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| El Casamiento de Poder * Por Lynn Andrews - Traducci�n de Sandra Rom�n La noche fue cayendo y pod�an verse las cintas de plata de la luz de la luna, col�ndose entre las ramas de los �rboles. El fog�n del campamento lanzaba sus llamas rojas. All� est�bamos seis de nosotras: Agnes, Ruby, July, Zoila, Twim Dreamers y yo. Est�bamos disfrutando una cena de salm�n y papas asadas y tomando t� de hierbas. Hab�amos salido del campamento de tipis muy temprano en la ma�ana. July nos comentaba cu�nto nos hab�a extra�ado y lo preocupada que se hab�a sentido porque estuvimos fuera demasiado tiempo. "Te ves bien, Lynn -dijo July- pero tendr�as que tener m�s cuidado. La �ltima vez que me ca� de un caballo ten�a doce a�os". July parec�a disfrutar de mis errores y yo estaba deseosa por cambiar de conversaci�n. "�C�mo est� Jos�?", pregunt� a Zoila. Jos� es el esposo de Zoila y un hombre maravilloso, un reconocido curandero del Yucat�n. "Jos� est� bien. Se ha ido con algunos de sus aprendices para participar de una gran ceremonia en Xiubalba, en el coraz�n de las monta�as de Guatemala". La cara de Zoila se llen� de ternura con el recuerdo de su esposo. Yo pas� much�simo tiempo con ambos hace unos a�os en Yucat�n, donde me sent� confortada al sentir la calidez de su relaci�n. "Tu casamiento con Jos� ha sido una inspiraci�n para m�, Zoila". "Gracias", respondi� ella. "Ha sido una inspiraci�n en mi propia vida". Mir� las caras de las cuatro ancianas indias. Todas ellas eran muy importantes para m�. Ellas eran muy diferentes y personales en sus estilos. Cada una de ellas hab�a sostenido diferentes espejos para m�, como maestras. Por supuesto, July era una aprendiz como yo. Pero Agnes, Ruby, Zoila y Twin Dreamers ten�an una cosa en com�n: ellas hab�an mirado hacia la l�nea del horizonte de sus respectivas vidas y vieron que esa l�nea era plana. Cada una a su manera hab�a hecho una elecci�n, independientemente de lo que creyeran verdadero o acertado. Cada una reconoci� el hecho de que si hab�an visto su destino y reconocido cu�l era su camino, la �nica manera de cumplir ese destino era simplemente haci�ndolo. Como Ruby me hab�a dicho alguna vez: "puedes hacerlo o no, pero no pierdas tiempo pregunt�ndote por qu� nadie entiende tu prop�sito en la vida. Est�s sosteniendo las im�genes equivocadas. Cambia las im�genes si tienes que hacerlo". Ahora que me hab�a convertido en miembro de la Hermandad, me daba cuenta que todas ellas hab�an tenido grandes obst�culos que superar y duras batallas que soportar. Cada una de ellas se hab�a elevado sobre la l�nea plana del horizonte de su vida hacia un lugar desde el cual pudieron ver que la l�nea del horizonte es en realidad curva. Y, viendo esto, ellas pudieron saber que todo gira alrededor de un c�rculo completo. "Dale mis cari�os a Jos�, Zoila", dije. "Com�ntale lo que te he dicho acerca de la inspiraci�n que ustedes han sido para m�". "Estar� muy gustosa de dec�rselo, pero podr�as ser un poco m�s espec�fica..." Zoila sonri� c�lidamente con su rostro iluminado por la hoguera. Ella hab�a notado que mis pensamientos hab�an quedado fijos en la memoria. Yo estaba recordando a Zoila y a Jos� juntos y sus profundos ojos negros me trajeron de vuelta al presente. "No muchas chamanas y personas de poder tienen fuertes matrimonios mon�gamos", dije. "Hay muchas maneras de vivir y muchas alternativas para casarse. Pero una relaci�n s�lida y comprometida es verdaderamente importante para una curandera. Alguna gente no lo cree as�, pero yo s�". "�Por qu� Zoila?" "Nosotras somos guerreras femeninas luchando la guerra sobre la ignorancia". Ella nos se�al� a todas con un dedo. "Nosotras estamos tratando de reiniciar el equilibrio sobre la Gran Madre", dijo posando las palmas de su mano sobre la tierra. "�Pero, c�mo lo haremos?" Su mirada se fij� en m� y yo supuse que ten�a que responder. "Devolviendo el equilibrio entre las energ�as femeninas y masculinas", dije. Ruby carraspe�: "Ellas nunca estuvieron en equilibrio". Su cara parec�a una sonaja de cuero vista entre las oleadas de luz que lanzaba la hoguera. "�Qu� quiere decir "equilibrio"?" Zoila continu� hablando, ignorando a Ruby. "Nosotras debemos tomar nuestro poder como mujeres. Eso no quiere decir ser menos femeninas. Sino tomar nuestro lugar como la Diosa, como Xochiquetzal". Ruby carraspe� otra vez: "Nunca he o�do hablar de ella". "Xochiquetzal es la Diosa del cambio", dijo Zoila. Ella es la madre de todas nosotras. Ella es como su Mujer B�fala Blanca. Nosotras como mujeres debemos ser Ella en cualquier aspecto. Luego podemos ense�ar a los hombres c�mo vivir. De otro modo, todo est� perdido". Zoila continu� ignorando a Ruby, quien fue r�pida en sentirse ofendida. "Es verdad", dijo Ruby en voz alta. "Todo est� perdido". Luego continu� masticando un trozo de salm�n. "Creo que lo que dices es correcto, Zoila", dijo Agnes. "Para una mujer es duro en verdad mantener el equilibrio en un mundo patriarcal. Si "verdaderamente" te casas, puedes convertirte en un ejemplo vivo para tus hermanas y para la sociedad en que vives. Y no me refiero a un mero casamiento fijado en el cuerpo, sino un verdadero matrimonio del alma, que es donde nace la verdadera intimidad. El equilibrio comienza en tu propio c�rculo. Tu vida es entonces un arte y es la mejor posici�n desde la cual ense�ar". Zoila volvi� a mirarme y sonri� con gran dignidad. "Lynn, quiero mostrarte lo que que ustedes llaman una Rueda de Medicina. Yo la llamo un signo de completud o un l�mite de la propia medida. Esto puede ayudarte a entender lo que quiero decir. Como ya sabes, soy una sanadora de la tradici�n Quich�-Maya. Pero me gusta usar otros s�mbolos que me fueron ense�ados por mis amigas de la Hermandad. La tragedia de todas nuestras vidas es la separaci�n. Y a m� me gusta atravesar el puente desde mi mundo al suyo. Con el permiso de Agnes, me gustar�a mostrarte mi interpretaci�n de una rueda que ella me ense�� hace algunos a�os atr�s". Zoila mir� respetuosamente a Agnes, quien asinti� en silencio con un movimiento de su cabeza. "Yak, yak, yak" -interrumpi� Ruby rudamente- �Qu� hay acerca de comer un poco m�s? Todav�a estoy hambrienta. �Alguna de ustedes puede cederme una papa?" "Aqu�, Ruby", dije. "Toma mi salm�n, apenas lo toqu�". Le alcanc� mi plato con la esperanza de poder mantenerla callada. "Hum", dijo ella mientras comenzaba a comer el pescado con voracidad, masticando ruidosamente. El rostro de Zoila parec�a arder en el reflejo de la hoguera. Ella se hab�a puesto de pie para buscar sus cosas, entre las cuales hab�a una vara sobre la cual estaban talladas las distintas esferas de la existencia alrededor de un gran c�rculo de madera. Yo cre�a que esa vara tendr�a poderes misteriosos, pero no ten�a idea de qu� se trataban esas fuerzas. Con la punta de la vara, Zoila dibuj� una rueda de medicina en la tierra. Se sent�, puso una piedra negra y chata en el oeste del c�rculo y dijo: "En esta rueda, las emociones viven en el oeste. Aqu�, donde pongo esta piedra. Aqu� es donde las mujeres viven predominantemente, en sus emociones. En la mayor�a de las tradiciones, las emociones viven en el oeste". Twin Dreamers se recost� sobre su est�mago, sosteniendo su cabeza con ambas manos. Zoila se puso ahora en el este de la rueda. Yo me sent� en el sur. Agnes estaba a mi derecha y Twin Dreamers en el oeste. July y Ruby observaban no demasiado respetuosamente, manteniendo cierta distancia. Contin�a en p�gina siguiente (entrar) |
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