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El Universal, 13 de Enero de 2002
Ante la Conspiración Mediática en
Venezuela
Remitido
Los Jefes de Estado y de Gobierno de la III
Cumbre las Américas, celebrada en Quebec, Canadá, del 20 al 22 de abril de
2001, suscriben un documento en el que se comprometen a “fomentar la
autorregulación en los medios de
comunicación, incluyendo normas de
conducta ética”. Inspirados en este acuerdo entre 34 países, preocupados
ante las desviaciones del ejercicio del periodismo y del papel de los medios de
comunicación en Venezuela y convencidos de la necesidad de que en otras
latitudes se conozcan las prácticas abiertamente antidemocráticas de algunos
medios en el país, un grupo de periodistas con amplia experiencia profesional,
gremial y docente decidimos acudir, ante la Organización de Estados Americanos,
en su sede en Washington, el 14 de diciembre de 2041, para presentar nuestros
argumentos y denunciar las peligrosas actuaciones de algunos medios de
comunicación y sus intenciones desestabilizadoras contra un gobierno elegido
democráticamente por una indiscutible mayoría ratificada en seis elecciones.
Estos planteamientos se recogen en el siguiente texto.
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Periodistas venezolanos, hombres y mujeres,
con una amplia y sólida experiencia en el ejercicio profesional y comprometidos
con el proceso de transformación que vive el país, hacemos pública, mediante
este documento, la denuncia sobre la posición asumida por diversos medios de
comunicación miembros del Bloque de Prensa Venezolano y de las Cámaras
Venezolanas de Radio y Televisión, los cuales se han erigido, tal cual una
agrupación política, en una fuerza opositora al gobierno del Presidente Hugo
Chávez Frías, y que se expresa clara e invariablemente en el contenido
tendencioso, manipulado y tergiversado de las informaciones diarias, dirigidas a
la opinión pública a través de los distintos medios. Esta denuncia la hacemos
desde nuestra amplia experiencia en el ejercicio de la profesión
Debe quedar claro que respetamos y exigimos
la libertad de expresión y de información, privilegio del que han disfrutado,
como nunca antes, todos los medios de comunicación social del país durante los
años de este proceso. Y no nos oponemos a la crítica, porque este recurso
permite evaluar situaciones y corregir errores que pudieran lesionar el derecho
a la información que tiene todo ciudadano.
Sí rechazamos y repudiamos esas
informaciones que distorsionan la verdad y los irrespetos a la dignidad de las
personas, perversiones completamente ajenas a la función de un medio de
comunicación y al papel que deben cumplir los periodistas en el ejercicio
profesional.
Estas actitudes persiguen descalificar y
violentar el modelo democrático, participativo y protagónico de cambios que se
vive en Venezuela, elegido por abrumadora mayoría, libre y contundentemente en
el 1998, y ratificado en cinco sucesivas elecciones realizadas desde esa fecha
hasta la relegitimación de todos los poderes en julio de 2000. Queremos alertar
también a la opinión pública sobre la actitud hostigadora y ofensiva contra
la investidura de las figuras del Presidente de la República y de la Primera
Dama, así como de las ministras y ministros del Gabinete y del resto del equipo
de gobierno, por parte de los dueños y directores de la mayoría de los medios
adscritos al BPV y a las CR y TV.
Los Medios ya no son lo que deben ser
El rol de la oposición ha sido usurpado por
algunos medios de comunicación, circunstancia que ha acentuado peligrosamente
su carácter mercantilista y ha deformado totalmente la definición del
ejercicio de la función intermediadora que le corresponde, entre los poderes
constituidos y el pueblo venezolano. Además, esta deformación trae como
consecuencia la sistemática violación de la Resolución 59, Artículo 1, de la
Asamblea General de las Naciones Unidas adoptada en 1946, cuando expresa: “La
libertad de información requiere como elemento indispensable la voluntad y
capacidad de usar y no abusar de sus privilegios; requiere además, como
disciplina básica, la obligación moral de investigar los hechos sin prejuicios
y difundir las informaciones sin intención maliciosa”.
Y de la Declaración de la UNESCO sobre los
medios de comunicación en sus artículos: UNO, Racismo y desequilibrio en el
flujo de información, y CUATRO, Participación esencial en la educación.
Como dice el Manifiesto
de los Creadores, Intelectuales y Profesionales de la Cultura ante el País,
publicado el día 10 de diciembre en Caracas: "Lo que no puede abrogarse
como derecho esa minoría, a riesgo de colocarse no sólo contra la voluntad
popular sino también contra la ley misma, es convertir la disidencia en campaña
desestabilizadora, o en descarada incitación al golpe de Estado y al
magnicidio, que pretende doblegar, someter o simplemente chantajear a un
gobierno fruto de la voluntad popular".
Esta confabulación en la que funcionan la mayoría de los medios de comunicación social del país trae consecuencias lamentables para la sociedad venezolana, que cada vez más carece de medios que transmitan información veraz y oportuna y que merezcan su credibilidad. Vale citar algunos ejemplos recientes:
a) el silencio cómplice para protegerse entre sí, lo que constituye una flagrante violación de los Derechos Humanos. Recientemente, la actitud asumida por un canal de televisión durante la conducción de un acto musical público convocado por esa planta de televisión en la ciudad de Valencia, lo hace responsable de un accidente en el cual perdieron la vida 14 personas. La decisión colegiada de estos medios fue la total censura a las informaciones y a los artículos de opinión que se referían al tema durante los días siguientes al gravísimo incidente.
b) la presión que ejercen a sus periodistas para que publiquen informaciones sin haber sido confirmadas, basándose, el editor, en el argumento de que "después se le dará derecho a réplica", derecho que ha sido negado a los agraviados en reiteradas oportunidades.
c) las falsas noticias:
1. supuestas renuncias de miembros del gabinete, desplegadas en primeras páginas, impidiendo a sus periodistas, bajo presión, que se verifique la información, lo que produce confusión en el colectivo y genera una matriz de opinión de aparente inestabilidad gubernamental.
2. La transmisión en directo, vía teléfono,
de la denuncia distorsionada de un desconocido, por las pantallas de un canal de
televisión y su respectiva emisora de radio, sobre un número totalmente falso
de víctimas mortales de un sector de trabajadores, para después desmentir en
un brevísimo comentario, lo que permitieron que se transmitiera, sin siquiera
repreguntar y mucho menos ratificar la veracidad de los datos. Ante esta gravísima
violación de la tranquilidad y la estabilidad sicológica de los televidentes o
radioescuchas, no hay defensa.
La opinión ¿Con derecho a agredir?
Otro aspecto importante de destacar es el
abuso de las columnas (que pretenden ser calificadas de opinión) pero que se
alimentan de rumores, especulaciones y calumnias, y en las cuales se veja,
humilla y discrimina a venezolanos y venezolanas; que son usadas hasta el
cansancio como una supuesta arma política, pero que no reflejan más que una
degradación del ejercicio del periodismo y además, incurren en una indudable
violación al Código de Ética del Periodista Venezolano cuando manda:
"Artículo 11. El periodista comete falta grave cuando comunica de mala fe
acusaciones sin prueba o ataques injustificados a la dignidad, al honor o
prestigio de personas, instituciones o agrupaciones; Articulo 13. El periodista
no podrá en ningún momento evadir el cumplimiento del articulo 31 de la Ley de
Ejercicio del Periodismo que dice a la letra: “Toda tergiversación de la
información debe ser rectificada oportuna y eficíentemente...” Artículo 19.
El periodista debe ratificar las informaciones que recibe y recurrir a las
fuentes idóneas que le permitan transmitir la información de manera
veraz".
Vale la pena mencionar en este contexto el
comunicado del Colegio Nacional de Periodistas de fecha 4 de diciembre en relación
a la situación que vive Venezuela, en el cual además de llamar a un Pacto de
Entendimiento, exhorta a sus agremiados a “cumplir con el sagrado deber de
informar dentro de la concepción de servicio social de acuerdo con las normas
deontológicas y legales de nuestra profesión”.
Una visión unilateral del mundo
Llamamos también la atención sobre otra
deformación que se impone desde el exterior: la desinformación provocada por
la globalización, que se expresa en una visión unilateral del mundo y, por
ende, de Venezuela, lo que nos acerca, cada vez más, a una dictadura mediática.
Ejemplo de ello son las transnacionales de la información, que conspiran contra
el desarrollo real de las democracias en el mundo, al manejar las informaciones
sólo desde el ángulo que satisface sus intereses, excluyendo así la
participación de las mayorías en las opiniones y testimonios, la única vía
que permite que se genere un pensamiento crítico, que no único, sobre los
temas que tratan regionalmente. Como señala José Manuel Naredo, en Temas de
Debate: Pensamiento Crítico vs. Pensamiento Único: “La globalización
conjunta de los mercados y de la información está dando lugar a un nuevo
totalitarismo con sus dogmas y sus oficiantes. Un totalitarismo que convierte
ese antiguo vehículo de libertad que fue la información en instrumento de
tiranía y de superstición. La contaminación informativa y la redundancia de
mensajes que origina este imperialismo comunicador se traduce en una auténtica
opresión para los ciudadanos, de la que empieza a tomar conciencia”.
Tomando en cuenta el mandato suscrito por
los Jefes de Estado y de Gobierno de la III Cumbre de las Américas, celebrada
en Quebec, Canadá, del 20 al 22 de abril de 2001, en el que se comprometen a
“fomentar la autorregulación en los medios de comunicación, incluyendo
normas de conducta ética”, exhortamos a los medios de comunicación a que
materialicen la creación de ese Código de Ética que tanto le han prometido al
país y que ha quedado sólo en promesas. Lo creen, lo apliquen y lo cumplan.
Asimismo, consideramos que es una necesidad
que se tomen medidas sobre el contenido de los medios audiovisuales, tal como
existe en todos los países del mundo y como ha existido en Venezuela desde
1940, con la Ley de Telecomunicaciones. La selección de los textos que aparecen
en la última columna de este documento ratifican el sentir generalizado, no sólo
de sectores de la sociedad sino de los dueños y de algunos directores de los
medios de comunicación.
Nuestras razones
Es par todas estas razones que presentamos
nuestra denuncia sobre la situación por la que atraviesa el ejercicio del
periodismo en Venezuela ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de
la Organización de Estados Americanos, representada por su Secretario
Ejecutivo, Santiago Cantón, el 14 de diciembre de 2001 en la cede de la
Organización en Washington, mediante un documento y pruebas que se recogen en
el espíritu de este comunicado y en el que les solicitamos: a) incorporar la
presente denuncia al expediente que esta comisión sustancia sobre nuestro país
con respecto a la libertad de expresión; y b) solicitamos a la Comisión que
exhorte a los medios de comunicación venezolanos y de todos los países que lo
suscribieron, a cumplir con el mandato de Quebec. Delegamos la ejecución de
este acto en la colega periodista Nora Uribe y las internacionalistas Ilenia
Medina, Consejero y Mercedes Massei, Primer Secretario, de la Misión de
Venezuela en la OEA.
Asimismo, y como siempre lo hemos hecho,
ratificamos también nuestro compromiso con los principios contenidos en la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en defensa de la
libertad de expresión y de opinión, así como del derecho a la información
oportuna y veraz, y afirmamos nuestro compromiso y disposición para defender la
democracia venezolana que disfrutamos hoy a través de este modelo:
participativo, protagónico y corresponsable.
Caracas, 5 de enero de 2002
Firman:
Nora Uribe Trujillo, Antonio Aimeida,
Cristina González Q., Willian Lara, Jesús Romero Anselmi, Aurelio Gil Beroes,
Helena Salcedo, Juan Barreto, Antonio Aldasoro, Nelly Trujillo, Desiree Santos
Amaral, Marco Tulio Páez, Arnaldo Tavio, Orlando Utrera, Antonio Manrique, José
Oswaldo Pino, Flor Medina, Luis Rafael García, Luis Martínez, Luis Aguilera,
Augusto Hernández, Rafaela Cusati.
Ramón Roquete, Eloísa Lagonell, Ángel
Bastidas, Marisol Rodríguez, Francisco Requena, Wilfredo Mejías, Liliam
Melcones, Ezequiel Patiño, Irma Ramos, Freddy Baptista, Edisson Salazar, Berta
Brito, Dellamira Muñoz, Mariela lbarra, Alba Rengifo, Nélida Arrechedera,
Amelia Bustillos, Gipsy Castelló, Quisaira Guevara, Carlos Javier Rojas, Tamar
Sánchez, María de la Paz Higuera, Rosario Pacheco.
Rosa González, Rosa Mireya Marcano, Víctor
Avilán, Maria Teresa Gutiérrez, León Olivier, Femando Alfonso, Ana Maria Hernández,
Hindu Anderi, César Quivera, Jesús Rodríguez, Mary Wilson, Enoc Cortés,
Francisco Javier Barborito, Ángel Jesús Liendo Origen, Zenaida Hernández,
Ninmeth Moreno, Francisco Hernández Bárcenas, Luis Guillermo Acosta,
Alejandrina Gómez, Mario Muchacho, Julio Cabello, Federico de Castro, Mirian
Blanco.
Argimiro Briceño, José Timoschenko, Manuel
Manrique Siso, Cecilio Pérez, José Monsalve, Servando García Ponce, Grisel
Marroquí, Carmen Castillo Travieso, Josefina Serrano Prieto, Carlos Colina Yánez,
Nolasco Guarisma Álvarez, Eduardo Santana, Yolanda Barbieri, Noel Briceño,
Alexis González Mariches, Alcides Castillo, Alfredo Palacios, Wilmer Poleo
Zerpa, José Luis Díaz, Luis Rafael Martínez, Américo Morillo, Jimmy López,
Luis Velásquez Alvaray.
William Garcia Insausti, Beglis Alfaro, Raúl
Fuentes, Dyanne Soto Medina, Yaifred Ron, Iván Aponte, Raquel Castro, Pavel
Mudarra, Victoria Mata, Lil Rodríguez, Freddy Pérez, Jesús Berenguer, César
Quijada, Jesús Moreno, Diógenes Carrillo, José Rodríguez Acosta, Héctor
García, Manolo del Valle, Blas Hernández, Orlando José Castro, Nelson González
Mota, Jesús Ochoa Pereira, Rafael Monzón Marquina.
Mauro Briceño, Máximo González Mariches,
Oscar Torres, Raúl Zurita, Kassey Oberto, Fernando Ganteaume, Anays Gómez,
Teresa Maniglia, Ernesto Navarro, Francisco Solórzano, Gaspar Velásquez,
Ildegar Gil, Ingrid Carvajal, Julio Barazarte, Luis Esteban Rojas, Luisana
Colomine, Milagros Pérez, Beglis Canelón, Gilberto Mora Muñoz, Marichina García
Herrero, Roger Merchán, Selene Cedeño, Taily Galindo.