El juego termino con una victoria para el equipo de John. Todos se acercaron a ella para informarse, a lo que les contesto que el estaba en el hospital para revisi�n. Mary Jane la llevo a su casa. No dejo de notar la extra�a tristeza en el rostro de ella. Al involucrarla en el asunto se hab�a olvidado de sus sentimientos.
- Querida � estas bien ? � despu�s de una comida en la que ella hab�a tratado de parecer tranquila, Mary Jane la llevo al porche a tomar caf� y charlar. � Puedes hablar conmigo si quieres. � Vio como cerraba los ojos y una lagrima solitaria rodaba por su mejilla. � Louise, perdona, yo no quise...
- No es nada, solo un poco de nostalgia y un poco de...
- ... de las encantadoras sonrisas de John. � La vio sonre�r tristemente.
- Ojala fuera solo eso... Es solo que de pronto me ha ca�do encima toda mi vida y no creo que este lista para enfrentarla. - Se quito el sombrero y enredo sus dedos en su cabello revuelto.
- Y � que es exactamente lo que te preocupa ?, si es que puedes dec�rmelo... � Mary Jane volvi� a servir caf�, mientras ella encend�a un cigarrillo.
- Vine aqu� huyendo de casa... o algo parecido, - el humo rodeaba su rostro � Deje una carrera prometedora y una posici�n importante para ir en pos de mis sue�os. Mas que nada en el mundo, amo el escribir, el contar historias para los dem�s. Pero la literatura no es una carrera f�cil. As� que puse en la balanza un futuro con grandes beneficios econ�micos y una posici�n envidiable contra otro que me permit�a hacer lo que mas me gustaba, sin beneficio alguno. Y no pude dudar en mi elecci�n. � Guardo un largo silencio en el que ni siquiera pareci� respirar - Renuncie a la compa��a donde trabajaba, hice mis maletas, me despedi de mi madre y busque en un mapa el lugar mas alejado y opuesto a mi mundo y ... aqu� me tienes. � Se puso de pie. � Una escritora que no sabe que va a ser de su vida en los pr�ximos a�os, o incluso d�as y que, incre�blemente no se arrepiente de ello. � Mary Jane se daba cuenta de la terrible carga que ella llevaba sobre sus hombros, y si a eso a�ad�a lo que comenzaba a sospechar, los problemas empeorarian.
- Pero estas aqu�, haciendo lo que deseas. Nada deb�a preocuparte... � Louise volvi� a sentarse
- No lo se... tal vez apenas me di cuenta de la magnitud de mi decisi�n. Estoy aqu� porque as� lo quise y � despu�s que ?. En verdad estoy loca � no es as� ? � comenz� a re�r al tiempo que las lagrimas volv�an a nublar sus ojos. Unos brazos la cobijaron y la pena se disolvi� en sollozos entrecortados. Estuvieron abrazadas hasta que ella se calmo. Se despidi� de Mary Jane y fue al hospital.
John estaba durmiendo en una de las habitaciones del peque�o hospital. Tenia cubierta la herida, que hab�a necesitado varias puntadas. El doctor le dijo a ella que no era nada de cuidado, pero que John tal vez deber�a pasar esa noche en el hospital, ya que no hab�a nadie en casa para vigilarlo. El doctor sali� y ella se acerco a la cama, mir�ndolo con ternura. Se ve�a tranquilo, ajeno a la verdad dolorosa que le esperaba.
- � Crees que ya pueda salir de aqu� ? � la voz de el la sobresalto. Lo vio tratar de incorporarse trabajosamente. Se acerco a sostenerlo. Los cabellos de ella acariciaban su mejilla herida. John pod�a percibir el perfume amaderado que emanaba de ella. Giro un poco su rostro y su boca rozo la mejilla de ella. Sus ojos lo miraban fijamente. El acaricio sus cabellos. � Louise � el nombre dejo sus labios como un suspiro y busco su boca que temblaba bajo la de el. Apenas si fue un beso, una leve caricia. Ella se aparto de el con suavidad y camino unos pasos hacia la puerta d�ndole la espalda. John sinti� un escalofri� recorrer su cuerpo. Hab�a actuado sin pensar. Maldijo su estupidez e iba a disculparse cuando el doctor entro en la habitaci�n
- � Que crees que estas haciendo ? � se acerco a la cama y lo obligo a recostarse. - Vamos Doc. Me voy a casa. Esto es solo una cortada. No voy a morir de un accidente de hockey. � Escucho a Louise moverse tras la figura del doctor.
- Claro que no, pero si Donna estuviera aqu� - una sombra oscureci� la mirada de el � te dejar�a ir. Pero como ese no es el caso, deber�s pasar la noche aqu�.
- No estar� solo, la se�orita Deschamps puede cuidarme... � se arrepinti� de haber hablado. Louise tal vez quisiera alejarse de el en ese mismo instante.
- Podr�a ser, pero no creo que debas importunarla con obligaciones que no le corresponden. � El tono burl�n de las palabras no paso desapercibido para Louise y John. Las habladur�as corr�an r�pido en los pueblos peque�os y esta era una de las mas molestas y ofensivas. Un poco de verg�enza lleno el esp�ritu de John. Despu�s de lo que acababa de hacer no pod�a culpar a nadie por hablar.
                                                                                                            
�Y que tal si....?
Volver
Continuar
Hosted by www.Geocities.ws

1