Miro mi pasado y siempre
te encuentro y parece que
te conocí cuando nacía.
Los espacios del tiempo
siempre están llenos de tí.
Asomas, a veces, como mi
gran compañera,
otras como amante,
novia, amiga, esposa
y madre.
Mi pasado es claro, nítido
y transparente porque siempre
has estado.
Estuviste en los desgarros de
dolor que eran solo míos y los
hiciste tuyos.
Y en los momentos en que no
te necesité, también estabas
conmigo esperando, sólo
esperando.
Pensamientos oscuros aparecen
hacia el tiempo nuevo,
hacia el tiempo futuro.
He aprendido tanto contigo.
Aprendí a amar, a trabajar,
y a ser amado.
Aprendí a estar contigo.
pero nunca aprenderé a
estar sin ti.
Contigo he sido hombre y niño,
fuerte y débil
oscuro y claro,
viento y mar y desierto,
me has hecho de mil maneras.
Sin tí, no seria nada,
no puedo estar sin tí,
no sé y no aprenderé
jamás a estar sin tí.
No tendría ya mi poesía
pues ella eres tú,
cómo sentir todo vivo,
si no estuvieras conmigo.
Siento el mar, que me habla
y me cuenta de sus tiempos
lejanos y cercanos.
¡El mar eres tú!.
El desierto, me entrega sus
secretos guardados y escucho
y siento cada una de sus palabras.
¡El desierto eres tú!.
Puedo descifrar el cielo estrellado
y sus encantos.
¡El cielo estrellado eres tú!.
Puedo leer el vuelo de los pájaros
y conocer su destino a través de
su trinar.
También puedo sentir el goce de
las flores cuando son fecundadas.
¿Pero qué podría leer,
descifrar,
o interpretar,
si tu no estas?.
.