiriendo algunas edificaciones públicas y privadas, que en tiempos no muy lejanos eran parte de nuestro orgullo citadino.
Sobre está situación que menoscaba nuestra identidad urbana, debieran reflexionar no solamente a los arquitectos y estudiantes de arquitectura tomecinos, sino que toda la comunidad, desde sus autoridades y funcionarios, hasta sus ciudadanos y escolares. La opinión de nuestros vecinos puede ser tan o más importante que la de expertos. Aún creo que estamos a tiempo para asumir nuestra conciencia histórica y civil, la de pertenecer a una cultura que se toma en serio a sí misma y que asume el rol trascendente del ser humano.
Revisemos lo que sucede con los principales edificios públicos de Tomé:
El Edificio Municipal, es un buen ejemplo de deterioro estético y patrimonial. Construido originalmente de tres pisos en 1926, por el ciudadano español Vicente García, pasó después a ser propiedad del empresario textil Carlos Werner. Sufrió los efectos del terremoto de 1939. Su reparación, lo dejó de dos pisos y sin sus balcones originales, como lo conocemos ahora. Además, se le privó de sus jardines y cierre perimetral, muy similar al que conserva la Iglesia Cristo Rey de Bellavista. Después de su restauración, pasó a ser sede de la I. Municipalidad. En relación al color, se observa un manifiesto mal gusto. Debiera, en su calidad de casa de gobierno comunal, recuperar su blanco original y no ser pintado con colores que parecieran ser saldos o aprovechamiento de ofertas comerciales.
El Cuartel General del Cuerpo de Bomberos perdió su diseño original, cuando se le agregó un tercer piso de materiales ligeros, que dejó achatada la torre de su sirena. El Club Social también hizo su parte; contaminó visualmente su esquina, con la instalación y publicidad de un local comercial. Ambas instituciones, uno por Serrano y el otro por Sotomayor, comparten esta unidad arquitectónica.
El Juzgado de la Familia, en calle M. Montt, pasa desapercibido por su fachada sin pretensiones. En calle Maipú, frente a la Plazoleta “Ignacio Serrano”, se encuentra el edificio que anteriormente perteneció a la Aduana de Tomé y que remozado, es ahora sede del Juzgado de Letras, el que a su vez oculta la moderna estructura y fachada del Juzgado de Garantía, que sólo se hace notar cuando alguna causa judicial tiene connotación televisiva.
El Edificio de Oficinas Públicas (antigua sede de la Gobernación Departamental), con más de 50 años de existencia, al parecer jamás ha tenido la bendición de trabajos de manutención y reparación de fachada. Tengo la fortuna de conocer el hermoso proyecto de restauración y hermoseamiento para este edificio, del Premio Municipal de Arte 2005 don Santiago Espinoza Soto, quien propone un friso con la historia comunal.
El antiguo edificio del Sindicato de Obreros de la Fábrica Nacional de Paños (1951), ex Paños Oveja y que, en la actualidad se llama Edificio de los Pensionados, pierde su unidad en la fachada al estar pintada de diferentes colores en el primer piso, donde funcionan la Notaría y un Banco.
Con la ausencia del ferrocarril, falleció hace más de veinticinco años la Estación. Por haber viajado a Chillán o esperado en sus andenes, en mis años de niñez y juventud, guardo tan gratos recuerdos que no deseo contaminarlos con la tristeza que me provoca la infausta noticia del próximo levantamiento de sus rieles.Bancoestado, en Serrano entre Villarreal y Sotomayor, para darle aires de modernidad, han remodelado en varias ocasiones su interior. Sin embargo, en su exterior se borró el sobrio y digno diseño, demostrando que también existen maquillajes que atrofian la belleza.
De los edificaciones religiosas se observa lo siguierte: La Iglesia “Cristo Rey” de Bellavista (1923) fue por siete décadas de color gris, como lo es la catedral de Concepción, sin embargo, ofendiendo su carácter de símbolo de Bellavista, de vez en cuando es pintada de amarillo, con el cual se ve más tiempo despintada que pintada.La Iglesia o Capilla de “Nuestra Señora de los Rayos” (1957) en la Población Carlos Mahns del Cerro La Pampa, requiere con urgencia reparación de su techumbre y que se repongan las barandas por el lado poniente de su acceso principal, que además, sirve de mirador de la ciudad.
Resulta lamentable, por decir lo menos, el precario estado de las dependencias pertenecientes a la Parroquia de Tomé por calle Nogueira, que contrastan con las Iglesia Parroquial de “Nuestra Sra. de la Candelaria” (1956) y la Casa Parroquial, que tienen sus fachadas por Calle Egaña. A mi modesto juicio, aún no están concluidas los ventanales circulares de su portal y altar, que debieran ser rosetones vitrales, al igual que los ventanales laterales.La edificación que se llegue a construir en la esquina de Nogueira con Egaña, para reemplazar la que existe desde hace 65 años, a mi juicio debiera ser de dos pisos conservando el estilo de la casa parroquial, permitiendo que en el primer piso queden los velatorios y en el segundo piso oficinas y dependencias propias para las diferentes actividades de catequesis. Así se le daría unidad a todo el conjunto arquitectónico parroquial que mira hacia la Plaza de Armas. Si nuestros antepasados fueron capaces de construir una iglesia, ¿porqué esta generación no podría construir dependencias con visión de futuro y como un legado para presentes y futuras generaciones?. Nada resultaría más lamentable y regresivo para nuestra identidad arquitectónica, que se levantara una edificación de un piso en ese lugar, ya que conociendo nuestra mentalidad provisoria que nos caracteriza, no es improbable que pasado los años no se vaya a realizar una ampliación, que en vez de mejorar la estética del edificio, tenga el efecto contrario.
Aportes de arquitectura religiosa en los últimos veinte años, son las Iglesias de los Santos de los Últimos Días, en Baquedano y Frutillares, a pesar de su diseño clonado y la Iglesia Metodista Pentecostal de Calle Nogueira.
De las edificaciones comerciales, la Explanada, es una demostración de anarquía arquitectónica. Un sector de ubicación privilegiada, ha sucumbido inexorablemente ante la falta de normativas que pudieron evitar el desaprovechamiento de un lugar que con un mínimo de sentido común pudo haber tenido mejor destino. Una de las edificaciones que más llama la atención, es aquélla que tiene cada piso de mayor superficie que el que lo sostiene, con lo cual se está dando origen a una singular pirámide invertida. ¿Se irá a edificar un 4° piso?Frente a la explanada se encuentra el Centro Pesquero Artesanal, edificación en forma de galpón, de un piso y de una sencillez interior e exterior que también desaprovecha su estratégica ubicación. Solamente una buena remodelación y la habilitación de un 2° piso, podría algún día darle la dignidad que se merece.
Así como están dadas las edificaciones de la Explanada, lo más probable es que este sector se convierta en el punto negro del Proyecto de Recuperación del Borde Costero.
El Mercado, desde hace más de cuarenta años espera remodelación, que contribuya a mejorar su precaria estructura, especialmente en los locales de venta de frutos del país, que permita mejorar sus condiciones de higiene, estética y comodidad interior, convirtiéndose así, en positivo elemento de identidad tomecina, como ocurre con muchos mercados de nuestro país, que son parte importante de circuitos turísticos. Sus locatarios debieran hacer un esfuerzo y dar una mirada al nuevo Mercado de Cauquenes.
Los Supermercados, fieles a su alto espíritu comercial, han reciclado algunos edificios o cambiado la función de terrenos, demostrando total indiferencia hacia el embellecimiento de la ciudad.
Del Teatro Tomé (1937), mejor no hablar, constituye una gran perdida para quienes disfrutamos de las matinés infantiles y su complicidad para el amor. Allí también fuimos espectadores de representaciones escénicas de famosos radioteatros. Sin su Cine, Tomé perdió un importante elemento cultural social que le caracterizaba como ciudad.
Recientes edificaciones, como Crisol, frente a la Plaza por Nogueira y La Rioja en calle Serrano con Sotomayor, si bien cumplen muy bien su rol comercial y de servicios, ni sus fachadas ni sus colores, entregan atractivos suficientes como para fijar identidad.
En calle Vicuña Mackenna, frente al Mercado, se destaca la Galería Sayeh, que entrega una agradable estética interior, con sus locales comerciales. La Galería Bustos en calle Montt, queda como una muestra de la buena intención en los años 60 de querer emular a las Galerías de Concepción. Allí funcionó el primer Supermercado tomecino a fines de los años 60. Se llamaba Supermercado Yuli’s.
Todavía frente a la plaza perduran o se reciclan con materiales ligeros efímeros locales comerciales que no tienen más pretensiones que papas fritas y juegos de video. Tomé debe ser una de las pocas ciudades chilenas en donde frente a su Plaza principal nunca ha existido Librería o Farmacia.
El edificio Comercial Egaña, con la publicidad de una bebida gaseosa y su techumbre asimétrica, constituyen evidente ejemplo de contaminación visual, para una obra que tenía mejores pretensiones por su diseño y cuya galería comercial sigue esperando locatarios.
Desde 1926 y con cuatro generaciones de edificaciones, se destaca el Balneario “El Morro”, que tradicionalmente ha sido parte importante de la identidad arquitectónica comunal, tanto por su ubicación como por sus edificaciones. Es propiedad de Bancoestado, quien la administra a través de su Servicio de Bienestar. Atiende a todo tipo de público y no sólo a sus socios. Es el orgullo turístico de Tomé.
De las edificaciones industriales, lo más deplorable son los restos de la ex Fábrica Italo Americana de Paños FIAP, que constituyen según muchas opiniones, una suerte de monumento a la decadencia de Tomé. Es como si alguien que fue a la guerra, la haya traído de souvenir. Para otros, constituye una manifestación de la perdida de los valores de la comunidad tomecina, en donde verdaderas hordas de vándalos se dieron al pillaje para desmantelar su estructura, ante la indiferencia de las autoridades de la época. Ya otros antes habían rematado a vil precio sus valiosas y hasta exclusivas maquinarias, no para ser utilizadas en sus empresas, sino para aprovechar sus motores y dejar sus estructuras para la venta como fierro usado. Como corolario a su infortunio, desde hace muchos años sirve de sede a jóvenes en situación irregular o desamparo, por decirlo de forma elegante.
A fines del 2004, con la instalación de la industria Crosville, se destruyó el portal y torre del reloj de la antigua industria Paños Oveja. Todas las edificaciones fueron siempre grises. Los nuevos propietarios la pintaron de azul en su exterior y cubrieron con cholguán los ventanales, todo lo cual lució muy bien el día de la inauguración, sin embargo hoy presentan un aspecto deplorable. Una empresa de prestigio internacional, no debiera ocultar tantos ventanales con materiales que tienen otra función y son frágiles a la intemperie. El chalet de la gerencia, ubicado en Egaña a pocos metros del ingreso de la empresa, felizmente ha recobrado su esplendor de antaño gracias a las reparaciones y respeto a su color original. El salón de ventas es un importante aporte estético al sector.
La Compañía Pesquera Camanchaca, tanto en su planta de Collén, como en sus bodegas de Egaña esquina Brasil ha construido y mantiene instalaciones muy apropiadas para su función industrial y en calle Maipú, ha conservado el edificio de la Ex Vinícola del Sur.
Se agradece la conservación estructural y laboral de la Fábrica de Paños Bellavista Oveja Tomé, única heredera de la tradición textil lanera, vigente desde el año 1865. También son propiedad de la empresa la Casa Schmutzer (sede del Sindicato N° 2) y el Gimnasio "Carlos Werner”, inaugurado el 22 de Junio de 1947 y que ahora ostenta en su ingreso el rótulo de “Deportivo y Cine Bellavista Tomé”; posee dos equipos de proyección de películas. Se encuentra en regular estado de conservación y gracias a la empresa y trabajo voluntario de sus trabajadores, se han realizado importantes obras de mejoramiento. Sin embargo, el ex Gimnasio “Marcos Serrano”, que también pertenece a la empresa, requiere urgentes reparaciones. Para quienes lo visitamos en sus días de esplendor, provoca tristeza observar su avanzado estado de deterioro. Es urgente una refacción que permita salvar este importante y céntrico coliseo deportivo, inaugurado el 21 de mayo de 1937.
En la calle Caracol de Bellavista, se encuentra el Sindicato N° 1 de la Empresa Textiles Bellavista Oveja Tomé. Es propiedad de sus socios, posee oficinas, peluquería, salón para 500 personas y escenario. Por sesenta años fue de color gris. Hace poco fue pintado, quitándole toda la solemnidad que su antigüedad ofrecía.
En relación a los edificios particulares, todavía no se apaga la indignación colectiva provocada por la abrupta demolición del Chalet de don Selim Molina, ubicado en la esquina de Egaña con Sotomayor, donde se instaló un importante distribuidora de materiales de construcción, que, contradiciendo su rubro, edificó dependencias provisorias e instaló container, quien sabe por cuanto tiempo. Sin ser pesimista, no es aventurado augurar, que esa será para siempre su instalación comercial, dado que en nuestro país, lo provisorio, a lo menos, se construye para medio siglo.
El caso de la emblemática e histórica Casa de la Familia Hinrichsen es más complicado, ya que por su maderamen y antigüedad, requiere una reparación de alto costo. Si esta casa hubiera estado en la zona sur de Chile o Europa, no me cabe dudad que sería monumento nacional. He tenido la fortuna de estar en su primer y segundo piso, respirando el aire de su historia.
Cerca de allí, en calle Werner con Baquedano se encuentra La Casona, que a pesar de su envidiable ubicación, no ha podido mejorar su destino, ya sea a través de una costosa refacción o para dejar lugar a una nueva y en lo posible hermosa edificación hotelera.
Debiéramos preocuparnos del destino que tendrá la Casa Ramírez–Bizet, ubicada en Calle Nogueira. Está deshabitada desde el 2005 y expuesta a ser destruida por malandrines o vándalos. Como me gustaría que se convirtiera en sede de la Biblioteca Municipal, la cual nunca en sus 150 años de existencia ha tenido un lugar de uso exclusivo, siendo digna de un record Guiness por tan larga espera. También podría albergar el tantas veces soñado Museo de Tomé. Y si fueran los dos cosas, tanto mejor.
Al Oeste del Liceo Industrial y en precario estado de conservación, se encuentra el antiguo Palomar o Chalet Gana, que en la década del cincuenta sirviera de Internado a los estudiantes de la Escuela Industrial Textil y que hoy ocupan personas particulares.
El Edificio de Empleados (1954) tiene el mérito de ser la torre habitacional más antigua de la comuna, se encuentra en buen estado y se ubica en calle Egaña, a pocos metros de la Plaza de Armas. Al lado Sur, se encuentra el cuartel de Investigaciones propiedad que fue adquirida al Sr. Orlando Bucarey Charnay. Al frente de Investigaciones, se encuentra la 1° Comisaría de Carabineros, que fue sede del desaparecido Servicio de Seguro Social. Ambos edificios policiales se encuentran en buen estado de conservación.
La Casa que perteneció al Doctor Núñez, da la espalda a la Plaza de Armas. Tanto su color como la publicidad cervecera que sustenta, le quitan valor a su diseño. Por calle Portales, y a pocos pasos de la Plaza, se encuentra la Casa de la Familia Vilches, que entre los años 1940 a 1956 fue sede de la Gobernación Departamental. Ambas viviendas, soportan con dignidad el paso de los años.Las nuevas torres habitacionales de A. Pinto y M. Egaña, están ajenas a la más mínima pretensión estética. Son simples paralelepípedos con balcones.
En el Cerro La Pampa, destacan las antiguas poblaciones textiles Carlos Manhs (1937) y Fiap (1950 y 1955), bajo esta última, se han ido incorporando nuevas edificaciones que rompen su unidad arquitectónica e integración con el entorno.Existen otros edificios y poblaciones, nuevas y antiguas, las que en general y con excepciones menores, no escapan a lo ya expresado. La verdad, es que no quiero que nuestra vapuleada comuna, se convierta en el paradigma del “feísmo”, con lo cual nuestros sueños turísticos se convertirían en escenografías para pesadillas.
En lo referente a edificios educacionales, resulta muy interesante y moderno el diseño del Liceo Polivalente ubicado en Frutillares, así como es justo destacar el buen estado de manutención del Liceo Industrial a cargo de la Corporación de Estudios, Capacitación y Empleo de la Cámara Chilena de la Construcción de Concepción. Las ampliaciones que se ejecutaron a los Liceos Comercial y Vicente Palacios, desvirtuaron sus diseños originales y no mejoraron su estética. En la Escuela "Gabriela Mistral” de Frutillares, los arquitectos no tuvieron otra pretensión que hacer salas de clases en vez de un edificio. Los Gimnasios de dichos establecimientos, más el de la Escuelas Ecuador y Bellavista , son simples galpones metálicos.
El Gimnasio Municipal, escapa levemente al diseño galponero, sin embargo cuesta comprender la razón que lo hayan edificado escondido al Nor oriente de la cancha del Estadio. Debiera mejorarse el pórtico de ingreso por calle Buenos Aires y en homenaje a todos los deportistas tomecinos que destacaron a nivel internacional y olímpico, sería justo perpetuar sus nombres, construyendo un memorial en su honor. El escritor Alejandro Sanhueza Galloso, tiene la nómina.
Las Escuelas de Cerro Estanque, Lisa Peter en el cerro El Santo y Arturo Prat en cerro Navidad Sur, constituyen importantes aportes arquitectónicos por sus diseños y función, sin embargo la Escuela Arturo Prat con su privilegiado emplazamiento que se puede admirar desde el valle tomecino se ve contaminada visualmente por un par de viviendas que desarmonizan el conjunto de bellas, sencillas y variadas edificaciones habitacionales del sector.
Quizás, lo más destacable y al parecer único elemento de recuperación o reciclaje arquitectónico, lo constituye la Casa de la Cultura, que originalmente fuera Sindicato y Gimnasio Fiap y cuya propiedad felizmente fue adquirida por la I. Municipalidad de Tomé, para uso de toda la comunidad.
También es justo destacar el diseño del Hospital, faro de salud en el centro del valle tomecino, que logró reemplazar el antiguo edificio de madera, que se construyó con carácter de provisorio y estuvo en servicio por aproximadamente sesenta años.
No pongo en duda la calidad profesional de los arquitectos ni pienso que hayamos tenido mala suerte con ellos. Creo que la gran responsabilidad es de los propietarios o administradores de los edificios, quienes por ahorrar dinero solamente construyen cajones de concreto y luego se olvidan de su manutención. Felizmente nos hemos salvado hasta el momento de los “lustrines habitacionales”, como los que proliferaron en Concepción y Santiago.
Sugiero entregar a la Dirección de Obras Municipales mayores o mejores atribuciones para desarrollar armónicamente nuestra ciudad y no convertirnos totalmente (ya lo estamos siendo en parte) en el paradigma de lo que no se debe hacer en arquitectura.
Agradezco la ciudad y las edificaciones que me legaron mis antepasados. Me siento en deuda con las generaciones futuras. Confiado que a través de la palabra también se construye futuro, he querido compartir esta reflexión, porque creo que aún estamos a tiempo de devolver a Tomé el esplendor que se merece y nos merecemos.
Lonardo Adavares expresa: “La complacencia y la indiferencia inhiben al progreso”. Aún estamos a tiempo de hacer algo más que lamentarnos.
Ya en el ocaso del siglo XXV, y al no lograr contacto con seres del universo, los esfuerzos se dirigieron a obtener comunicación con los animales de nuestro planeta. Sobre la base de estudios realizados con primates y delfines, y gracias a los acuciosos estudios de zoolingüistas, los objetivos se lograron, en corto tiempo proliferaron libros, revistas y grabaciones audiovisuales dedicados a la comprensión y enseñanza del lenguaje de animales.
Los beneficios obtenidos favorecieron especialmente la Medicina y Meteorología. Sin embargo, lo que en un principio fue una suerte para los animales, en breve tiempo se transformó en desventura. Cansados de la contaminación y despojo de sus respectivos hábitat, de la explotación y extinción de que eran víctimas, las diferentes especies decidieron realizar el Primer Gran Congreso del Reino Animal.
La comisión organizadora cumplió con todas las pautas establecidas en materia de Congreso. Junto con pedir credenciales para participar, se solicitó que en ella se indicara la principal virtud o cualidad de la pareja. Los animales no tuvieron dificultad para cumplir con los requisitos establecidos. Sabiduría, fuerza, belleza, agilidad, constancia, laboriosidad…, se sumaron a más de un centenar de otras virtudes o cualidades.
En cuanto a los hombres y mujeres, la cosa no fue tan fácil, es más, tuvo que realizarse un referéndum para elegir la pareja y la cualidad o virtud de ella.
El día inaugural del congreso, a la entrada del hemiciclo especialmente acondicionado para la comodidad de todos los delegados, se constituyó, con un animal de cada continente, la “Comisión Receptora de Credenciales”.
La comisión se aprontaba a cerrar la oficina, cuando llegó corriendo la última pareja de animales que, al no ponerse de acuerdo en el vestuario más apropiado para el evento, decidió presentarse desnuda.
El búho leyó en voz alta la credencial que decía: “Animales: Hombre y Mujer. Cualidad: Humanos”. La comisión deliberó sobre la validez y autenticidad de la credencial y en forma unánime la declararon nula, por considerar que la cualidad o virtud especificada en ella era una: ¡soberana mentira!
Lamentablemente, los argumentos esgrimidos por la pareja se sustentaron en afirmaciones injuriosas y declaraciones negativas.
Desde aquel infausto día se rompieron las comunicaciones lingüísticas con los animales, por lo que es fácil suponer cual fue el acuerdo del Congreso, y por lo visto y no escuchado, los animales cumplen sus acuerdos.

Estoy consciente que los jotes existen desde el Sur de los Estados Unidos hasta la latitud de Aisén, en Chile y Argentina, pero no deseo generalizar mi apreciación, pues los únicos que conozco de cerca y a vuelo de pájaro, son los jotes de mi pueblo, patrulleros de la altura y virtuosos del planeo.
Aunque vaya en contra del gusto popular, la verdad es que los jotes me encantan y aunque me avergüenza reconocerlo, los admiro y los envidio. Se que a muchas personas lo que digo puede resultarle a lo menos una chifladura, pero, cuando algún día muera, me gustaría reencarnarme en un jote.
Admiro y envidio la absoluta falta de premura en su vuelo giratorios. No le inquietan los relojes y le son absolutamente indiferentes los calendarios. Vitrinean desde la altura con inusitada tranquilidad. Su rutina pajarera los lleva a visitar la Iglesia Parroquial (se ve que son de elevado espíritu), el ex-cine Tomé hoy Salón Twister, el Mercado (han sido cautivadas por el consumismo) y la Capitanía de Puerto (a lo mejor esperan un navío para emprender otros rumbos). Jamás cometen la imprudencia de posarse sobre el inmaculado Hospital, lo que demuestra que tienen desarrollado el sentido común.
Su vestuario oscuro les asegura inconfundible identidad y su vuelo planeador le da sentido al cielo cuando las nubes no están. La falta de camisa blanca, los posterga ante la elegancia del cóndor, y quizás esa sea la razón por la cual no figuran en la heráldica de ningún país andino.
Demuestran absoluta indiferencia a los seres humanos. La verdad es que nos ignoran y a lo mejor nos desprecian por ser usurpadores de su valle. Ellos estaban primeros que nosotros y se saben de memoria la historia que nosotros no sabemos.
Son discretos en sus afanes y pasiones, introvertidos en la alegría y ajenos a pendencias y trifulcas. Pulcros para defecar, abominan de la impertinencia aérea de gorriones, gaviotas y palomas, que sueltan y disfrutan la exactitud de sus excretas que, como proyectiles nauseabundos impactan hombreras y peinados. Los jotes jamás irán a la guerra, no tienen garras y son pacifistas por principio y convicción.
Al mediodía les gusta planear con sus alas totalmente desplegadas hasta quedar suspendidos como si fueran "móviles" guardianes de un niño en su cuna. Conocidos y despreciados en toda América, son insustituibles aseadores de campos, playas y ciudades. Ellos no son guachos, pertenecen a la familia de los Catártidos, palabra que en griego quiere decir "purificadores".
En algunas ciudades importantes, le llaman "jotes" a unos personajes que esperan a los deudos de personas fallecidas en los hospitales, para ofrecerles los servicios fúnebres que incluyen ataúd, carroza, publicación en el diario y automóvil para los dolientes.
El único honor que han recibido, se lo concedieron moderados bebedores, que asignaron como "jote", al trago combinado de vino tinto con Pepsi-cola. La próxima vez que se sirva un jote, me refiero al trago, ya que los verdaderos no son comestibles, le sugiero que brinde por los Coragyps atratus, que es su nombre científico. Si va a otro país y escucha hablar de los zopilotes, se trata de los mismo jotes pero con otro nombre.Jotes, machos y hembras son indistinguibles en tamaño, forma y plumaje. Entre ellos se distinguen, y las hembras como testimonio colocan dos huevos blancos con manchas rojizas y moradas, que anidan entre agosto a octubre en cuevas de cerros lejanos a nosotros.
Insisto, cuando muera, he de reencarnarme en ave oscura, por favor no apedreen al jote que se acercará a mi sepultura a recibir mi alma. Si muero en otro país, en vez de jote será un zopilote.