Reflexiones de Román Villeg
Es más fácil saber cuanto se lee que cuanto se sabe. Mientras más se sabe más se necesita leer para no dejar de saber.
El regalo de un libro, es un triple elogio: para quien lo recibe, para quien lo regala y para quien lo escribió.
Jamás preste un libro, promueva su adquisición y lectura, de lo contrario, la venganza del autor será que no se lo devuelvan.
Todos tenemos derecho a pensar diferente, de lo contrario la libertad no existe.
Nada es gratis. Ni los recuerdos, ni el aire, ni la esperanza. Todo tiene un costo. Incluso lo que no hacemos.
Si no tenemos alma ni tiempo para amar, es que nos sobra cuerpo y tiempo para morir.
Más se luce quien sirve la comida que aquel que la prepara.
Chile, era la copia feliz del Edén, después llegaron los conquistadores.
Nada hay más hermoso, sublíme y placentero que el cuerpo de una joven mujer, salvo el cuerpo de otra mujer.
Existe una extraña mutación en los adultos. Mientras las mujeres "enrubiecen" los hombres se "encanecen".
Los niños de hoy, lloran menos que los niños de antaño. La televisión los consuela, de lo que no pueden tener.
Cuando estamos juntos tu y yo, solamente nosotros existimos en el mundo. En cambio, para el mundo nosotros no existimos.