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El Universal - Domingo 18 de Noviembre de 2001
Entrevista con el Ministro de la Defensa Dr. José Vicente
Rangel.
Milagros Socorro
'Si hay golpe, será muy cruento'
'Hay gente con la idea de un magnicidio'
'Me pueden decir lo que sea y nada me inmuta'
| Aunque descarta la eventualidad de un
alzamiento, Rangel advierte que 'el Gobierno no va a correr'
La pérdida de popularidad no es argumento para pedir la salida de un Presidente, dice Rangel. |
(Foto Archivo) |
Erigido en vocero conciliador entre el Gobierno y la oposición, el ministro de Defensa, José Vicente Rangel, nos recibe en su despacho, que por estos días luce muy pizpireto, adornado con profusos motivos navideños, espíritu que parece haberlo permeado... claro que no hasta el punto de aceptar impasible los rumores de golpe de Estado en Venezuela.
--¿Cómo ve usted la situación en este momento?
--El dilema actual pasa por el diálogo. Eso es fundamental, pero temo que para otros el dilema es que siga Chávez o que salga; y ese es un falso y peligroso dilema para todos, tanto para los que se empeñan en que salga Chávez a como dé lugar, como para los que se niegan a admitir que debe haber cambios importantes. Ubiquémonos en la posibilidad de la salida de Chávez: en ese terreno la Constitución establece la instancia del Tribunal Supremo de Justicia, la Asamblea Nacional y la calle, a través de un referendo revocatorio. En ninguno de esos escenarios se puede dar la salida de Chávez: en el Tribunal Supremo, porque no hay razones legales ni constitucionales que avalen esa decisión; en la Asamblea Nacional, porque hay una correlación de fuerzas que lo impide; en el referendo revocatorio, porque sería en el 2004, y creo que a través de un pronunciamiento popular no podría ser, porque no hay votos suficientes.
--Queda, pues, abierto el camino del golpe.
--En Venezuela no va a haber golpe de Estado. Algunos piensan eso porque en las encuestas aparece una baja en la popularidad del Presidente, pero no podemos descalificar un gobierno constitucional por esas mediciones. Además, nosotros tenemos otras encuestas y otra percepción. Aquí la única salida es el diálogo, porque lo otro es la violencia. Insisto: aquí no habrá golpe, y, si se intenta, va a ser algo sumamente cruento, porque el Gobierno no va a correr. Ninguno de nosotros tiene vocación de asilo, que eso quede sumamente claro. Se pueden albergar reservas con respecto a la sinceridad de la voluntad de diálogo por parte del Presidente, pero lo que no se discute es que Chávez se queda hasta el final de su mandato constitucional. En eso, que no haya dudas. En este sentido, me preocupa la actitud de los medios, cuyo papel debería ser el de refugio para el diálogo, para destilar las diferencias civilizadamente, pero vemos que se ha iniciado una campaña sobre la Fuerza Armada Nacional, a través de descalificaciones brutales contra oficiales, utilización de mensajes subversivos llamándolos a definirse contra el Gobierno, a desconocer la cadena de mando, a intrigar entre el comandante en jefe de las FAN y el Alto Mando Militar. Y es preocupante que ese esquema vaya a avanzar. La respuesta la da el presidente Chávez cuando llama al diálogo y dice que 'no sólo estoy dispuesto, estoy obligado, porque soy el jefe del Estado, y uno de los papeles fundamentales del Estado es ser un moderador de conflictos'.
--La oposición asegura no tener indicios reales para creer en su capacidad de rectificación.
--El problema es que a esos sectores les inquieta enormemente un Chávez dialogante, porque se acostumbraron a disparar contra el estereotipo de un Chávez agresivo. Al cambiar ese blanco, en las actuales circunstancias, se descuadran, no tienen la respuesta apropiada, que sería exigir sinceridad en el diálogo, no la negación a priori de esta posibilidad. El Presidente está dispuesto a hablar con todos los interlocutores: partidos políticos, sindicatos, Iglesia... eso sí, no puede sentarse a hablar con la gente que calculadamente está en el plan de producir la desestabilización del país, a través de un golpe.
--El Presidente debe demostrar esa voluntad de diálogo con acciones, porque el mismo día que manifiesta que quiere dialogar, pasa por el Consejo de Ministros unas leyes que afectan a mucha gente, sin someterlas a un debate nacional.
--Esas leyes no fueron aprobadas de manera improvisada. Todas, incluso la de Ley de Tierras, que es la más polémica, se discutieron con participación de juristas, propietarios de tierras, empresarios del campo, representantes de organismos campesinos. Finalmente, se aprobó uno de los tres proyectos, que no tiene absolutamente nada de confiscatorio, de comunizante, porque, incluso en materia de extensión agrícola, repite lo mismo que consagraba la Ley de Reforma Agraria, promulgada por Rómulo Betancourt.
--Eso no lo comparte el dirigente ganadero Adonay Martínez, quien la califica de confiscatoria y marxista.
--Lo reto a que, con el articulado en la mano, me diga dónde está una disposición confiscatoria. Lo que pasa es que hay una posición obsesionada, producto de que estamos avanzando en un proceso de cambio, donde, indudablemente, hay intereses afectados.
--¿Y no sería un mensaje más claro de estar dispuesto al diálogo si estas leyes fueran sometidas a un debate?
--En el seno del Consejo de Ministros ha habido una convocatoria muy amplia a todos esos sectores. Por ejemplo, la Ley de Hidrocarburos ha sido discutida por todos los sectores que tienen algún interés en la cuestión petrolera. Si el Presidente está planteando un diálogo, vamos a sentarnos en una mesa, la respuesta no puede ser un paro empresarial ni la determinación de que hay que salir de Chávez a como dé lugar.
--Porque no hay credibilidad en que él realmente tenga la intención de dialogar.
--Tampoco hay credibilidad para la oposición. Si no hay credibilidad en el Gobierno, en la palabra del Presidente, el Gobierno tampoco cree en la capacidad de diálogo de la oposición, porque su respuesta ha sido que el Gobierno está llamando al diálogo porque se está cayendo. Y eso es completamente falso. Entonces, busquemos un punto mínimo para entendernos. La oposición tiene que creer que el Presidente está llamando de buena fe al diálogo y él también creerá que hay sectores de la oposición ganados sinceramente para el diálogo.
--¿Por qué creería la oposición en la palabra del Presidente, que ha sido hasta ahora venática y cambiante? Tiene que haber algo concreto que haga creer en la rectificación.
--El Presidente ya ha expresado su voluntad de dialogar sin discriminación, sin descalificar a nadie. Esa es una prueba tangible de esa disposición. ¿Y dónde está la prueba concreta de la oposición de su disposición al diálogo? Analiza todo lo que publican, ahí no hay ningún propósito rectificador. La oposición ha cometido inmensos errores.
--¿Ustedes están dispuestos a aceptar sus errores?
--Sí. El Gobierno ha cometido errores, indudablemente, ha habido sectarismo, arrogancia, exageraciones en el lenguaje, no solamente del Presidente, sino también de muchos de nosotros; pero llegó la hora de la reflexión y ¿no es importante que un gobierno llame al diálogo? ¿No es vital que no sigamos tensando la cuerda? Porque tensarla es reventarla, al final. ¿Quién se va a beneficiar de eso?
--¿Quién se ha beneficiado de las confrontaciones del presidente Chávez?
--La verdad es que la oposición ha vituperado al Presidente hasta lo inaceptable. Por muchísimo menos, Rómulo Betancourt, Carlos Andrés Pérez o Rafael Caldera hubieran hecho presa a una cantidad de gente. Y a ellos nunca se les dijo lo que se le ha dicho a Chávez: desde meterse con su familia, descalificarlo en lo personal, hasta exhibir razonamientos de tipo racista, de desprecio humano absoluto, de descalificación moral. Y eso lo ha soportado estoicamente el Presidente. En un momento dado tiene que reaccionar también, porque es un ser humano.
'Hay gente con la idea del magnicidio'
--¿Por qué el comunicado del Alto Mando Militar no fue firmado por los generales, y por qué fue entregado a los medios de comunicación social través de una secretaria?
--Lo de la firma es irrelevante, eso fue consultado suficientemente en el seno del Alto Mando Militar y todas las firmas están depositadas. Además, no fue entregado por una secretaria, sino por la relacionista pública del Ministerio de la Defensa, porque ese día nosotros estábamos con el Presidente de la República en un acto y teníamos interés en que se entregara inmediatamente.
--¿A qué atribuye usted el pronunciamiento del comandante general de la Guardia Nacional, general de división Francisco Belisario Landis, por su lado?
--A un reforzamiento de esa posición; él lo consideró necesario porque habían circulado algunos rumores de que había gente de la Guardia Nacional que no estaba de acuerdo con el comunicado.
--¿Cabría sospechar que si no lo hacen los otros componentes de la Fuerza Armada Nacional es porque no están suscribiendo el comunicado?
--La certeza es que están totalmente identificados y no tienen por qué hacerlo.
--El presidente Hugo Chávez Frías ha dicho que los militares no son eunucos políticos. ¿Podría un coronel dar una opinión distinta a la que acaba de expresar el Alto Mando Militar?
--Sí, dentro de la institución; afuera se lo impide la disciplina. La Fuerza Armada Nacional es una institución disciplinada, vertical; no es, precisamente, el gremio periodístico. Y en su seno se discute prácticamente todo, con un altísimo nivel. Ahora que estoy en el interior de la institución, comprendo el liderazgo que hoy en día tiene la Fuerza Armada Nacional en el país; y esto se debe a que mientras los partidos políticos venezolanos perdían el tiempo en pugnas banales, en la Fuerza Armada se hacían análisis muy serios. Tenemos oficiales altamente calificados, de manera que los militares que van a cargos públicos, no lo hacen por el uniforme, sino por su preparación. En la Fuerza Armada Nacional se interiorizó un proceso de estudio y debate muy acentuado, por lo que hoy no tenemos militares eunucos mentales, sino una fuerza realmente democrática, por eso es muy difícil que aquí se produzca un golpe militar, porque iría contra la actual doctrina de la Fuerza Armada Nacional, que excluye la represión.
--Hay rumores de que viene un cambio en el gabinete ejecutivo, que usted va a ser sustituido en el Ministerio de la Defensa por un militar, y que éste sería un paso previo a la radicalización.
--No tengo ningún tipo de información al respecto. Los cambios en el gabinete ejecutivo los decide el Presidente de la República, quien sí se va a radicalizar, pero en el diálogo, porque está convencido de que después de todos los logros alcanzados, lo que se plantea es un consenso para marchar en la próxima etapa, que es la consolidación de esas conquistas.
--Pero a esas conquistas, ya alcanzadas, siguió una actitud belicosa por parte del presidente Chávez.
--Porque se sintió acosado. Pero el presidente Hugo Chávez es un hombre muy astuto, muy inteligente, y sabe muy bien que no puede seguir cayendo en provocaciones.
--Podría tener un tropiezo que lo devuelva a su acostumbrado estilo.
--El tropiezo tendría que ser una provocación exagerada, flagrante; el intento, por ejemplo, de un acto desestabilizador concreto.
--Que sólo podría venir de la Fuerza Armada Nacional, porque los articulistas de prensa no dan golpes de Estado.
--Pero hay gente con unas ideas muy locas... Aquí nos hemos paseado por la posibilidad del magnicidio, que está en la lógica de la irracionalidad. Tan irracional es un intento de golpe de Estado como el magnicidio. Ya hemos tenido una serie de indicios en ese sentido. ¿Y por qué no? Si mucha gente dice 'muerto el perro, se acabó la rabia: matamos a Chávez y se acabó todo'. A nosotros no nos puede sorprender nada por parte de estos sectores que inventan las cosas más falaces; porque de inventar infundios a un acto alocado y criminal no hay sino muy pocos pasos.
'Me pueden decir lo que sea y nada me inmuta'
--Usted dijo que sólo un loco daría un golpe, pero el único que lo ha hecho en 10 años es Chávez. ¿Quién es el loco, entonces?
--Hay que pasearse por el contexto de esa época y el de hoy. En el alzamiento del 92 participó la mayoría de la nación, se reflejó en los cuarteles, no fue un acto de locura, fue un acto racional. --¿Ahora sí lo sería?
--Ahora no hay condiciones para un golpe, ni remotamente.
--Algún columnista sugirió que esa declaración suya era una revancha por la alusión del Presidente al affaire Sierra Nevada.
--Pura malicia. Lo dije porque estoy convencido de que sólo una persona fuera de sus cabales puede pensar en la viabilidad de un golpe en este momento en Venezuela; entre otras cosas porque la FAN no respalda un golpe en lo más mínimo. Y no se puede dar un golpe de Estado sin una participación activa de la FAN, que no está en ese predicamento.
--¿Qué sintió cuando leyó esas declaraciones de Chávez?
--Absolutamente nada. Soy una persona impasible, a mí nada me inmuta, me pueden decir lo que sea, que sólo me inmuto cuando quiero. Yo estaba convencido de que él no se refería a mí ni remotamente, porque de lo contrario jamás me hubiera nombrado canciller y luego ministro de Defensa.
--¿No será que apuró el trago porque tiene alguna aspiración?
--La verdad es que sí: tengo la aspiración de estar en mi casa, totalmente entregado a mi mujer, mis nietos y mis hijos. Ya fui candidato a la presidencia en tres ocasiones y en todas salí derrotado. A estas alturas no me queda, pues, más aspiración que la de compartir con mi familia y entregarme a mis labores intelectuales.
--Con respecto a los cacerolazos, el Presidente afirma que lo tienen sin cuidado, pero da la impresión de que sí lo preocupan.
--Ese treinta y algo por ciento que votó contra Chávez hace manifestaciones de rechazo al Gobierno. Muy bien, están en su derecho. ¿Cómo no va a haber un cacerolazo si hay la concertación para ello? Pero eso no quiere decir que Chávez está caído ni que haya un repudio mayoritario, no. Es una estrategia que entiendo y me parece una expresión democrática.
--Ustedes cuentan con que el porcentaje que 'cacerolea' es el mismo que votó contra Chávez, pero suena mucho mayor.
--Es posible que sea un poco más. Pero creo que se están equivocando en eso de la medición de la opinión. Sea como sea, la pérdida de popularidad no puede ser argumento para pedir la salida de un Presidente.