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Según Glasser aprendemos:
- El 10% de lo que leemos.
- El 20% de lo que oímos.
- El 30% de lo que vemos.
- El 50% de lo que vemos y oímos.
- El 70% de lo que hablamos con otros.
- El 80% de lo que experimentamos personalmente.
- El 90% de lo que enseñamos a otros.
Si nos basamos en esta teoría, la credibilidad de la información web es un elemento importante en la elaboración de nuestro aprendizaje, ya que a diario consultamos
Internet y compartimos con otros la información que ha llamado nuestra atención. Si la información es falsa, creamos desconfianza en nuestras afirmaciones y perdemos nosotros mismos credibilidad.
Esto viene pasando en los últimos tiempos con bulos completamente falsos que pueden llegar a afectar sensiblemente y profesionalmente.
Un email con información falsa sobre el "posible" atentado en un centro comercial en fechas señaladas causó perdidas de dicho comercio, asi como la esperanza que causó el científico surcoreano que falsificó trabajos con células madre, ambos hechos son muestras fehacientes
del revuelo social que puede causar la información adulterada.
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