El libro que hoy presentamos, el volumen de poes�a del
ingeniero en minas y poeta Reinaldo Mendoza. , es,
ante todo, un poemario de amor, y no es decir poco. En
los tiempos que corren, violentos, desesperanzadores,
agobiados por el autoritarismo de los modelos
neoliberales de econom�a, de la globalizaci�n y
vanalizacion de las im�genes, de la relatividad y la
incertidumbre, el fin de los sue�os de la raz�n
todos, este sentimiento o m�s bien este virus vital
que es el amor, pareciera ser el ultimo refugio, el
�nico espacio sobreviviente para las utop�as.
El amor es antes que nada un encuentro: Dos seres que
se encuentran, sin motivo, sin causa tal vez por el
Azar Objetivo del que hablara Bret�n, en un abrazo
demente, en medio del �amor fou�: �Nuestros encuentros
son /siempre tumultuosos ni�a /como el encuentro de
las olas/ en el mar, y como se abrazan /ellas a las
rocas de la orilla............. � Est� es la hermosa y
admirable primera estrofa del poema �Encuentros� que
lo elijo como paradigm�tico en un libro que se titula
tambi�n �Caminos de Sentires y Encuentros�: El amor es
un encuentro, el final de la l�nea imaginaria que
unir�a dos puntos � dos cuerpos, y, por que no, dos
almas- o bien de otros mas intrincados, una elipse,
un zig-zag: el encuentro que es el amor, un encuentro
impensado y gratuito, sin concesiones ni estrategias,
es, para el poeta, �tumultuoso�. -dos cuerpos o almas-
provocan un tumulto mayor que una concentraci�n
pol�tica o un desenfrenado griter�o en un estadio: dos
cuerpos que se encuentran en el amor, son el mar
cuando se compenetran una a una las olas en su vaiv�n
nupcial y el abrazo c�smico de ellas a las rocas.
As� entramos en el �mbito de la naturaleza. La sangre
se vuelve oc�ano, las sangres son una sola, hirviente,
encendida como lava volc�nica, esa met�fora que
siempre utiliza Octavio Paz al referirse a los amantes
y que no puede ser m�s feliz: incandescencia, ardor,
fuego, derramamiento, efusi�n y finalmente
petrificacion, abrazo p�treo, perpetuo en la eternidad
del instante. � Con nosotros se encuentra el mar/ con
la lava volc�nica y nuestras sangres/ se unen en una
sola /que hierve, grita/ salta, corres y descansa para
encenderse/ otra vez con nuestras miradas/ Con tus
ojos de mar y mis ojos de noche.....� nos dice
Reinaldo Mendoza, en la mejor tradici�n de la poes�a
amorosa-er�tica, en una perfecta asimilaci�n de la
tradici�n Nerudiana Y Paciana, esos dos grandes
cantores del erotismo en su lucha constante contra la
muerte, su contraparte, su contracara.
En este libro, adem�s, encontramos dos quehaceres del
hombre, que en determinadas �pocas se han separado
artificialmente, pero que en otras, las m�s gloriosas
para el hombre, como la Atenas del siglo V A. C. O el
Renacimiento, han caminado unidas, en un dialogo
provocador de conocimiento y progreso: Las Ciencias y
el Arte.
El poeta Reinaldo Mendoza es, a la vez, como dec�amos,
ingeniero. El mismo lo dice en su poema �Ingenier�a�:
de un tiempo a esta parte/ mis libros de ingenier�a y
calculo/ ya no me dicen/ nada los abro y solo veo
poemas�. Tal vez al poeta se le superponen, como lo
dice mas adelante, las no menos po�ticas figuras del
coseno y el seno; del alfa y del amor; de una veta
cupr�fera y una veta de tejidos ardientes. La
geometr�a son las formas perfectas y claras de la
amada; la f�sica, los movimientos eternos de los
cuerpos de los amantes; la mineria el taladrar del
cuerpo amado y la metalurgia, la transformaci�n de los
amantes, la alquimia de los cuerpos y del verbo,
Breton y Rimbaud, la unica ecuaci�n: el amor de los
amantes que se corresponden e igualan
infinitesimalmente.
Creo que lo dem�s, la lectura de estos n�tidos y
admirables poemas, debemos dejarlo a su autor: Que m�s
que ingeniero y poeta es un Ingeniero de la Poes�a.