Cuando la lluvia llega a m�,
con la suavidad de mil caricias
entregadas, en un atardecer,
quiz�s, perdido en nuestro tiempo,
no siento la llegada del agua
vertida desde el cielo,
mirado juntos tantas veces,
si no que siento tu llegada
de mirada transparente y quieta.
Llega la lluvia y de inmediato
mi mano busca la tuya
para invitarte a recorrer
por otros caminos o quiz�s los mismos
que ser�n siempre nuevos en mi sentir.
Cuando la lluvia arrecia y me cubre,
siento que llegan todas las sensaciones
que has vertido sobre m�,
llegan con ella todos los besos
que me entregaste en cada uno de mis rincones,
asoman con ella tambi�n la lluvia de palabras
recibidas por m�, llegan todas aquellas expresadas
en voces y en tu silencio.
En el atardecer de lluvias, a veces,
aparece tu tristeza y la siento fr�a
y me duele la lluvia y me duelen tus tristezas,
siento con ella todos sus olores que son los tuyos.
Y su sabor tambi�n lo encuentro,
a veces salino como tus l�grimas,
otras dulce como tu risa y como tus besos.
La lluvia a veces azota los �rboles desnudos
y parecen ellos tan fr�giles,
se asemejan a mi caminar solitario
cuando no te encuentro
y s�lo te siento en mis recuerdos.
A la lluvia la siento amiga,
pues con ella siempre te encuentro,
eres tu siempre convertida en lluvia
con su canto, que es tu canto,
con sus tristezas, que a veces
son las tuyas y las m�as.
Llega con su aroma a tierra,
que es nuestro aroma despu�s que nos amamos.
Quiero que la lluvia llegue siempre a m�,
quiero sentirla en mi cuerpo y en mis manos
pues con ella, siempre te encuentro.