- Informes especiales
- LA SITUACION POLITICO SOCIAL (II)
- ALGUNAS NOTAS ACERCA DE LA ACTUAL
COYUNTURA
- Por: Raúl Isman y Jorge Muller
(Fecha publicación:02/12/2002)
-
-
- Un informe presentado al congreso de la
CTA sobre la situación político económica y social.
-
- Primera parte
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- Un elemento más que merece destacarse es
la debilidad relativa de las fuerzas del P.T. en el Parlamento Nacional. La
falta de una mayoría propia obligará al ahora presidente electo a
complejas negociaciones para aprobar las leyes y garantizar la
gobernabilidad.'
- La semana que finalizó el viernes 4 de
octubre de 2002 demostró que los mercados, nombre eufemístico que en
algunos medios recibe el poder económico, no vacilarán en recurrir a todos
los medios legales e ilegales para resistir el ascenso popular. El desenlace
está abierto y depende en gran medida de la claridad de las propuestas políticas
del P.T. y los distintos movimientos sociales.
- Fuertemente vinculado a la situación de
Brasil, está el momento actual de la revolución bolivariana conducida en
Venezuela por el presidente Hugo Chavez
- La primer precondición para acercarse a
la situación venezolana es despojarse de los prejuicios argentinos. Es
decir, los preconceptos que nos pueden alejar de la comprensión de cómo un
proceso que postula la democracia participativa, la distribución
progresista del ingreso y la industrialización orientada hacia el mercado
interno se halla liderado por un militar. Frente a él y su gobierno se
colocan, con la agresividad que caracteriza a los sectores poderosos cuando
ven amenazados sus privilegios, la central empresaria FEDECAMARAS, los
organismos financieros internacionales, los grandes medios de comunicación,
los monopolios transnacionales, la iglesia, los partidos burgueses
tradicionales (COPEI y A.D.), la central sindical, vinculada a dichas
fuerzas políticas. Con esta partición de fuerzas, no hay que ser muy
imaginativo para saber donde corresponde ubicarse: del lado del movimiento
bolivariano que orienta el presidente Chavez. Este no aceptó las presiones
para privatizar el petróleo (causa fundamental del fallido golpe de abril
de 2002).'
- Tal ocasión se constituyó en una magnífica
lección acerca de cuales son las fuerzas que realmente defienden la
democracia y cuales no. La bolsa de New York respondió a la aventura
golpista con una fuerte alza en las cotizaciones. El presidente del gobierno
español, José María Aznar, creyendo que quedaba expedito el camino para
nuevos negociados de verdadera rapiña, como los que hace REPSOL en estas
tierras, apoyó alegremente la criminal acción. La democracia es la
democracia, pero mucho más importante es la rentabilidad de los capitales.'
- Además, el presidente Chavez impulsó una
ley que facilita el acceso de los pequeños campesinos a tierras públicas,
intenta conformar un frente con los demás países deudores de nuestra América,
privilegia la alianza con Cuba. El proceso se halla en la actualidad en una
impasse, golpeado por las acciones de la derecha. Pero el triunfo de Lula le
devolverá dinamismo, retomando sus mejores tradiciones. Por ejemplo, cuando
en ocasión del golpe de abril, las masas movilizadas arrancaron al
presidente de la cárcel y lo restituyeron a su legítimo lugar. Este es el
balance que hace Chavez de dicha experiencia, que hemos tomado de una
entrevista al mandatario realizada por Marta Harnecker y publicada por la
agencia electrónica Argenpres.
- Siempre consideramos que ese poder
constituyente (el pueblo movilizado, aclaración nuestra) no debería
congelarse, sino que debería continuar activado junto al poder constituido
(las autoridades del sistema político) y los representantes del pueblo en
los diversos poderes; que no deberíamos cometer el error de que los
miembros del poder constituido expropiáramos de su poder originario al
pueblo. Los días 12 y 13 de abril demostraron que ese poder constituyente
sigue ahí vivo; si ese poder constituyente se hubiese congelado, se hubiese
quedado dormido o hubiese sido víctima del chantaje mediático y la amenaza
represiva, el intento golpista habría tenido éxito y el poder constituido,
expresión de ese poder constituyente, no hubiese podido instalarse de
nuevo. Ese poder constituyente no permitió que le expropiaran su derecho y
lo exigió a su manera, pero lo exigió con mucha firmeza y apoyado por
sectores militares. Se podrá discrepar con las conclusiones del análisis
de Chavez acerca de las relaciones entre poder constituyente y poder
constituido, pero no hay dudas que es un hecho absolutamente desacostumbrado
que un militar devenido en político funde su legitimidad en el pueblo
movilizado. Esta es, para nuestra concepción, la única garantía que las
transformaciones sociales y políticas no resulten desvirtuadas.'
- En Uruguay, los casi treinta años de
paciente construcción- propia de orfebres- del Frente Amplio lo han
colocado en inmejorable situación en todas las encuestas para la próxima
renovación de mandatos. Igual que en Venezuela, la dirigencia de los
partidos tradicionales deja un páramo de pobreza y exclusión tras su
ejercicio del poder político. En la patria de Artigas crece incansablemente
el desempleo y la T.V. mostró, hace muy poco tiempo, que la indigencia y el
hambre provocaron saqueos a la argentina.'
- El partido Blanco y el Partido Colorado
tienen su presente y su pasado indisolublemente ligados a los cánceres que
corroen al pueblo. Por el contrario, en el Frente se conjugan partidos políticos
de origen obrero- El Comunista y el Socialista- con fuerzas provenientes de
la guerrilla de la década del 70, las fracciones más democrática y
progresistas de los blancos y colorados, los movimientos sociales nuevos
(desocupados, por la vivienda, entre otros) y viejos (estudiantil, derechos
humanos y obrero) en una interacción de nuevos contenidos y prácticas que,
más tarde o más temprano, le permitirá acceder al gobierno nacional, como
ya lo hace en la intendencia capitalina. Allí el alcalde frenteamplista
demostró que el gobierno no debe ser una función gerencial a beneficio del
poder económico e impulsó una gestión respetuosa de la vigencia de los
derechos sociales del pueblo oriental y del cuidado ambiental.'
- Una economía altamente vulnerable, y en
todo sentido dependiente de los negociados de los capitales financieros
vinculados a sus poderosos vecinos, es un punto débil para la recomposición
de mínimos derechos para el pueblo. Frente a cualquier intento de cambio,
los capitales buitres responderán con sus clásicos aprietes, corridas y
los recursos ya conocidos. Además, es un severísimo condicionamiento a las
posibilidades de transformación que puedan formularse desde la política. A
favor, puede mencionarse la existencia de importantes organizaciones
sociales y políticas sólidamente engarzadas en la conciencia, en las prácticas
y en la historia del pueblo oriental.
- Otro epicentro más que problemático de
América Latina es la situación colombiana. Allí se impuso en las
recientes elecciones el candidato derechista Alvaro Uribe Velez, con
aproximadamente cinco millones de sufragios sobre veinte millones de
ciudadanos en condiciones de emitir el voto. Uribe es la encarnación de la
política más dura del imperialismo, favorable a la resolución bélica del
desafío generado por una guerrilla de más de cuarenta años. Para ello, no
vacilará en aumentar el empobrecimiento popular, haciendo frente al
demencial gasto provocado por las operaciones militares por medio de
distintas cargas e impuestos. Frente a él, se alza una coalición
potencialmente gigantesca: las masas pobres y de clase media de las
ciudades, los campesinos atrapados entre dos fuegos, los desterrados por la
acción criminal de parapoliciales y paramilitares al servicio de los
terratenientes, de los narcos y del ejercito deben unirse y presionar por
una solución política que coloque en primer plano los verdaderos problemas
del pueblo colombiano: la necesidad de construir un estado social que
coadyude a dar satisfacción a las carencias generadas por la pobreza, la
indigencia, la falta de acceso a la tierra, la ausencia de verdadera
democracia, asfixiada por un sistema de partidos- el liberal y el
conservador- que le expropió sus verdaderos contenidos desde hace más de
medio siglo.'
- En Bolivia, en Ecuador, en Perú, en
Paraguay, continúa la resistencia al neoliberalismo y las privatizaciones,
jugándose en cada lucha la posibilidad que se mantenga o no la
gobernabilidad. Esto es que las masas, en muchas de sus epopeyas, pueden
hacer que los representantes pierdan totalmente su legitimidad, sin que
muchas veces aparezcan nuevas alternativas. En Bolivia, la emergencia del
liderazgo de Evo Morales demuestra que estas luchas pueden y deben hallar
canalización dentro de las instituciones democráticas. En Perú, el
inicial consenso del que gozó el presidente Toledo, se ha visto
sensiblemente disminuido, pues su gestión se encaminó a privatizaciones a
la Argentina; y, el pueblo se manifestó consecuentemente contra esta
orientación. Más al norte, en el Ecuador, la economía dolarizada desde
hace más de un bienio es una de las causas de un empobrecimiento popular
sin precedentes. A la vez, implica un severísimo condicionamiento a toda
acción social y política para alterar estos límites. En este marco, la
izquierda se encamina a realizar un papel importante y, tal vez, descollante
en las próximas elecciones. Pero debe computarse el hecho que no pueda
romper ni siquiera discursivamente con la dolarización, como un severo límite
a sus posibilidades futuras para formular alternativas que rompan el círculo
vicioso del atraso, la pobreza, la marginalidad y la decadencia nacional. En
Paraguay, existe una situación de profunda ilegitimidad de sus autoridades,
agravada por el ejercicio mafioso de la actividad gubernamental y la
generalización de prácticas fraudulentas en los actos eleccionarios,
situación que en tierras guaraníes es de antigua data. El movimiento
campesino no le da tregua a los terratenientes paraguayos y es un factor
democratizador de primer orden, en un país que sólo ha conocido dictaduras
y gobiernos fraudulentos en el último medio siglo.'
- Como en toda América, como en todo el
mundo, las movilizaciones de masas constituyen la única posibilidad de
ampliar efectivamente la ciudadanía y la democracia, además de defender a
la nación amenazada por la acción imperialista y del colapso al que la
arrojan las clases dominantes locales.'
- Extraeremos algunas conclusiones
provisionales del análisis que hemos realizado.
- 1) Las elecciones en Brasil constituyen
una oportunidad única y tal vez irrepetible para resistir al imperialismo y
evitar la desintegración nacional y social que sufren nuestros pueblos.
- 2) El triunfo de Lula dará un aliento
impensado a las resistencias particulares que, en cada país, se realizan
contra el poder del imperialismo y las clases dominantes locales.'
- 3) En todas las sociedades se pondrá en
tensión las posibilidades que la política tiene para dar satisfacción a
las demandas populares; así como los condicionantes económicos que limitan
su campo de acción. La contradicción será entre economía y política, o,
dicho de otro modo, entre el poder real y la sociedad civil.'
- 4) Las tareas centrales son la defensa de
la nación, la profundización constante de la democracia y la defensa
incondicional de la ciudadanía política y social, ampliando todos sus
contenidos.
- A continuación nos referiremos a la
actual coyuntura que padece el pueblo argentino.
-
- Argentina:
- La vergüenza de haber sido'
- y el dolor de ya no ser
-
- ... la estructura del harén llegó a su
plenitud con Carlos Menem: durante sus gobiernos, Argentina adquirió la
mayoría de los rasgos que constituyen un serrallo. Porqué, nunca como
entonces, cohabitaron el despota, los amores violentos o contra natura, los
sirvientes eunucos, los mudos, los hijos negados y las sultanas veladas.'
- Luis Frontera.'
-
- Comenzaremos caracterizando el marco histórico
general, con especial mención a las causas últimas de la crisis que
padecemos. Estas no son otras que la aplicación casi ininterrumpida por más
de un cuarto de siglo, de un modelo económico caracterizado por la generación
constante de endeudamiento improductivo, fuga de capitales,
desindustrialización, pobreza, desocupación, exclusión social, entre
otros flagelos. Este modelo impulsó la constante transferencia de recursos
de los sectores de la producción a quienes se apropiaron de la mayor parte
de las riquezas nacionales: los bancos, las empresas privatizadas, las
petroleras y demás sectores parasitarios. Lo que hemos descripto líneas
arriba es el centro del problema económico nacional. Sin diseñar un país
con un modelo económico diferente, no hay ninguna posibilidad de dar
continuidad a la existencia misma de la nación, así como es imposible
mejorar el nivel de vida del pueblo. Por cierto que este proceso no fue
exclusivo de la Argentina, se verificó en todo el mundo. Pero lo propio de
aquí fue la magnitud, la profundidad y la intensidad, que prácticamente no
admite comparación con otros países de nuestra América y de todo el
universo.
- La dictadura (1976-1983) lo aplicó por
medio del terror: a sangre y fuego y fue necesaria la desaparición de
30.000 personas para implantar y sostener esta política económica. El
menemato se sirvió del terror provocado por la hiperinflación para
profundizar el modelo y realizar una aún más drástica redistribución del
ingreso. Al cabo de la década de los °90, el crecimiento de la pobreza, el
desempleo, la precariedad laboral, la marginación social y la concentración
desigual de la riqueza, entre otras iniquidades resulta inocultable y pone
en cuestión la propia supervivencia de la Argentina, en cuanto nación. En
las dos etapas señaladas, el terrorismo masmediático resultó
imprescindible para el logro de estos fines.'
- Ubicado el marco histórico de nuestros
padecimientos actuales, para analizar la actualidad, debemos partir de un
reconocimiento que para algunos sectores será problemático, difícil y
doloroso, pero, para nosotros, es absolutamente inevitable y necesario para
guiar toda acción política, ya que es necesario basarse en la comprensión
de la realidad. Este imprescindible reconocimiento es que el proceso abierto
el 19 y 20 de diciembre de 2001 quedó atrás, y, ahora, asistimos a un
inocultable reflujo del movimiento de masas. Contrariamente, algunas fuerzas
gremiales que integran nuestra central, como el SUTEBA-Matanza, afirman que
La movilización popular del 19 y 20 de diciembre no solamente acaba con el
gobierno de De la Rúa y la Alianza sino que cuestiona profundamente al
conjunto del régimen político y social. Agrega más adelante el documento
redactado por la mencionada seccional y que circula electrónicamente El
gobierno usurpador de la voluntad popular que encabeza Duhalde y Cia. se
apropió ilegítimamente de las jornadas del 19 y 20 para tratar de
recomponer el sistema político de dominación. Pero los cuestionamientos no
son sólo contra este gobierno ilegítimo sino contra el conjunto de las
instituciones de dominación política y económica. El subrayado es
nuestro.
- En rigor, nuestra percepción es
radicalmente diversa. Tales puebladas fueron una alteración apenas epidérmica
y ciertamente pasajera en la normalidad cotidiana, es decir, en la
subordinación de los sectores populares a los designios del bloque
dominante. Este conjunto de sectores poderosos cuenta con una inocultable
iniciativa en la agenda económica, social y política. Lejos están las
masas- de conjunto- en cuestionar las formas e instituciones de la dominación
política, y, mucho menos económica. El citado documento no intenta
explicar aspectos de la realidad que de tan evidentes nos parecen de
perogrullo: si el pueblo está contra el conjunto de las instituciones de
dominación política y económica, porqué el P.J. encabeza las encuestas y
con toda seguridad se impondrá en las próximas elecciones de marzo de
2003. ¿Acaso la fuerza política de Menem, Duhalde, Rodriguez Saa, De la
Sota, Aldo Rico, Reutemann y tantos otros es percibido por las masas
revolucionarias como una reencarnación algo pintoresca del partido
bolchevique? Para algunos sectores, la lectura e interpretación de la
conciencia política de los sectores populares parecería ser un ejercicio sólo
apto para devaneos intelectuales, mas no un dato decisivo de la realidad
para una central de trabajadores, que se postula además para ser
protagonista de un proceso de radicales transformaciones sociales
- En nuestra opinión y a lo largo de las
dos jornadas citadas se pueden diferenciar cuatro grandes protestas, que- no
obstante- convergen en sus resultados. Estas fueron:
- a) La revuelta de las clases medias,
particularmente de la Capital Federal y sus zonas de influencia, motivadas
por un contenido político de clara defensa de la democracia. En este
sentido, se contrapusieron por vía de los hechos dos formas distintas de
concebir el gobierno del pueblo. Por un lado, la formalidad institucional y
procedimental consistente en que el pueblo elija ciertos gobernantes, y,
estos luego hacen lo que quieren. Esta es la posición sustentada por el
poder económico, el gobierno de turno y los partidos tradicionales en
general. Y, por el otro, el ejercicio real, profundo y substantivo de la
referida democracia realizado, de hecho, por el pueblo en la calle. Duro,
duro, duro, ahora el estado de sitio se lo meten en el culo, coreaban los
manifestantes la noche del miércoles 19, mientras rompían de hecho la
arbitraria medida. La causas de la rebeldía de estos sectores deben
buscarse más en la ruptura del pacto formulado por la alianza con sus
votantes- comenzada desde que arrancó su gestión- que en el denominado
corralito. De todos modos, la crisis bancaria mencionada influyó tensando
el malhumor de las referidas capas medias.
- b) Motines del hambre, impulsados por
sectores de indigentes desesperados en respuesta a una situación económica
tétrica. El hecho que comenzaran saqueando supermercados para robar comida,
y, luego, proseguían con computadoras, artículos para el hogar, muebles o
cubiertas de automóvil no le quita el carácter que le hemos adjudicado.
Cuando la población está sometida a la habitualidad de restringirse en
todos los aspectos, y, repentinamente, se aflojan los controles, esta
situación provoca todo tipo de desbordes. Por otra parte, no puede decirse
que estas manifestaciones tuvieran contenido antidemocrático. Entre ver
morir pasivamente de hambre a sus hijos y saquear, la segunda es una opción
que indudablemente también tiene un contenido democrático. Los saqueos no
son una opción superadora de las iniquidades de este sistema injusto, pero
cuando son expresión auténtica de sectores sumergidos que se defienden así
de la barbarie capitalista, no deben ser condenados.'
- c) Motines por el hambre como los
anteriores, pero en este caso impulsados, alentados y desarrollados por
diversos sectores de la derecha que van desde algunas franjas del P.J.
(interesados en debilitar al entonces gobierno nacional, antes que la
situación de las provincias que gobernaban se volviese incontrolable) a
sectores influenciados por la derecha nacional del coronel Seineldin y lo
que hace algunos años era llamado el sector carapintada de las fuerzas
armadas. Es sugestivo el testimonio del dirigente de la C.T.A., Luis D´Elía,
quien afirmaba haber observado operando en La Matanza a ex-militares otrora
vinculados a las asonadas antidemocráticas de la década del '80. Por otra
parte, diversas informaciones periodísticas dieron cuenta de la presencia
de caracterizados punteros vinculados a algunos dirigentes del justicialismo
bonaerense alentando desmanes.
- d) La revuelta impulsada, entre otros, por
distintas fuerzas de izquierda, el jueves 20 de diciembre, cuando la
renuncia del presidente era vista como una circunstancia inminente, antes de
convertirse en hecho consumado. Esto no implicó que hayan dejado de
participar sectores independientes y fracciones de la juventud en los hechos
ocurridos en el microcentro de la Capital Federal y otros puntos del país.
- Estas revueltas profundizaron una crisis
de gobernabilidad que ya era evidente desde octubre de 2000, en ocasión de
la renuncia del vicepresidente Carlos Alvarez. Las causas centrales de la
referida crisis de gobernabilidad es necesario rastrearlas en la parálisis
generada por un discurso que simultáneamente pretendía seducir al poder
económico y al pueblo.'
- Los diez días finales del 2001
conmovieron al mundo y vieron una extraña sucesión de presidentes que
duraban un suspiro, volteados como muñecos de paja en el vendaval de la
crisis. Pero, desgraciadamente, los verdaderos fundamentos del poder real
permanecieron inconmovibles. Los bancos cobrando intereses absurdos y
usurarios por sus préstamos, las privatizadas percibiendo tarifas fuera del
alcance popular, los concesionarios de peajes continuaron con sus cánones
confiscatorios, por poner algunos ejemplos. De modo que vemos como necesario
sacar de estos hechos algunas conclusiones, en lo posible algo más
profundas que la consabida crisis de dirección, explicación única y
excluyente que las fuerzas trotskistas dan a todos los problemas de la
humanidad, desde 1940 y hasta la fecha. A propósito, uno de los puntos más
flojos del documento Apuntes sobre nuestra estrategia reside precisamente en
una interpretación colindante con el trotskismo, cuando afirma que uno de
los problemas de la Argentina es la ausencia de una dirección consciente. Página
35. Volveremos sobre este tema más adelante.'
- En este sentido, para comprender las
causas últimas de los límites del movimiento popular, y dentro de esta temática,
de la insuficiente movilización de masas, suscribimos la tesis de Miguel
Angel Sierra, en un trabajo inédito. Dice este autor que La extrema
debilidad estructural de la sociedad civil en Argentina es la clave de los
principales problemas de este país, tanto en lo que se refiere a la economía
nacional, como a las consecuencias en la superestructura y la conciencia política
de las masas. No necesariamente coincidimos con todas las inferencias del
citado ensayista, pero, a nuestro juicio, uno de los rasgos que mejor
ejemplifican La extrema debilidad estructural de la sociedad civil es el
profundo desprestigio y vaciamiento de la actividad política. Las causas
del citado vaciamiento hay que buscarlas en la impotencia del estado frente
al poder económico, situación que comenzó a ser percibida durante la
presidencia de Alfonsín, y, que halla una de sus explicaciones más
importantes en los mecanismos desregulatorios, los ajustes y las
privatizaciones aprobados durante el menemato. En efecto, durante la década
del °90, resultaron vaciadas las atribuciones de la formación estatal, por
lo que esta quedó exánime para hacer frente - si se lo hubiera propuesto
el gobierno de turno- al conjunto de monopolios que la venían reduciendo a
la impotencia desde la etapa de la dictadura.
- Si desde el gobierno y el estado es muy
difícil revertir la relación actualmente existente entre economía y
sociedad- para decirlo en otros términos, entre el poder real y la referida
sociedad civil- el sistema político no puede proporcionar soluciones a las
carencias populares. De tal manera que, en una situación impulsada y
facilitada por la prédica de comunicadores al servicio de los monopolios,
la propia palabra política asume para sectores subalternos proporciones sinónimas
de robo, peculado, corruptelas, coimas, etcétera. La política y todos los
políticos, no sólo los de las fuerzas tradicionales. Pero estos sectores
populares no pueden advertir que sólo desde la referida actividad política
pueden realizar acciones para modificar su suerte. Paradójicamente, esta
asume para los sectores subalternos connotaciones sinónimas al inmovilismo.
En consecuencia, si desde la allí no puede transformarse la realidad, tal
realidad resulta inmutable. Queda petrificada así la actual correlación
entre las clases sociales, y, consecuentemente, congelado el cuadro de
distribución del ingreso. Además, todo lo expuesto configura un cuadro
general de fomento para el escepticismo popular, un cáncer que corroe los
esfuerzos de los militantes.'
- Este poder real es el beneficiario de
fondo y el responsable principal de este vaciamiento de la política. Sin
una resignificación de la actividad política es imposible recrear alguna
esperanza y la sociedad argentina carecerá de futuro. Por cierto que nos
resulta extraño comprobar como, desde diversos sectores afines
(Autodeterminación y Libertad, por poner sólo un ejemplo), se celebra la
desconfianza popular hacia los políticos. Parecen no advertir que este
escepticismo es, ni más ni menos, una reafirmación de la vigencia del
discurso dominante entre las masas.
- La necesaria resignificación de la
actividad política pasa- a nuestro entender- por cuatro ejes. Estos son los
siguientes:
- a) Afirmación del carácter social de la
ciudadanía y predominio de la sociedad civil contra el mercado. En otras
palabras, de la política sobre los condicionamientos económicos.
- b) Autorganización o no delegación. Es
decir, no esperar de los gestores y representantes que nos resuelvan las
carencias y problemas. Y apuntar a que la movilización de masas sea la única
garantía que la política no se resuelva en las trenzas de algunos
iluminados.'
- c) Defensa, recuperación y ampliación de
los espacios públicos confiscados o amenazados por los mercados.
- d) Finalmente, como dice el documento
Apuntes sobre nuestra estrategia, para los sectores subalternos, la
actividad política debe ser entendida en términos de Emancipación frente
a la dominación.'
- Hacia fines del año pasado, el proceso
abierto el 19 de diciembre pareció marchar en el sentido de la transformación
del significado de la política, es decir, como recuperación de la
capacidad autónoma de la sociedad civil. Por pocos días parecía que se
ampliaba el campo de lo posible, mas en la medida que las movilizaciones
comenzaron a refluir, el citado discurso del poder recobró su influencia y
el espacio de la política volvió a angostarse para beneficio de los
monopolios.
- El gobierno de Duhalde- nacido en
condiciones de extrema debilidad, con un gabinete ministerial que hace un
verdadero culto de la inexistencia, salvo el ocupante de turno del Palacio
de Hacienda- ató el éxito de su gestión al logro de un acuerdo con el
F.M.I., ya que la creación de un nuevo modelo productivo- anunciado con
bombos y platillos en enero de 2002- era un objetivo demasiado ambicioso y
falto de sujetos (la burguesía emprendedora en la Argentina no existe y se
conformó rápidamente con el negociado de la pesificación forzosa).'
- De todos modos y analizando la gestión
económica del ministro Roberto Lavagna, son de destacar algunos puntos
sustanciales. El primero, la intervención estatal en los fenómenos económicos
resulta imprescindible, habida cuenta de la irremediable voracidad de los
mercados, a la cual es preciso cuanto menos limitar. La segunda, que también
se vuelve imperativo imprimir un mínimo contenido de dignidad nacional a
toda negociación con los acreedores externos. Aún para un gobierno
insalvablemente antipopular como el que preside Duhalde, la postura
ligeramente más firme le permitió oxigenar mínimamente el terrible
panorama actual y, en consecuencia, los resultados de su gestión fueron
mucho mejores que cuando- siguiendo dogmáticamente al F.M.I.- se
implementaba la libre flotación en el mercado cambiario. Igualmente, en el
marco de la situación actual de debilidad gubernamental y nacional, tales
maniobras autónomas son de corto vuelo. Estos dos aspectos deben ser
destacados como parte de la batalla cultural que debemos librar contra el
neoliberalismo: es decir, que el estado intervenga en cuestiones económicas
puede ser no sólo útil, si no también estrictamente necesario y que este
estado debe ser soberano.
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