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Internacional

Antiyanquismo y antibushismo

Es una creencia general que la llegada de George W. Bush aumentó el odio mundial hacia Estados Unidos. Pero no hay nada nuevo en ello; así ha sido por décadas, sin importar quien sea el presidente

ABRIL, 2007. Hubo un momento en la historia reciente cuando el mundo pensó que el antiyanquismo había muerto. La caída del Muro de Berlín dejó sin ideal, sin leit motif, a una izquierda que por décadas pregonó las virtudes en torno a Europa del Este que al final resultaron ser, por lo menos, mentiras propagandísticas. Con el derrumbe de la que Churchill llamó cortina de hierro el odio al yanqui parecía diluirse también.

La tregua duró hasta 1994 al aparecer los zapatistas en Chiapas. Con el paso de los meses los héroes de la integración comercial con Estados Unidos pasaron a ser los villanos, ya fueran Collor de Mello en Brasil, Salinas en México y Menem en Argentina. Conforme se aproximaba el 200o, el antiyanquismo se fue recuperando, para luego recibir un espaldarazo decisivo ese 11 de septiembre que todos conocemos. Pasada la euforia de Marcos se impuso otra corriente antiyanqui, la de Hugo Chávez, a cuya vorágine han seguido Bolivia, Ecuador y, en grado relativamente menor, Argentina.

"Lo que pasó en realidad", dice Leonardo Casas, nuestro entrevistado, "es que la izquierda pasó del shock inicial a la búsqueda de un nuevo factótum antiyanqui, el cual encontró en el fundamentalismo islámico. Esta vez ya no le enciende incienso como lo hacía con la URSS, pero de todas maneras justificó lo ocurrido con las Torres Gemelas, como justificó o negó las hambrunas de Stalin, las invasiones soviéticas a Hungría, Checoslovaquia y Afganistán. Cuando gente me dice que Estados Unidos se merecía ese ataque por todas las agresiones infligidas al mundo árabe, les pido que las enumeren, y no pueden mencionar una sola. El antiyanquismo actual, como el anterior a la caída del Muro, prefiere basarse en los dogmas, más que en las explicaciones y los datos fríos".

Casas, graduado en Leyes y lector voraz, también cree que la capacidad histriónica de George W. Bush para convencer al público es nula: "Lo ves y no le crees, piensas que está apegado a un guión. Cuando Clinton dijo que no conocía a Mónica Lewinski hubo quienes le aplaudieron su 'honestidad' pese a que entre ellos ya había pasado lo que todos sabemos que pasó. Clinton pudo haber sido un excelente actor.

"A pesar de todo eso, Bush consiguió la reelección, algo que no logró su padre", remata. ¿Y lo considera un "tonto", como machacan sus enemigos? "Más que tonto, lo considero un imprudente, acostumbrado a salirse con la suya cueste lo que cueste. Si fuera un tonto ya lo hubieran metido en un escandalete político; de hecho cuando Clinton se involucró con la Lewinsky fue una supina estupidez, poner en riesgo la seguridad nacional de ese modo. Sin embargo hasta hoy no he leído nada que cuestione la inteligencia del señor Clinton".

Recién terminada la Semana de Pascua, fasenlinea entrevistó a Casas vía Messenger. En la charla hablamos, primero, de lo que yace debajo del antiyanquismo europeo y latinoamericano y, segundo, sobre el presidente Bush.

--Según dos recientes encuestas, una de Der Spiegel y otra de The London Times, el presidente George W. Bush tiene niveles ínfimos de aceptación, algo que lo convertiría en el presidente norteamericano más odiado en Europa ¿crees que sea verdad?

--Claro que no. Europa siempre ha odiado a los presidentes de Estados Unidos, sean republicanos o demócratas, si bien el desprecio es magnificado con los primeros. Todos tenían un defecto, y como ejemplos te citaré sólo los de la posguerra: Truman era un "ranchero" que apenas sabía expresarse; Eisenhower, un engreído y sobrado de sí mismo; Kennedy, bueno, no era tan malo ¿por qué? ¡Ah! Estaba casado con una mujer de ascendencia francesa, lo cual evidenciaba su buen gusto. Sin embargo, nos recuerdan, puso al mundo a centímetros de la guerra nuclear por no doblegarse ante las exigencias de la URSS.

Más adelante tenemos a dos belicosos, Johnson y Nixon; Ford era un negligente, Carter un cacahuatero que nada sabía de política; Reagan, el "cowboy" para quien América Central era su patio trasero, George Bush padre era un peón de los magnates petroleros y Clinton era, además de un libidinoso, un imprudente se metió en Kosovo sin autorización de la ONU. Pregunto: ¿en realidad George W. Bush ha sido el presidente norteamericano más detestado en Europa? De nuevo, no lo creo.

--En Europa dicen que ellos sólo odian a su gobierno, no al pueblo norteamericano, al que dicen respetar y admirar.

--Otra falsedad. Los presidentes cambian cada cuatro años y el odio continúa. Uno se pregunta porqué entonces aborrecen al norteamericano promedio, ajeno a la política exterior de su gobierno. Nada más veamos qué le sucede al turista gringo que se le ocurra hablar en inglés en París. En España, en Inglaterra, en Alemania, se considera al norteamericano como un idiota, indigno de la sofisticada cultura europea.

A quienes respetan y admiran es a los norteamericanos que piensan como ellos. Aplauden y agasajan a Michael Moore, a Gore Vidal, a Noam Chomsky, es decir, a todos aquellos que tienen una visión "europea" de Estados Unidos. Irónicamente y con excepción de Moore, pocos norteamericanos están realmente interesados en lo que estos intelectuales tengan que decir en sus países; su mercado está en Europa y un poquito en América Latina.

--¿No veríamos aquí una cortísima memoria histórica por parte de la Europa antiyanqui? Después de todo Estados Unidos salvó al continente del nazismo y mantuvo a raya a la ex URSS.

--Recuerdo una anécdota que leí hace tiempo respecto a un veterano de guerra del Día D. A la semana de haber logrado el retiro de los nazis se acercó un grupo de personas y les dijeron "les agradecemos que hayan echado a los nazis, pero ya es hora que ustedes también se vayan. Ustedes también son invasores". Sobra decir que cuando cayó la URSS no hubo una sola muestra de agradecimiento. A lo que voy es a esto: cada vez que Estados Unidos se ha metido en un asunto europeo millones de habitantes piensan que eso "exhibe" la incompetencia de sus países por resolver sus propios problemas. Claro que sin esa intervención seguramente Hitler se habría comido a toda Europa. Pero todo se interpreta de otro modo. Prefieren criticar la reacción a la causa. Esa actitud también se refleja en sus ataques contra la invasión de Estados Unidos en Irak.

--Decía Revel que el antiyanquismo tiene mucho de lo que en México comúnmente llamamos ver la paja en el ojo ajeno.

--Coincido totalmente. Puedo citar el caso del respaldo a los dictadores, algo que frecuentemente se achaca exclusivamente a Washington. En Europa se criticaba el apoyo a Stroessner, a Duvalier, a Pinochet. Pero los europeos olvidan cómo Francia apoyó a Bokassa en República Centroafricana y Gran Bretaña a Idi Amin. No voy a negar que Pinochet fue un bárbaro, pero nunca se le ocurrió comer carne humana, como lo hizo Amin. La esclavitud, el colonialismo, el racismo fueron mucho peores en Europa. Puedes buscar todos los vicios que Europa le achaca a Estados Unidos y verás que también se han dado allá, especialmente en los países que más vociferan su antiyanquismo, como Francia, cuya colonización de Argelia no fue exactamente una muestra de refinamiento galo.

El país de Europa donde más comparan a Bush con Hitler es en Alemania. Creo que eso nos dice mucho respecto a lo que en verdad existe detrás del antiyanquismo europeo.

--¿Es igual en América Latina?

Existen grandes diferencias, e igual muchas incongruencias. Por años la izquierda se quejaba del "intervencionismo" yanqui en la región, pero desde el 11 de septiembre a George W. Bush América Latina dejó de ser prioritaria, algo que, en términos lógicos, debió haber alegrado a nuestros antiyanquis. Pero no fue todo lo contrario, por lo menos, eso pareció enfurecerlos más.

--Quizá el odio se debió a la inversión extranjera que llegó a la región.

--Los antiyanquis criollos suelen creer que las empresas norteamericanas y su gobierno están fuertemente coludidas. En tal sentido juzgan las cosas como efectivamente ocurre en América Latina donde dentro de un sistema mercantilista si no estás bien con el poderoso encontrarás muchas trabas para que crezca tu empresa. ¡Pero también la inversión extranjera se ha reducido en la región desde el 2001 al tiempo que el Estado y su burocracia han recibido nuevos bríos! Se supone que ahora deberían estar eufóricos.

Pero la causa central del antiyanquismo latinoamericano nace de nuestra incapacidad para reconocer errores. Ningún ex presidente ha dicho "discúlpenme, hice las cosas mal" por haber arruinado a su país. siempre ha sido culpa de los "factores externos", del FMI, de la derecha reaccionaria, de la CIA, incluso hasta de una "conspiración", como se dijo en Argentina tras la debacle económica del 2001. Sigue siendo preferible culpar al imperialismo de nuestra propia incompetencia y corrupción. Dicen que cuando tu no eres responsable de nada entonces eres un irresponsable; eso es lo que ocurre respecto al antiyanquismo criollo.

George en la Jungla

--Hablemos ahora del presidente George W. Bush. ¿Por qué hay tanto odio visceral en su contra?

--Bush se ha convertido en el pararrayos, o en el árbitro en un partido de futbol donde pierde el equipo local. En tal sentido yo no veo mucho contraste respecto a otros presidentes norteamericanos. La diferencia, claro, es el 11 de septiembre, y la ineptitud de Bush por planear los resultados a largo plazo. Pongamos sobre la mesa la invasión a Irak. ¿Sabes quién fue el secretario de Defensa cuando Bush padre era presidente? Dick Cheney. Fue éste quien seguramente optó por no derrocar a Saddam Hussein una vez que lo echaron de Kuwait, y no lo hizo porque ello provocaría un caos de ingobernabilidad, es decir, exactamente lo que hoy tenemos en Irak.

--Aquí nos topamos con el dilema ¿hubiera sido preferible mantener la estabilidad regional con un sádico como Hussein en el poder en vez de derrocarlo a riesgo de desatar el caos?

--Es a lo que me refiero respecto a la nula visión de Bush para ver a futuro. Derroca al tirano con la acusación de tener armas de destrucción masiva, las que jamás aparecieron (si mañana las encuentran obviamente se dirá que fueron "plantadas") pero luego vemos que no hubo un plan posterior, nada. Sin embargo queda claro que había que hacer algo; quienes decían que era preferible dejar las cosas como estaban no tienen idea de lo que es vivir bajo una dictadura brutal, de corte estalinista.

--Con frecuencia se ha comparado el odio que la izquierda tenía contra Ronald Reagan con el que le profesa a George W. Bush, supuestamente porque ambos representan el ala más reaccionaria de la derecha norteamericana. Pero de acuerdo a sus acciones, Bush es lo más lejano que existe respecto a un presidente conservador. ¿Cómo explicarías esta paradoja?

--Creo que el gobierno de George W. Bush tiene más coincidencias con el de Nixon que con el de Reagan. Nixon, se suponía, era "conservador", pero aplicó varias medidas keynesianas que aumentaron el déficit presupuestal, agravado, claro, por el gasto militar en Vietnam. De hecho los seguidores incondicionales de Bush están aceptando que no es un conservador. Respecto a la probabilidad de otro Vietnam hay dos posibilidades; una, que no, puesto que todos los soldados destacamentados allá con voluntarios, y no reclutados a la fuerza, como ocurría en los sesenta. La segunda, por el contrario, es que si continúa la presencia norteamericana en Irak por más tiempo una probable derrota sería igual o más dolorosa.

Yo no veo el asunto como una paradoja sino como un muestrario lógico, predecible, de la izquierda mundial, que ataca las brutalidades de un lado mientras finge demencia en las del otro. Así ha ocurrido con cada presidente gringo que envía tropas al extranjero.

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raul_otto87 escribe 18.07.7

No hay que darle tantas vueltas para ver hay tanto odio contra Bush; el tipo es un idiota: mandó al cuerno el superávit fiscal que le dejó Bill Clinton, invadió Irak con el pretexto de las armas de destrucción masiva que dizque tenía Hussein, se metió a Afganistán supuestamente para agarrar a bin Laden pero hace rato se les hizo ojo de hormiga, echa para afuera a Rumsfeld y dice que no tuvo nada que ver con que se perdiera la mayoría republicana, entre muchas otras torpezas. Y es idiota porque cree que las excusas que da por todo eso se las van a creer. Quizá el mundo hya odiado a los demás presidentes de Estados Unidos pero quizá con Bush se nota más porque ha sido el más idiota de todos, algo que hasta la persona que ustedes entrevistaron tiene que reconocer.

 

 

 

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