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ANÁLISIS COMENTARIO Y DEMÁS |
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Internacional
El Tour de Sarkozy La opinión de un analista galo nos ayuda a entender cuáles son las perspectivas e ilusiones en torno al reciente ganador de las elecciones presidenciales francesas. Esto fue lo que nos dijo. MAYO, 2007. Conseguir la entrevista con el analista francés Benoit Mernier respecto a los comicios donde Nicolas Sarkozy derrotó a la socialista Segelene Royal fue lo más sencillo. La complicación, claro, fue el idioma. Primero le preguntamos si hablaba inglés, algo que, suponíamos, era tan ofensivo para un hijo de la V República como si a un mexicano le preguntaran si le gustaba la comida de Taco Bell. Mernier nos respondió que su conocimiento de ese idioma era muy limitado. La solución llegó del otro lado del Messenger. El entrevistado nos dijo que conocía a alguien que hablaba español, Reyes Orozco, un guatemalteco. A él le agradecemos su paciente traducción --esperamos que no se sienta amoscado por algunas correcciones de estilo-- dentro de una plática que se prolongó por casi hora y media. He aquí la versión íntegra. --Desde el exterior, algo que llamó mucho la atención de las recientes elecciones de Francia fue que la izquierda, pese a perder por tercera ocasión, está vez sintió más fuerte la derrota pues Nicolas Sarkozy se perfila como un conservador real. ¿Cuál es la percepción allá? --Lo que movió tantos y tantos votos a favor de Sarkozy es la percepción general de que urge un cambio. Fue esta una elección donde ganó quien supo proponer mejor las cosas, más allá de su partido político. Por eso se ve contradictorio que en el desprestigio de Chirac, los conservadores retuvieran el poder. Monsieur Sarkozy supo conectarse mejor que Madame Royal; uno representa los cambios y el otro, o la otra, representa lo mismo, un discurso cada vez menos convincente. --Algo que ayudó a Chirac a reelegirse en el 2002 fue su negativa a seguir al presidente Bush en su aventura en Irak. Pero hoy vemos algo curioso. Chirac se va entre abucheos poco discretos mientras su colega Tony Blair, que sí envió tropas, se irá relativamente intacto con su reputación. ¿Qué nos puede decir al respecto? --Es cierto lo que usted dice, pero el triunfo de Chirac no se debió tanto a su negativa a enviar tropas a Irak sino a que en la primera vuelta la votación obtenida por Jean Marie Le Pen le daba enormes posibilidades de triunfo para la segunda. La mayoría de los franceses optó por el menos peor de esos dos mundos. Por ello y a excepción de su postura de no ir a Irak, Chirac nunca fue realmente popular como presidente. --Francia es un país que se autoerige como progresista pero alguien identificado abiertamente con el fascismo, Joseph Marie Le Pen, es un político con bastante peso electoral. ¿No parece esto una contradicción? --El espectro político de Francia es muy amplio, y de acuerdo a la ley, todas las corrientes tienen derecho a ser representadas electoralmente; en la extrema derecha está Le Pen pero en la primera vuelta también participaron candidatos abiertamente comunistas o trostkistas y que en otros países ya no tienen peso en las urnas. --Sarkozy ha manifestado su admiración por Estados Unidos, algo insólito pues, con excepción de Valerie Giscard, la postura de Francia ha sido de choque directo con Washington. ¿Podría interpretarse este nuevo mandatario como un cambio en el antiyanquismo francés? --El antiyanquismo francés es uno de los mitos más difundidos respecto a mi país. Quiero aclarar que el odio a Estados Unidos es un factor visible entre las élites culturales, artísticas y literarias. En política el discurso antiyanqui ha sido de gran efectividad desde los tiempos de De Gaulle pero el grueso de la población no odia a Estados Unidos, más bien lo ve con una mezcla de indiferencia y recelo. No creo que el sentimiento esté más exacerbado en Francia que en México o cualquier otro país de la región. --Quisiera ahondar un poco en el voto francés en el exterior. En los países de tendencia totalitaria, como Cuba y Venezuela, los franceses radicados ahí votaron por Segelene Royal mientras que los que viven en Brasil, Chile y México lo hicieron por Sarkozy. La excepción fue Quebec donde Royal ganó, como decimos por acá, "de calle". Esto reflejaría el clima político en cada uno de estos países ¿no cree usted? --El alto nivel de votantes no ocurrió solo en su territorio continental. A diferencia de nuestros vecinos, el voto sigue siendo considerado importantísimo; no por nada ésta fue la primera República de la Europa contemporánea. Y siempre los votantes que viven en otro país suelen reflejar la tendencia política del sitio en donde viven. Es curioso, pero así ha ocurrido desde que se aprobó el voto en el exterior. En los setenta, los franceses que vivían en Chile durante los años de Allende votaron por los socialistas del mismo modo en que en el México de principios de los 80, cuando un partido de centro izquierda como el PRI era el gobernante, lo hicieron abrumadoramente por Mitterrand. Y de Quebec, aparte que los franceses avecindados ahí suelen tener inclinaciones de izquierda, la promesa de Madame Royal de apoyar la independencia de esa provincia fue otro argumento de peso extra. --Con todo, la victoria de Sarkozy no está completa. Falta ver lo que los votantes decidan dentro de unas semanas para elegir a las Cámaras --Por supuesto. El francés no es un pueblo que dé "cheques en blanco" a sus gobernantes. Esto es bueno y malo: lo primero porque impide los excesos de poder que se han dado en otros tiempos, pero también se detienen las iniciativas cuando los parlamentarios son de un partido distinto. Sin embargo la diferencia que hubo entre Sarkozy y Royale permite especular sobre una mayoría parlamentaria del primero. De no ser así corremos el riesgo de quedarnos atorados, como le sucedió a Chirac. --La situación que acaba de describir es idéntica a la que le ocurrió al ex presidente Fox. --Ni Fox ni Chirac fueron siempre buenos para negociar acuerdos. En Francia, por ejemplo, le aplaudieron a rabiar cuando se negó a enviar tropas a Irak pero no le sirvió para acumular capital político que moviera sus reformas. Hasta donde sé, el nuevo presidente mexicano Calderón ha sido más hábil en tal sentido. --Una montaña de problemas por resolver esperan a Sarkozy. Menciono sólo tres: el "logro sindical" de la semana de 35 horas, que ha restado mucha competitividad a Francia y que díficilmente será un coto a discutir por los sindicatos; la inmigración árabe que ya demostró su explosividad, y las pensiones, que amenazan con "tronar" a la economía francesa dentro de unos años... ---Muchos temas, ja, ja. Y si nos fijamos, veremos que la mayoría de esos problemas tienen su origen en los contratos laborales bastante ventajosos para los sindicatos pero ruinosos para la economía. La semana de 35 horas quizá haya hecho muy felices a los obreros pero su saldo en cuanto a pérdida de competitividad ha sido descomunal. Creo que la falta de empleo fue el pivote de la irritación de los jóvenes árabes ¿y cómo no va a ser así, si en Francia la creación de fuentes de trabajo es complicada y desventajosa? Respecto a las pensiones, si Sarkozy habla en serio deberá aumentar la edad de jubilación como un principio para desactivar esa bomba --Finalmente, Benoit, en Gran Bretaña también se perfila el regreso de los conservadores al poder. De darse, sería una situación inédita para ambos países. ¿Cuál sería el efecto en el resto de la CEE? --Sí se ha dado en el pasado, Churchill y Vichy, y no fue algo que merezca recordarse. Pero tiene razón, es la primera dentro de la V República. No lo había pensado, francamente. tengo fe en que, si son dos conservadores, las relaciones sólo deben mejorar.
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rivas_julia_78 escribe 16.05.07 Tuve la oportunidad de estar Francia el
pasado marzo y el ambiente se veía muy a favor de la candidata
Royal pero hizo varias declaraciones que le fueron quitando
popularidad al darle por su lado al público al que le hablaba. No
creo que hubiera sido un desastre su gobierno. Donde estoy en
desacuerdo con el entrevistado es que dice que el odio a los gringos
está muy focalizado. La verdad la mayoría de la gente que traté
en Toulouse donde permanecí tres semanas los detestaban igual que
en París. Saludos desde Durango, Dgo. |
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