LA GRAN DIOSA
(continuaci�n)

El c�rculo.

El mundo se representa como un c�rculo; el ciclo de la agricultura es circular, igual que el ciclo de la luna y el ciclo menstrual. Las que adoran a la Diosa tambi�n integran un c�rculo. �Creemos que hay momentos de luz y de oscuridad, pero no como luz buena y oscuridad mala. Lo oscuro se integra dentro de nosotras como la vida y la muerte. Es como la naturaleza; existen el oto�o, el invierno, la primavera y el verano. La Diosa y su consorte son una pareja sagrada. Es as� en toda la religi�n pagana �explica Adriana G�mez, sacerdotisa de la Diosa�, salvo que ella es dadora de vida. No hay dicotom�a porque est�n todos los momentos y las figuras integradas. Creemos en una composici�n c�clica como el yin y el yang y ninguno puede estar sin el otro.� Como una serpiente que se come la cola, como la representaci�n del tiempo en un reloj, de c�rculo se habla cuando se re�nen las mujeres a adorar a la Diosa, en c�rculo sehacen los rituales y ese c�rculo no tiene que dejar huecos porque si no la energ�a se escapa. As� como se sentaban los indios para sus ceremonias, los chamanes para contar sus historias y los nietos en torno del abuelo o de la abuela. Las sacerdotisas no son superiores a las iniciadas, en todo caso, sus hermanas mayores. �Ninguna es jefa �cuenta Rom�n�; ninguna no sabe.� Lo que hay y lo que falta son parte del c�rculo y de la abundancia y la restricci�n se puede aprender. �El c�rculo borra las jerarqu�as, exige lugar para el consenso y para el disenso.� La Diosa es una y son muchas, es la Pachamama de los diaguitas argentinos, la Sirena del Paran�, la Diosa madre de los mapuches, la luz mala de los huesos y la Vieja vestida de novia que habita La Pampa. La Jaguar de los Andes y del Amazonas y tambi�n Ixchel, la diosa luna de los mayas, y Sheela na� gir en Irlanda. La diversidad se celebra porque cada diosa tiene un atributo y hoy se puede ser una pero ma�ana otra, as� como se es joven pero tambi�n llegar� la vejez con su sabidur�a.

La Triple Diosa.

La Diosa es una y son tres, como los ciclos de la luna. La doncella �el cuarto creciente� �tiene la fuerza de la primavera, trabaja con la autoestima, es independiente�, dice Adriana G�mez. Esta Diosa rige la primera fase del ciclo menstrual, el que empieza cuando se va el sangrado. Es virgen no porque no tenga relaciones sexuales, sino porque celebra la libertad sexual sin quedar embarazada. La que sigue es la madre, la mujer madura, la que puede procrear, hijos o ideas, es el verano, la �poca de la cosecha, rige el momento de la ovulaci�n. La tercera es la anciana, la vieja sabia, la que tambi�n celebra la sexualidad, rige el per�odo previo a la menstruaci�n y tambi�n la menopausia. �Es la que tiene la visi�n oracular, la que ense�a c�mo atravesar las etapas que ella ya ha vivido con sabidur�a �contin�a G�mez�. Es lo contrario a lo que plantea el patriarcado, que la mujer madura ya no sirve m�s y por eso se ponen tetas, se cortan, se sacan, se arreglan.� En la mayor�a de las culturas antiguas aparece una diosa triforme, incluso Anal�a Bernardo la descubri� en las mamushkas rusas, esas mu�ecas que entran una dentro de otra: �Una de las trinidades m�s antiguas de la mitolog�a rusa procede de Siberia. Es la diosa Umai y sus dos hijas que los nativos de la regi�n identifican con los montes Altai. Un lugar donde pervive el chamanismo de origen femenino m�s antiguo del planeta y que las violentas pr�dicas cristiana, isl�mica y sovi�tica atea no lograron eliminar del todo�. Hay un cuarto arquetipo, que representa la luna nueva, el invierno y el momento de la menstruaci�n: es la diosa oscura, la de la muerte que es tambi�n la resurrecci�n, la transformaci�n, el pasaje de un estado a otro. Todas tienen su consorte, no como marido sino como amante, amoroso y dedicado, hermano y pareja. Pachamama tiene a Illapa; Isis tiene a Osiris �y tambi�n a su hermana gemela, Neftis, la oscura, la de las profundidades de la tierra�; Ishtar, la diosa babil�nica del cielo y la tierra f�rtil, a Ereshkigal. Algunas, las creadoras, han parido a su consorte, como Kali a Vishn�. El goce del sexo, el orgasmo son modos de iluminar la conciencia y expandir la energ�a �aun cuando la actividad sexual sea en soledad� y no est� atada a la reproducci�n. �El conocimiento de las plantas anticonceptivas como la artemisa era un saber que pasaba de una generaci�n de mujeres a la siguiente sin intervenci�n de los varones, aun en los primeros meses sin sangrado �explica Bernardo�, y los que participaban del chamanismo de la Madre Tierra aprend�an de las mujeres chamanas a usar esas hierbas en beneficio de las mujeres. El Dios de los cat�licos que proh�be a trav�s de sus obispos y sacerdotes el acceso a la anticoncepci�n es, desde la perspectiva sagrada, una deidad entre muchas otras.� Y cada una puede elegir a qui�n rendirle culto.

La sangre.

La sangre menstrual es la �nica que el cuerpo expulsa sin ning�n acto de crueldad previa, sin m�s heridas que la necesaria para que el ciclo vuelva a empezar. Esta sangre es sagrada para quienes adoran a la Diosa y por eso se la ofrendan. Seg�n las tradiciones celtas que Sandra Rom�n rescata, el Grial no es m�s que el recipiente en el que se recoge y entrega la sangre de las mujeres que menstr�an. Es un per�odo de profunda sensibilidad en el que las mujeres est�n m�s perceptivas que nunca, ideal para consultar or�culos y confiar en las visiones y la intuici�n, un don sobre todo femenino. �Ritualmente la tierra pide sangre y se la das, y la Madre Tierra te devuelve energ�a a trav�s de la vulva�, dice Rom�n y es por eso que antiguamente las mujeres celtas danzaban desnudas sobre los campos sembrados para fertilizarlos. Y tambi�n para recibir su energ�a. Para las cultoras urbanas del feminismo espiritual, esta pr�ctica es al menos complicada. Se puede realizar sobre macetas, sobre todo sobre aquellas plantas que necesiten vitalidad. �Yo trato de transmitir la recolecci�n del sangrado �dice Miriam Wigutov�. Trato de transmitir de una manera ecol�gica el fen�meno de sangrar. Las toallitas son lo m�s antiecol�gico que existe para el planeta y para nuestro cuerpo porque tienen blanqueadores que te dejan la vagina destruida. A la recolecci�n se le puede dar varios usos. Hay uno m�gico: el de las brujas. Y otro convencional: como ofrenda para regar, para las piedras de poder, para trabajar en la sanaci�n. Tambi�n recomiendo escucharse, sentarse a tomar un t� con el propio �tero. All� hay un secreto que cada una puede empezar a recordar: cu�l es mi tradici�n, cu�l mi �rbol geneal�gico. Me importa que la mayor cantidad de mujeres posible pueda conocer esta manera de pensar el ciclo femenino. Porque as� est�s en otra posici�n, m�s valorada, m�s sagrada. Y aumenta tu poder para conectarte con el mundo de lo invisible.� Anal�a Bernardo tambi�n propone la recolecci�n, usando algodones que despu�s se mojan y se exprimen en un frasco. M�s tarde se entierra el contenido en alguna plaza o parque haciendo un hoyo al pie de un �rbol, cubri�ndolo despu�s con tierra y hojas para no llamar la atenci�n. Y adem�s sugiere una invocaci�n sencilla para �este ritual de comuni�n regeneradora con la Pachamama y con nosotras mismas: Esta es la sangre que promete renovaci�n/ �sta es la sangre que promete sost�n/ �sta es la sangre que promete vida�.

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