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f a s e n l i n e a c o m |
| ANÁLISIS, COMENTARIO Y DEMÁS |
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Medios/Obituario
La TV en tiempos de Velasco La muerte del conocido animador cierra un capítulo de la televisión mexicana, tan distinto pero tan parecido al actual y que por ello conviene repasar NOVIEMBRE, 2006. La intelectualidad de los sesenta lo odiaba. Era odio incluso personal. No se compara hoy otro personaje de la televisión al cual esa comunidad le tenga similar desprecio. Pero en realidad Raúl Velasco era un peón de Emilio Azcárraga; difícilmente los chistes, los vestuarios, muchos estrafalarios, que utilizaba en sus programas, quedaban fuera de la aprobación del fallecido magnate. La muerte de Raúl Velasco el pasado lunes merece el repaso a una época de la televisión mexicana olvidada en buena parte y que a las generaciones nuevas les parece prehistórica, incluso ridícula, pese a que nunca se han asomado directamente a ella. Sin duda era un mundo distinto al actual: el del Señor Presidente con Mayúsculas, de unos empresarios de los medios aterrorizados por perder sus condiciones en caso de ya no tener las simpatías del Poderoso (amenazas que, por cierto, no se cumplieron) y como circo, la promoción de artistas y faranduleros la mayoría mediocres. Siempre en Domingo, "Siempre lo Mismo", decían los detractores, quienes llamaban "Raúl Delasco" al conocido animador. Los programas maratónicos no eran raros cuando Siempre en Domingo salió al aire, en mayo de 1969. La diferencia es que no se transmitían los domingos sino los sábados por la tarde. Tampoco existía el desfile de variedades y de artistas, todos ellos sometidos al "contrato de exclusividad" de la entonces Telesistema Mexicano, cadena que entonces competía ferozmente con Televisión Independiente de México (TIM), concesión de los regiomontanos Garza Sada y de Joaquín Vargas. Velasco comenzó trabajando en TV en ésta última hasta que Azcárraga hijo lo "jaló" a TSM. A partir de entonces los domingos por la tarde serían propiedad del guanajuatense Velasco y de la televisora de Chapultepec. Un periódico viejo (1973) nos da la pauta de lo que entonces era el canal de las estrellas los domingos de Siempre en Domingo: a las 10 de la mañana se abría programación con Domingo a Domingo, una serie de documentales a cargo de Jacobo Zabludovsky y su hijo Abraham; a las 11:45 futbol con los comentarios de Fernando Marcos y desde el estadio la narración de Eduardo Andrade --el mismo que luego fue diputado priísta y, sí adivinaron, hermano de Sergio, el "promotor artístico"-- y de un novato Ángel Fernández quien, por cierto, también dejó de existir este 2006. Al terminar el futbol, a las 2:15, se abría un espacio al box con Knock Out, conducido por Enrique Llanes y el cual presentaba viejísimas películas con peleas legendarias de Rocky Marciano, Joe Louis y Max Baer, sin faltar las del "Ratón Macías". Media hora después se transmitía un breve noticiero, una emisión especial de RTC --las cuales eran aprovechadas por las familias para apagar un rato el televisor e irse a comer-- y a partir de las tres aparecía en pantallas Raúl Velasco con México, Magia y Encuentro, emisión creada por presiones del gobierno echeverrista, según reportan Andrew Paxman y Claudia Fernández en El Tigre, biografía no autorizada de Emilio Azcárraga Milmo. Como era de rigeour en ese sexenio, Velasco aparecía con una guayabera. Ese programa hacía lo que no podía hacer en ya desde entonces ineficiente Departamento de Turismo, luego Secretaría, esto es, promover playas, ciudades, acervo histórico, cultura, claro, todo desde la óptica que la flamante Televisa tenía (y aún tiene hoy) en torno a todos esos conceptos. Por supuesto que en MMyE era imperdonable omitir la entrevista con el Señor Gobernador, quien solía responder con un "mira, Raúl" para darle informalidad a la (con cuestionario previamente arreglado) entrevista. Una vez concluida esa emisión, pasaditas las 4 de la tarde, Raúl Velasco se enfundaba en una cuera tamaulipeca de colores sicodélicos, pantalón de rayitas multicolores y con una sonrisa nos anunciaba que "aun hay más". El maratón empezaba con los cómicos, ya fueran Viruta y Capulina, Cantinflas, los Polivoces, quienes en 1973 ya estrenaban programa propio, Borolas y otros más ya olvidados. Luego seguían las "figuras" de pop ultraligero y ultrabanal quienes por lo general cantaban en español hits originalmente en inglés, llámense Roberto Jordán, Joan Sebastian o Estelita Núñez; más tardecito tocaba turno a los "medio veteranos" rocanroleros como Enrique Guzmán, Angélica María o Johnny Laboriel, esto para los veinteañeros que sintonizaban Siempre en Domingo. Posteriormente aparecía la oleada de cantantes ibéricos. Era extraño: hasta 1976 México y España reestablecieron relaciones diplomáticas pero ello no impidió que Julio Iglesias, Raphael, Rocío Durcal --otra que dejó de existir este 2006--, Mocedades y quién sabe cuántos más tuvieran en esa emisión su plataforma al resto de América latina, gracias, claro, a Siempre en Domingo. Ya más nochecita, alrededor de las nueve, se daba espacio a las que entonces se llamaba, entre signos de admiración, vedettes, y quienes en TV sólo mostraban poquito: Amira Cruzat, Lyn May, Thelma Tixou y una chica de cuerpo despampanante llamada Olga Breeskin. ( 1)Para quienes aún no estuvieran atiborrados de Siempre en Domingo tenían una segunda tanda de barra cómica cuando la India María perseguía por todo el escenario al "güerito" Raúl, quien además de presentador realizaba sketches y hasta hacía entrevistas metido en una piscina llena, y siempre con un micrófono alargado que hasta 1983 pasó a ser inalámbrico. Así pues, luego de ese "show" el programa terminaba con la "barra vernácula" que invariablemente incluía a Lucha Villa, Lola Beltrán, José Alfredo Jiménez, hasta su muerte en 1973, y a un principiante de nombre Vicente Fernández. Cerca de las 11 de la noche terminaba Siempre en Domingo hasta el siguiente ídem y daba comienzo una emisión llamada Domingos Herdez (el poner el nombre de un producto a un programa es una práctica que luego fue abolida de la TV, aunque hoy a esa práctica se le llama informerciales), una telenovela dominical. Pero al menos los domingos había dos partes de la programación que no eran incluidos: los noticieros y las caricaturas. La desafortunada explicación Por otro lado, era ampliamente conocido el desprecio que Raúl Velasco sentía hacia la música rock, algo que compartía con su jefe Azcárraga Milmo. De hecho, Velasco garantizó su entrada a la TV cuando escribió un texto donde criticaba un concierto que The Doors habían dado en la ciudad de México. Y es que, se quejaba Velasco, "cantan en un idioma que es ajeno a nuestra idiosincrasia, como el inglés". Curioso cómo es que su punto de vista coincidía con el de varios funcionarios y diputados chovinistas que por esos años exigían el Estado prohibir la transmisión de música extranjera en la radio, algo que por fortuna nunca consiguieron. Obvia decir que esa política se suavizó, no tanto con el rock and roll sino con la música pop y lo disco. En Siempre en Domingo actuaron, si bien la mayoría de las veces con playback, Gloria Gaynor, Demis Roussos, Chic, Diana Ross, David Cassidy, los Jackson Five, Barry White, Santa Esmeralda y decenas más, así como los ya olvidados Up With People, más conocidos como Viva la Gente y que hicieron de Siempre en Domingo una de sus principales plataformas. En los ochenta y con la llegada de más españoles (Parchís, Pedro Marín, Miguel Bosé), puertorriqueños (Menudo) y tropicales (los desaparecidos Chico Ché y Rigo Tovar, quien, vaya, también falleció este año), la fórmula de Siempre en Domingo comenzó a momificarse. México Magia y Encuentro había desaparecido el último año de López Portillo pero de todos modos abundaban las entrevistas al Señor Gobernador. El Festival OTI, versión bastante deficiente del Europop Fest, languidecía, víctima de su sempiterna baja calidad. Los ochenta fueron también el momento de las explicaciones lamentables por parte de Raúl Velasco. Poco después del terremoto de 1985, el animador anunciaba al mundo dos noticias espectaculares: una, que los estadios de futbol no habían sufrido daño alguno y que por tanto el Mundial se efectuaría con normalidad. Y otra: "quienes murieron en el temblor no fueron los pobres, fueron gente de clase media..." Vaya consuelo. Y una más durante un viaje a Japón, donde Velasco comentó que el estratosférico precio que tiene una naranja en un mercado de Tokio: "Como se puede ver en México no estamos tan mal (...) Japón sí es un país caro". Lástima que en ningún momento el animador mencionó cuáles eran los salarios allá y cuáles acá, factor que hace irrelevante el elevado costo de una naranja. Esa televisión dejó de existir hace tiempo. Con los años ha ocurrido lo mismo con aquéllos que la construyeron o promovieron. Desde 1999 Velasco había quedado fuera de Televisa tras sucesivos choques con Emilio Azcárraga Jean, el nuevo dueño del emporio. Desde entonces brincó a la radio donde tuvo varias emisiones relacionadas con las "energías cósmicas". Sin embargo de ese periodo se le recuerda poco. Raúl Velasco será invocado por su "Aún hay más" y por haber sido parte de un periodo en que la TV era otro sucursal del Señor Presidente. Lo que hizo su programa fue cumplir a éste todos sus deseos bajo el disfraz de la farándula y el entretenimiento, aunque como se ha visto desde entonces, ambas vienen a ser lo mismo. ___________________ (1) El caso de Olga Breeskin constituye una rareza: fue la única de las frecuentes invitadas que en vez cantar tocaba un violín, algo que la audiencia masculina notaba mucho, mucho después. |