La naturaleza inspira a Harding, su obra a nosotros. No es una equivalencia, es correspondencia. En una asèptica galeria de arte su obra es naturaleza, en una plaza pùblica es naturaleza, enla naturaleza es naturaleza. Esa es su magia. El hombre creador contra el hombre destructor. Si se globaliza un mundo fragmentado, si se nos vigila y uniforma culturalmente, es lògico que hayan artistas que quiran transmitirnos otros sentimientos, que nos remitan a los origenes, de vitalidad y gozo sensual, gose estètico no como huida sino como afirmaciòn de la vida contra la deshumanizacion, la velocidad y el consumo desmesurado.