Las plantas románicas más frecuentes son:
Planta Basilical de tres o cinco naves (forma rectangular), de influencia
romana.
Planta de Cruz Latina, compuesta de dos brazos, un longitudinal, más
alargado, y otro transversal.
Aunque también pueden encontrarse otras plantas poligonales, como la de
la iglesia de
Eunate (Navarra)
Sobre esta planta de cruz latina pueden identificarse los principales elementos
que forman parte de un templo románico:

La planta de Cruz Latina tiene dos brazos, uno longitudinal y otro
transversal llamado transepto. Donde se cruza la nave central y el
transepto, se llama crucero, que suele realzarse con una cúpula
La nave central suele terminar formando un ábside de forma semicircular,
en la cabecera, donde pueden colocarse nuevas capillas también semicirculares,
llamados absidiolos
Y la girola o deambulatorio, que es la prolongación de las naves
laterales sobre la nave central por detrás de la capilla mayor.