AnArKiA.... kE eS..?

 Y weno, inspirado por la pasion del Thegranma, jeje, voi a poner aki la biografia, la verdadera historia del Che, la verdad ke no se konto... disfrutarla ;)

 

La historia no contada del Che Guevara

  

Por Mario Castro Arenas

 

Cuando el presidente de Bolivia Gonzalo S�nchez de Losada orden� la b�squeda de los restos de Ernesto Guevara no s�lo empez� a removerse la pista de aterrizaje debajo de la cual yace la fosa com�n en la que podr�a estar sepultado, sino que tambi�n se removi� la leyenda de la tr�gica aventura del guerrillero argentino-cubano desaparecido alrededor del nueve de octubre de 1966.

Panam� fue involucrada en la resurrecci�n de los acontecimientos al comentarse que su cabeza habr�a sido enviada a la inteligencia militar del Comando Sur, aunque no se sabe con qu� objeto si se hab�an remitido a Washington las manos para verificar la autenticidad de sus huellas digitales.

Pero no solamente se ignora hasta ahora d�nde est�n los restos del Che. Se desconocen muchos episodios claves de la organizaci�n y desarrollo de la guerrilla. Consultando fuentes de investigadores cubanos y las investigaciones personales que realic� en el escenario boliviano de la guerrilla como reportero de La Prensa de Lima en 1966, cuando Guevara a�n estaba combatiendo, he reconstruido aspectos importantes de tipo humano y pol�tico que datan de antes de su llegada a Bolivia, durante su permanencia en Santa Cruz.

Me baso en la edici�n anotada del Diario del Che en Bolivia, de Editora Pol�tica de La Habana, a cargo de los investigadores cubanos Adys Cupull y Froil�n Gonz�lez; en las entrevistas period�sticas que hice al escritor franc�s Regis Debray; al pintor y dirigente del Partido Comunista de Argentina Ciro Bustos; y al hacendado boliviano Ciro Algara�az en la c�rcel de Camiri, Bolivia, en septiembre de 1966; y tambi�n a las entrevistas en La Paz al presidente de Bolivia, general Ren� Barrientos, al ministro de Defensa, general Alfredo Ovando Candia y al coronel Luis Reque Ter�n y otros oficiales con los que dialogu� en Camiri en la misma �poca, cuando el Che Guevara estaba vivo.

 

C�mo empez�

La aventura pol�tica del Che empez� en la d�cada de los cuarenta como el viaje de aventuras de un m�dico interesado en enfermedades tropicales que decidi� recorrer el territorio latinoamericano, tirando dedo, como se dice ahora. Se coment� en el local principal del Partido Aprista en Lima que la compa�era Hilda Gadea se hab�a casado con un hippie argentino. Hilda pertenec�a al ala radical del Apra, que rompi� con el partido para ingresar al MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), de inspiraci�n trosquista. Guevara hab�a tenido, se dice, una vaga simpat�a por la izquierda, pero nunca hab�a militado en partidos pol�ticos en su pa�s. De acuerdo a contempor�neos de la se�ora Gadea, quien tuvo una hija con el Che y falleci� en La Habana, ya divorciada del guerrillero, ella fue quien inici� a Guevara en la lectura sistem�tica de teor�a pol�tica y lo orient� a posiciones radicales.

Cuando algunos apristas partieron al destierro a Guatemala tras el golpe de Estado del general Manuel Odr�a en 1948, encontraron all� a Hilda Gadea con el Che. Residieron en la tierra del quetzal durante parte del gobierno de Jacobo Arbenz. Andr�s Townsend Ezcurra, despu�s secretario fundador del Parlamento Latinoamericano, me refiri� que la Gadea se hab�a distanciado del Apra como consecuencia del cisma provocado por el enfrentamiento de Haya de la Torre con el grupo de j�venes apristas que m�s tarde deriv� a posturas marxistas.

M�s adelante el matrimonio Guevara-Gadea viaj� a M�xico, donde conoci� a Fidel Castro, en la casa de la cubana Mar�a Antonia, en la calle Empar�n. El destino del m�dico argentino qued� sellado al unirse hasta su muerte en el movimiento revolucionario cubano.

La organizaci�n del viaje en el Granma a costas cubanas; la acci�n guerrillera en la Sierra Maestra hasta la ca�da del r�gimen de Fulgencio Batista; y la participaci�n en el r�gimen fidelista como n�mero dos en la jerarqu�a pol�tica, ministro de Industria y comandante del Ej�rcito Revolucionario marcaron la primera etapa del desenvolvimiento del Che en Cuba. Despu�s vino su participaci�n en la lucha de liberaci�n del Congo y Mozambique y la reafirmaci�n de su vocaci�n internacionalista. El trabajo sedentario, de oficina, no iba con su temperamento. La revoluci�n marchaba en Cuba por su propio carril. Por otro lado, la ruptura entre la Uni�n Sovi�tica y China propici� el desmembramiento de los marxistas cubanos y latinoamericanos. El Che fue prosovi�tico dogm�tico en la Sierra Maestra, al igual que Ra�l Castro. Pero cambi� de posici�n despu�s de sus viajes a Mosc�. �l fue un rom�ntico, un m�stico de la revoluci�n. Los rusos detestaban el idealismo y no estaban convencidos de exportar la revoluci�n. El 24 de febrero de 1965 critic� fuertemente a la Uni�n Sovi�tica en un seminario en Argelia, en solidaridad con los pueblos de Asia y �frica. Fidel mont� en c�lera porque el Che habl� como delegado de Cuba y los sovi�ticos se enfurecieron por el discurso. A partir de entonces cay� en desgracia.

El Che se qued� solo, sin cargo oficial. Fracas� como ministro de Industria, seg�n se dijo, porque Fidel bloque� su proyecto de aumentar la producci�n de n�quel. As� contempl� la posibilidad de salir a pelear al exterior. En su mensaje de despedida a Fidel Castro, �l escribi�: "Hago formal renuncia de mis cargos en la direcci�n del partido, de mi puesto de ministro, de mi grado de comandante, de mi condici�n de cubano... otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te est� negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y lleg� la hora de separarnos".

 

Bolivia

La tierra elegida fue Bolivia. Pero no fue una elecci�n estrictamente personal. Manuel Pi�eiro, Barbarroja, jefe del G-2 cubano, tambi�n manej� el Departamento de Am�rica del Comit� Central del Partido Comunista, llamado el Ministerio de la Revoluci�n. Pero por lo que ahora se sabe, la "operaci�n Bolivia" fue manejada en una instancia pol�tica m�s alta, presumiblemente con intervenci�n directa de Fidel Castro y asesores de nivel continental.

�Por qu� se eligi� Bolivia? Antes pens� en Venezuela, pero Douglas Bravo no acept� cederle el mando a un cubano-argentino. Encima de ello, la guerrilla se estaba derrumbando, como lo reconoci� Teodoro Petkoff a Carlos Franqui. (Vida, aventuras y desastres de un hombre llamado Castro).

Los cubanos Adys Cupull y Froil�n Gonz�lez escriben en el pr�logo al Diario del Che que �ste "no conceb�a la lucha en Bolivia como un hecho aislado sino como parte de un movimiento revolucionario de liberaci�n que no tardar�a en extenderse a otros pa�ses de Am�rica del Sur". En la entrevista que sostuve con el comunista argentino Ciro Bustos, alias Carlos o Pelao, en la c�rcel de Camiri, revel� que se eligi� el territorio del departamento de Santa Cruz, colindante con las fronteras de Argentina, Brasil y Paraguay, porque se buscaba "incendiar" la regi�n, alimentando condiciones subversivas entre el campesinado para formar el ej�rcito latinoamericano de la revoluci�n. Bustos pertenec�a a la facci�n Centro de la guerrilla con el franc�s Debray y el peruano Juan Chang Navarro. Bustos discrep� de la estrategia de Guevara y abandon� el grupo, siendo capturado con Debray en las proximidades de Camiri.

Con el sue�o ut�pico de desencadenar la revoluci�n armada en el centro de Sudam�rica, el Che lleg� a La Paz con un falso pasaporte uruguayo a nombre de Adolfo Mena Gonz�lez. Se hab�a rapado el cr�neo en el centro como si fuera semicalvo, con dos porciones de pelo a ambos lados. Cuando visit� en su despacho al general Ovando Candia, ministro de Guerra, para obtener salvoconducto que me permitiera viajar como periodista a trav�s de la zona guerrillera, s�lo hab�an versiones no confirmadas sobre la presencia del Che en Bolivia. Pero el militar boliviano, arqueando las cejas con gesto de Mefist�feles teatral, me confi�: "Ya sabemos que el Che est� en Santa Cruz y tenemos la prueba del pasaporte falso que utiliz� para entrar". Entonces no conoc�a el general Ovando que el Che, ayudado por infiltrados de la Direcci�n de Informaciones de la Presidencia de la Rep�blica de Bolivia, hab�a obtenido una credencial que le presentaba como enviado especial de la OEA para realizar estudios econ�micos. Tambi�n la red urbana de infiltrados consigui� otra credencial present�ndolo ante el Instituto de Colonizaci�n y Desarrollo de Comunidades Rurales, que justificaba su presencia en los parajes campesinos de Santa Cruz.

Otros comunistas de nacionalidades variadas se unieron al Che mientras viajaba, disfrazado, desde La Paz hasta Lagunilla, el �ltimo pueblo pr�ximo a �ancahuaz�, escenario abierto de la guerrilla. Probablemente ingresaron disfrazados como �l o viajaron desde poblados fronterizos de Brasil, Argentina y Paraguay. La integraci�n multinacional de la guerrilla hab�a sido acordada sin duda en La Habana, y algunos elementos salieron de la capital cubana. Lo deduzco por el caso que conozco personalmente: el m�dico peruano Jos� Cabrera Flores, mi amigo de la infancia en Lima, resid�a en Buenos Aires y se gradu� y cas� all�. Seg�n relato de sus familiares, Cabrera Flores viaj� de Argentina a Cuba becado para estudios de posgrado sobre medicina tropical. Dram�tica sorpresa de la familia de Cabrera cuando conoci� que hab�a fallecido, y combatiendo en Bolivia.

La guerrilla, formada por cubanos y sudamericanos entrenados en las monta�as de San Andr�s, Pinar del R�o, Cuba, se compon�a de vanguardia, centro y retaguardia. En la vanguardia iban tres cubanos veteranos de guerrilla, a saber, Manuel Hern�ndez Osorio, nacido en el barrio de Santa Clara. Se incorpor� como jefe de la vanguardia y muri� en la quebrada de Bat�n, cerca de La Higuera. Tambi�n militaban en la vanguardia Dariel Alarc�n Ram�rez y Alberto Fern�ndez Montes de Oca. Fern�ndez lleg� con el Che el 3 de noviembre de 1966 a La Paz y cay� en la quebrada del Yuro. Su nivel se mide porque formaba parte de la guardia personal de Guevara. Alarc�n Ram�rez fue el �nico sobreviviente y regres� a Cuba, nadie sabe c�mo. El resto de la vanguardia era formado por bolivianos. Destacaba de ellos Roberto Peredo Leigue, hermano del Inti Peredo, ambos notorios comunistas en su pa�s. Fungi� como propietario de la finca donde se levant� el primer campamento guerrillero y fue aniquilado en la quebrada del Bat�n.

En el centro la figura era el Che. En las discusiones preliminares a la entrada en acci�n la jefatura del Che fue objetada por Mario Monje, secretario general del Partido Comunista de Bolivia. En realidad el comunismo boliviano ortodoxo impugn� por impr�ctica e inmadura la estrategia de Guevara. Monje personific� esa resistencia de tipo estrat�gico de movilizar un movimiento desde el campo a la ciudad, porque aseveraban que el campesinado boliviano era esc�ptico a la revoluci�n, despu�s de la fracasada Reforma Agraria impulsada por el MNR de Paz Estenssoro. Monje, adem�s, insist�a que la guerrilla deb�a ser dirigida por un boliviano. En su Diario, el Che critica las pretensiones de Monje y desliza acusaciones de sabotaje y traici�n. Acompa�aban a Guevara, enfermo de asma todo el tiempo, dos m�dicos, el peruano Cabrera Flores y el cubano Octavio Concepci�n de la Pedraja, quien demor� la retirada del Che por su mal estado f�sico. Hombres de probada confianza como pol�ticos y combatientes estaban a su lado: los cubanos Eliseo Reyes Rodr�guez, Gustavo Mach�n Hoed de Beche, Carlos Coello, Leonardo Tamayo N��ez. La �lite combatiente boliviana era representada por Guido Peredo, Julio Luis M�ndez Korne, que murieron peleando a su lado. Correo con Cuba fue el peruano Juan Pablo Chang Navarro de origen trosquista y relacionado a la guerrilla de su pa�s.

La figura m�s enigm�tica del Centro fue la argentino-alemana Haydee Tamara Bunke Bider. Despu�s de la muerte del Che se coment� en Cuba que ella era una infiltrada de los sovi�ticos y que informaba directamente a Mosc� a espaldas de su jefe y paisano. En el viaje de Santa Cruz a Camiri, en una de las frecuentes detenciones a la que fui sometido en la carretera, junto con colegas de M�xico, Argentina, Brasil y Espa�a, un soldado nos cont� que en la emboscada del vado de Puerto Mauricio, en el r�o Grande, ella qued� herida y pidi� clemencia a grandes voces, pero fue rematada. Tania era hija de una rusa. Aparentemente lleg� de visita a la guerrilla y all� se qued� en su doble funci�n de combate e inteligencia.

El l�der de la retaguardia fue hombre de confianza del Che, el cubano Juan Vitalio Acu�a N��ez, a quien menciona a cada paso en el Diario. Adem�s, hab�an tres cubanos y nueve bolivianos. En total, hubo 29 bolivianos, 16 cubanos, 3 peruanos y dos argentinos. Y varios desertores. Otros se alejaron voluntariamente por discrepancias estrat�gicas.

La figura del franc�s Regis Debray surge entre sombras en el Diario del Che. Se advierte que Guevara no le tuvo confianza y prefiri� que se alejara de la guerrilla. Al Che le indign� que Debray llevara al campamento a un ingl�s llamado George Andrew Roth que dec�a ser periodista interesado en escribir sobre la guerrilla, pero cuyo pasaporte mostraba borrones sospechosos sobre su identidad. Sigui� atentamente los pormenores de la detenci�n y encausamiento de Debray, temiendo que delatara su presencia. Yo entrevist� a Debray en la c�rcel de Camiri, donde no ten�a las comodidades del hotel Ritz de Par�s, pero tampoco estaba en una mazmorra. Sus padres hab�an volado desde Par�s al frente de una comitiva de abogados y defensores de los derechos humanos. Recorr�an las calles polvorientas de Camiri bajo un sol calcinante. Los pap�s de Regis, sobre todo su mam�, no toleraban que unos peque�os indios hubieran encarcelado a su mimado beb�. Movieron cielo y tierra hasta que el autor de Revoluci�n en la Revoluci�n y asesor de Francois Mitterrand recibi� una leve condena. Regis aleg� que �l no era guerrillero y que viajaba por la regi�n buscando informaci�n para un libro sobre Bolivia. Se neg� a corroborar que el Che estaba en �ancahuaz� en las entrevistas period�sticas, porque habr�a aceptado su involucramiento en la guerrilla y hubiera agravado su situaci�n jur�dica en el proceso. Le temblaban la mand�bula y el bigote cuando lo se�alaban como miembro de la guerrilla. Quiso ser el Andr� Malraux de la guerrilla boliviana. Concluy� como hijo de papito.

 

C�mo muri�

�Cu�l fue el desarrollo de la guerrilla? �En qu� circunstancias muri� el Che? "El 7 de octubre escribi� el Che sus �ltimas l�neas. Al d�a siguiente, a las trece horas, en una estrecha quebrada donde se propon�a esperar la noche para romper el cerco, una numerosa tropa enemiga hizo contacto con ellos. El reducido grupo de hombres que combat�an en esa fecha el destacamento combati� heroicamente hasta el anochecer desde posiciones individuales ubicadas en el lecho de la quebrada y en los bordes superiores de la misma contra masas de soldados que los rodeaban y atacaban".

Esta descripci�n de Fidel Castro retrata la situaci�n pat�tica del final del guerrillero argentino. ("Una introducci�n necesaria" en la edici�n cubana del Diario). Ya hab�an sido diezmadas la vanguardia y la retaguardia y el Centro se bat�a en retirada encajonado en los farallones del r�o �ancahuaz�. En el resumen del mes de septiembre, una semana antes de su muerte, el Che expresa la desesperaci�n y el desaliento de la empresa guerrillera en el Diario: "ahora s� el Ej�rcito est� mostrando m�s efectividad en su acci�n y la masa campesina no nos ayuda en nada y se convierten en delatores... la tarea m�s importante es zafar y buscar zonas m�s propicias".

Fall� la concepci�n general de la estrategia guerrillera rural. Era ut�pico "incendiar" la regi�n con participaci�n de campesinos de Bolivia, Argentina, Brasil, Paraguay, y fundar un ej�rcito revolucionario sudamericano. Un pu�ado de cubanos y sudamericanos no era suficiente, bajo ning�n punto de vista, para organizar un ej�rcito revolucionario, a pesar de la explotaci�n econ�mica y de los reg�menes militaristas de facto. Convocar a los campesinos bajo lemas agraristas resultaba como un reestreno de las promesas incumplidas de la reforma agraria. Nulo fue el trabajo de proselitismo en la misma zona de operaciones, porque el Che desconoc�a la sicolog�a del ind�gena boliviano y las limitaciones de comprensi�n del discurso revolucionario marxista. En Bolivia no hubo, como en Cuba, el apoyo de la poblaci�n y de grupos clandestinos afines como el Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario, que abrieron frentes de combate.

Los errores t�cticos fueron peores, seg�n an�lisis de expertos militares e ideol�gicos. Result� desastrosa la selecci�n del escenario de la revuelta. Una selva seca de cardos, pobreza de recursos alimenticios naturales, r�os intransitables como el Grande, murallas rocallosas cerrando la salida al fondo del ca��n del �ancahuaz�, dificultades enormes para transportar ayuda de parque o vituallas. La guerrilla termin� autoacorral�ndose en su retirada por el �ancahuaz�, acosada por una tropa de valerosos ind�genas y mestizos que no pasaron por una academia militar pero conocedores del terreno, palmo a palmo. Nunca lleg� la ayuda militar y m�dica de La Paz y La Habana que el Che ansiosamente aguardaba. La guerrilla se desarticul� r�pidamente y el Che perdi� contacto con la vanguardia y la retaguardia.

 

�Fue s�lo un mito?

�Tuvo aut�ntica experiencia militar o s�lo fue un gran agitador pol�tico? En Cuba se cre� su aureola guerrillera. Pero en 1956 fue gravemente herido en Alegr�a del R�o y salvado a rastras por Almejeiras y en Pinar del R�o se le cay� la pistola y un balazo le entr� por la boca y le sali� por un o�do. Su desprolijidad militar en la Sierra Maestra se arregla con la toma de Santa Clara, que dividi� Cuba. Fidel le entreg� el mando de la toma del cuartel Columbia, b�sico para entrar a La Habana, a Camilo Cienfuegos, y no a Guevara, que captur� La Caba�a, posici�n menor. En �frica no tuvo mando militar importante. En Bolivia comprendi� que no es lo mismo enfrentar un ej�rcito profesional que una fuerza en desintegraci�n moral como la de Batista.

Se habl� de la existencia de asesores militares norteamericanos en la lucha antiguerrillera. Pero las acciones fueron planeadas y ejecutadas por oficiales y soldados bolivianos con pertrechos nada sofisticados. Fue un ej�rcito humilde y sin grandes pedestales el que derrot� a la guerrilla liderada por un mito pol�tico.

El Che qued� solo en una quebrada, herido con r�fagas de metralla en las piernas. El ca��n de su fusil M-2 fue destrozado por un disparo y la pistola no ten�a magazine, seg�n observa el propio Fidel. Fue capturado vivo y llevado al pueblo de Higueras, donde permaneci� 24 horas en el local de una escuela. El gobierno y las fuerzas armadas deliberaron sobre su suerte. Enjuiciarlo en proceso p�blico representaba una conmoci�n internacional para un r�gimen militar criticado por intelectuales europeos por el juicio a Regis Debray. Entregarlo a Estados Unidos supon�a p�rdida de soberan�a y Barrientos, seg�n se dijo, rechaz� la posibilidad. Se decidi� entonces ejecutarlo y guardar el secreto sobre el entierro de sus restos para no levantar m�s el mito Guevara. La orden de la ejecuci�n y el hecho mismo fueron consumados con frialdad militar que en Bolivia y en Cuba no conoce sentimentalismos. Se tejieron historias de oficiales embriagados para poder cumplir la orden. Por lo que he escuchado no hubo borracheras ni debilidades a la hora de ejecutar la orden. Guevara no fue torturado, ni vejado, ni sometido a interrogatorios afrentosos. Los bolivianos respetaron el valor de un combatiente abandonado en la selva cuyo coraje se sobrepuso a la pobreza de medios materiales. Cumplieron �rdenes como soldados, como �l se ci�� a su deber como revolucionario. En su mensaje de despedida, Ernesto Guevara habl� de su sacrificio inminente: "S�pase que lo hago con una mezcla de alegr�a y dolor; aqu� dejo lo m�s puro de mis esperanzas de constructor". Muri� en su ley.

 

La aventura pol�tica del Che empez� en la d�cada de los '40 como el viaje de un m�dico que decide recorrer Latinoam�rica tirando dedo.

 

Ernesto Guevara conoci� a Hilda Gadea, su mujer, en Lima. Con ella viaj� a Guatemala y M�xico.

 

                                                                                    H�lder Catal�n Su�rez

                                                                                    Sevilla 15-II-1999

 

 

 

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