NOVIEMBRE, 2006. En cuanto los
espectadores vieron salir de las aguas caribeñas a ese monumento helvético de
nombre Honey Rider en Dr No supieron que se encontraban ante un género
distinto de películas de espías (De hecho el público masculino ya había
experimentado un soponcio, casi al inicio de la película, cuando Bond abre una
puerta y se encuentra, en primer plano, con las maravillosas piernas de Eunice
Gayson, quien juguetea con un palo de golf).
Tanto Gayson como Ursula Andress abrieron
otro flanco de la leyenda de James Bond: sus chicas. Es también en Dr. No
donde vemos a una joven exótica llamada Miss Taro (Zena Marshall), cuyas curvas
perfectas sin duda convirtieron a miles de otrora ateos en torno a la existencia de un
Ser Superior capaz de crear semejantes especímenes.
Algunas de ellas estaban del lado de los
buenos, como Honey Rider (derecha) otras del bando de los malos, como Miss Sato, y
hubo las que brincaron de un lado a otro, como ocurrió con Miss Pussy Galore en Goldfinger.
Otras mueren cubiertas con una fina capa de oro tras afrentar al villano, tal como
sucedió con Jill Masterson, la chica que le "soplaba" las cartas del
contrario a Goldfinger. Otras nos sedujeron nada más con la proyección de su
exoticismo, como Mai Ling, ese beldad oriental que viaja con él en un pequeño
avión en esa misma película.
A algunas de ellas sólo las vemos unos
deliciosos segundos, como la muchacha que abandona el recinto de Karim Ney
(Pedro Armendáriz) colocándose un coqueto sombrero, justo antes que éste tenga
su primer entrevista con Bond, en From Russia With Love, o las dos beldades que
pelean por un hombre en esa misma película. Las hay quienes mueren por error en
lugar del espía, como sucedió a la encantadora Akiko en You Only Live Twice.
La cantidad de bellas chicas Bond es
escandalosamente fabulosa, alimentada por el hecho que nuestro personaje ha
viajado prácticamente por todo el mundo y ha tenido oportunidad de conocer una
envidiable variedad de mujeres e, incluso, compararlas ("Dime ¿por qué
las chinas besan distinto?", pregunta Bond a su reciente conquista en You
Only Live Twice).
Pero pese a su belleza inexcusable
--¿cómo rechazar a una Maud Adams, quieen fue Octopussy?--, la cantidad
de chicas Bond que han logrado sobrevivir al éxito de las películas son apenas
un puñado. Baste decir que sólo una de ellas, Halle Berry, ha conseguido el un Óscar, y ello mientras se filmaba
Die Another Day.
Irónicamente, la carrera de Berry se ha estancado relativamente desde entonces.
Ursula Andress logró prolongar un poco su carrera al ser nuevamente Honey Rider
en un papel secundario para luego aparecer en la "espuria" Casino
Royale, estrenada en 1967. Desde entonces Andress ha participado en decenas de
películas de bajo presupuesto, la mayoría pésimas.

¿Cómo dejar atrás a Xenia Onatopp, esa
beldad de cabellera oscura poseedora de unas asfixiantes piernas, para decirlo
de algún modo, en GoldenEye? ¿O de la profesora que enseña danés a
Bond en Tomorrow Never Dies? ¿O qué tal Pluto (Trina Parks) y Bambi
(Donna Garrat), quienes dan una tunda de artes marciales a Bond en la poco
afortunada Diamonds Are Forever? Como dato curioso, diremos que Irina, la
chica que canta desafinado y es amante de Zukovsky (Robbie Coltrane, Hagrid en Harry
Potter) es Minnie Driver cuando iniciaba su carrera.
Roger Moore dijo adiós al personaje en A
View to a Kill junto con la despampanante ex Ángel de Charlie Tanya
Roberts. También ya había compartido créditos --y lecho-- con Barbara Bach en
The Spy Who Loved Me. Por su parte, en sus dos intervenciones como Bond, Timothy
Dalton se ligó a Lupe (Talisa Soto) aunque luego la deja por la más gélida
Pam Bouvier (Corey Lowell) en Licence to Kill, aunque para muchos la chica Bond
más bella y exquisita también la tuvo a su lado en The Living Daylights. Se
trata, naturalmente, de Maryam D'Abo, una rubia de sangre inglesa, francesa y
rusa. Por cierto, y si busca información de ella en Internet, no olvide teclar
correctamente su nombre, de lo contrario se topará con la página de una actriz
porno.
¿Cuáles serán las chicas Bond que se
sumarán a esta lista dentro de unas semanas? Hay que confiar en el buen gusto
del superespía para estar seguros que contarán con los elementos necesarios para
mantener viva la leyenda del buen gusto femenino del espía al servicio de Su
Majestad.