- Gracias por la bienvenida Scott. Espero que podamos repetirlo muy pronto. � Louise se desped�a del alcalde para despu�s recibir un fuerte abrazo de Mary Jane, quien le hizo prometer que al terminar el juego ir�a a comer a su casa. Louise sent�a que ellas podian ser buenas amigas. John se despidi� a su vez y subieron a la camioneta. La pareja los vio alejarse y comenzaron a caminar a su casa.
- � Sabes linda ? Se que sonara tonto, pero ellos se ven tan bien juntos. Es una lastima... � Mary Jane pens� que tal vez deb�a hablarle a su esposo sobre la decisi�n de Donna.
John y Louise no hablaron en el camino de vuelta. Solo acordaron a que hora pasar�a el por ella para ir al juego. Cuando llegaron a la caba�a, John bajo para acompa�arla a a la puerta. Ella abri� y ambos se quedaron en silencio, en el fr�o de la noche. Ella se sent�a confundida por sus sentimientos y la presencia silenciosa de el.
- Te invitar�a a tomar algo, pero creo que ambos necesitamos dormir. � Se quito los guantes y le ofreci� su mano. El la apret� suavemente, pero no la solt�. � John ... � ella pudo ver como sus ojos se nublaban por algunas lagrimas . Con su mano libre acaricio su rostro, donde una inmensa tristeza se reflejaba. El solt� su mano y se dispuso a marcharse, pero una mano en su brazo lo detuvo.
- Lo siento. Nos veremos ma�ana. � Quiso soltarse pero ella simplemente lo tomo en sus brazos, con fuerza. El ya no pudo contenerse. Correspondi� al abrazo y comenz� a llorar. Ella lo gui� hasta un viejo tronco que servia de banco en el porche de la caba�a. Se sentaron. Lo acuno en sus brazos, pasando sus dedos por sus cabellos, susurr�ndole al o�do. Le dol�a a ella la pena que lo lastimaba a el. Todo su cuerpo se estremec�a con los sollozos. Pacientemente ella espero a que el se calmara. Finalmente el se aparto de ella limpi�ndose la cara. � Lo siento. Lo que menos deseaba era que me vieran as�, pero � las lagrimas aun temblaban en sus largas pesta�as - ya no podia guardarlo. Gracias. � Se puso de pie, pero ella retuvo su mano.
- Hey... � a donde crees que vas ? � ella se levanto y lo llevo a su puerta. � No voy a dejarte ir as�. Vamos a hablar, tomaremos un caf� y dormir�s aqu�. � El intento resistirse � Hablaremos, beberemos caf� y dormir�s aqu�. � Entendiste ? Vamos adentro, no quiero congelarme aqu�.
Entraron y lo obligo a sentarse en el sof�. Las chamarras fueron a parar en el sill�n cercano. Ella preparo la peque�a chimenea y despu�s fue a la cocina a poner el caf�. Un rato despu�s volvi� con dos tazas.
- � Te quedar�as a vivir aqu� ? � el le pregunto sin mirarla. - � Si tu me lo pidieras � � pens� ella. � No lo se. Pero no vamos a hablar de mi . � Que te pasa John ? � Que es lo que te duele tanto ? � se sent� a su lado, dejando la taza en la mesita. El se recargo en el respaldo, mirando el fuego chisporrotear en la chimenea
- Donna y los ni�os. � Se aliso el cabello. � Creo que los extra�o, nunca habiamos estado tanto tiempo separados y por la forma en que se dieron las cosas... creo que los he perdido. � paso una mano por la barba rubia. Se puso de pie y comenz� a caminar.
- Cu�ntame lo que paso, no me ir� a ning�n lado y tu necesitas hablar. � Louise se acerco al fuego para avivarlo.
El le cont� como la llegada de Charlie lo hab�a puesto celoso, como le cuestiono a Donna el que ella pudiera siquiera pensar en como seria su vida en otro lugar con el antiguo amor y que ella le dijera claramente que Mystery no era el lugar adecuado, que solo se hab�a quedado por el. Hablo de c�mo se dio cuenta de que hab�an perdido un poco de la fuerza del cari�o que los unia. El sabia que Donna hab�a dejado muchas cosas cuando se caso con el; que ingenuamente pens� compensar�an su matrimonio y los hijos. hab�a vivido un sue�o idilico y cuando desperto, fue doloroso aceptar la realidad.
Louise trataba de comprender la situaci�n y se pon�a en el lugar de Donna. Tal vez hab�a sido dif�cil dejar atr�s su vida por el hombre que amaba, que a veces no bastaba sustituir algunas cosas con otras. Los sue�os y el deseo de libertad pueden cambiarse por el amor, pero el amor, en ocasiones, terminaba volvi�ndose costumbre. Quiz� el que John no concibiera un mundo fuera de esas monta�as era su error. Un error que le hab�a quitado a la mujer que amaba y a sus hijos.
- � Por que estas tan seguro de que ella no va a volver ? � le pregunto al llenarle la taza de caf� � solo se fue de vacaciones. Los chicos deben volver a la escuela.
- Lo vi en sus ojos cuando los deje en la estaci�n. No volver� y mis hijos tampoco. Si supiera la forma de retenerlos, ya habr�a hecho algo, pero no la hay. Ella quiere recuperar su vida. Dime quien soy yo para detenerla � cerro sus ojos cansados.
- Ser� mejor que esperes hasta que hables con ella antes de sacar conclusiones apresuradas. � Trato de contener un bostezo, pero fallo. � Lo siento...
- Vamos a dormir. Seguir� tu consejo y hablare con ella. Ir� a Colorado a verla y aclarar nuestra situaci�n. � Acomodo los cojines del sof�, para dormir confortablemente � Me ha ayudado hablar contigo. No se como lo haces pero me venciste. Ahora descansa que ma�ana ser� un d�a agitado. � Se quito las botas y se dispuso a recostarse.
- Espera � ella entro a la recamara y volvi� con una manta y una almohada. Puso esta tras su cabeza y lo cobijo.
- Gracias ma� - el le sonr�o y apret� la mano de ella que sosten�a la manta. Ella le devolvi� la sonrisa.
- Ahora se buen ni�o, di tus oraciones y du�rmete. � Se levanto y apago la luz de la sala.
- Louise � ella se detuvo en el pasillo - � No me dar�s mi beso de las buenas noches ? � Ella alcanzo a ver en la penumbra sus ojos traviesos y la sonrisa en sus labios.
- Hasta ma�ana � se puso los dedos sobre los labios y le envi� un beso � Dulces sue�os. � y entro a su cuarto. � John fue qued�ndose dormido, extra�amente tranquilo, con un atisbo de esperanza en su corazon.
�Y que tal si....?
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