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f a s e n l i n e a c o m |
| ANÁLISIS, COMENTARIO Y DEMÁS |
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Medios/Radio
Se desplomó Air America... pero ahí viene la Fonda Se veía venir y finalmente sucedió. El multicitado proyecto de una "radio liberal" acaba de apegarse al capítulo de empresas en quiebra. Pero está en camino la segunda tanda, esta vez con Jane Fonda, estrella de la izquierda sesentera SEPTIEMBRE, 2006. Hace rato que sus videos de aeróbics dejaron de producirle ganancias a una de las principales críticas de la acumulación de riqueza que nos ha dado Hollywood. Así que hay que dedicarse a otra cosa que produzca dinero. Por eso Jane Fondo ha escogido el momento indicado para dar a conocer su "nueva propuesta" radiofónica que hará frente a Rush Limbaugh, "un peligro para mis hijos y mis nietos" (y no, la actriz no habla de Andrés López, sino del popular conductor). El momento preciso coincide, extrañamente, con el anuncio de los principales inversionistas de Air America. La emisión dirigida por el comediante Al Franken que hace algunos años juró "tumbar en ratings y en todo lo demás", al programa de Limbaugh, anunció que se acogerá al Capítulo 11, palabras y números que juntos ostentan el tétrico significado de quiebra financiera. Con apenas tres años al aire, y un rating que jamás superó el 15 por ciento, aun en ciudades "liberales" como Nueva York, Washington y Minneapólis, los inversionistas ya se cansaron y no han encontrado cuentas que cuadren. Por supuesto, ante semejante incompetencia para autoadministrarse --y para crear un programa que entretenga y no sólo difunda quejas y lamentos-- tanto conductores como inversionistas culpan a la "creciente intolerancia" de la actual administración republicana, algo que tampoco cuadra en la congruencia de sus conductores quienes apenas hace unos días exigían el retiro y la edición de las "mentiras" de un programa que transmitió la ABC y donde se indica cómo el gobierno de Clinton dejó escapar a Osama bin Laden allá por 1998. Pero el anuncio de la Fonda --parece que nos referimos a un puesto de tacos-- tiene como fin coincidir con el comunicado de Air America para encubrir su fracaso y servir como distracción; los ojos de la prensa, que por cierto llevaba hace rato olvidado ese programa luego de haberle dedicado planas y planas de elogios cuando salió al aire, voltearán al nuevo programa "feminista" de la actriz, y le otorgarán todo el maquillaje posible para promocionarlo como "la opción que derrumbará, en ratings y todo lo demás, a Limbaugh". Así, la quiebra de Air America pasará al asiento trasero de las noticias. Air America ha muerto, viva Jane Fonda. Los elogios no son lo único reciclado en este menjurje. También lo es Fonda y las otras dos posibles conductoras del proyecto. De hecho, no son figuras precisamente frescas. Jane Fonda se hizo famosa, aparte de haber participado en joyas de la cinematografía en los sesenta como Barbarella, en manifestaciones a favor del Viet Cong y de tomarse fotografías arriba de los tanques que esos guerrilleros habían confiscado a las tropas norteamericanas. Hace un par de años también brincó a palestra pública luego de una foto donde se le veía al lado de John Kerry durante una de esas protestas antiVietnam, falsedad hecha posible gracias al photoshop. Por supuesto que sus videos de aeróbics han resultado, a la larga, más productivos que todo su discurso político que, vemos, ha cambiado muy poco desde los sesenta. Otra conductora que seguramente refrescará el ambiente un tanto sesentero del futuro programa será Gloria Steiman, feminista que en los 70 fundó la revista (ya desaparecida) Ms. y que, aparte de su frecuente defensa en favor del aborto "por así convenir a los intereses de la gestante" --acto insensible al que las feministas gringas llaman choice, palabra sumamente ambigua-- no ha dicho cosas realmente nuevas desde que Jimmy Carter era presidente. La otra posible conductora es Rosie O´Donell, alguna vez comediante, VJ del VH-1, luego editora, como Steinman, de una revista y más tarde activista en pro de los derechos de las lesbianas. Cualquiera vería aquí una combinación radiofónica perfecta: para las veteranas, baby boomers progresistas, la Fonda (dos órdenes, por favor), para las que extrañaron los sesenta viviendo en los setenta, la Steinman, y para las que mujeres gay que extrañaron los setenta viviendo en los ochenta, la O´Donell. El problema, como se ve, es claro (y lo mismo pasó con Air America) la ausencia de sangre --e ideas-- nuevas en los formatos anti Rush (Limbaugh) y Bush (George W.) Los oyentes ya no encuentran nada novedoso cada vez que los personajes arriba mencionados abren la boca frente a un micrófono. Sus quejas y lamentos, el efecto comparativo de Vietnam-entonces, Irak-ahora, Johnson-Bush, ya cansaron a miles de radioescuchas; la "radio conservadora" de Estados Unidos es una causa, no un efecto, de rechazo al discurso trasnochado, repetitivo, de la televisión, los periódicos y el cine. Por eso en Hollywood las películas con esa misma tónica suelen fracasar en taquilla; por cada Michael Moore quedaron en el camino decenas de documentales que por mero compromiso los familiares del director fueron a ver. Sumémosle a esto que las voces que ayer criticaron son las mismas que critican hoy. Fonda, Steinman, O'Donnell, difícilmente harán a un lado el discurso que ya se conoce sobradamente de ellas. Acá quizá nunca sabremos o escucharemos de Air America, la radio conservadora, etcétera etcétera, pero los mencionamos aquí por ser síntomas universales de una izquierda que no evoluciona y se obstina a que las cosas se adecuen a su perspectiva, y no al revés. Textos relacionados: Air América, ayer porras, hoy silencio [Agosto, 2006] |