| MARIO BENEDETTI
Tactica y estrategia Viceversa CESAR VALLEJO Los heraldos Negros JOSE MARTI Yo soy un hombre sincero PABLO MILANES Yolanda |
RAMON ORTEGA
Verdades Amargas JOSE PEDRONI Maternidad ENRIQUE SANTOS DISCEPOLO Cambalache MIGUEL GRAVINI La Gran Miseria Humana PADRE: RAFAEL ALARCON A La Virgen Del Recuerdo |
MARIO BENEDETTI
Mi táctica es: mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica: es hablarte
escucharte construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es:quedarme en tu recuerdo
no sé como
ni se con que pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es ser franco
y saber que vos sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón ni abismos
mi estrategia es:
en cambio
más profunda y más simple
mi estrategia es que un día cualquiera
no sé como ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
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Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
Viceversa...
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CESAR VALLEJO
Peru (1892 - 1938)
Hay golpes en la vida, tan fuertes ... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas obscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
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JOSE MARTI
Yo
soy un hombre sincero
"Cantares"
Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.
Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.
Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.
Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.
Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros,
Volando las mariposas.
He visto vivir a un hombre
Con el puñal al costado,
Sin decir jamás el nombre
De aquella que lo ha matado.
Rápida, como un reflejo,
Dos veces vi el alma, dos:
Cuando murió el pobre viejo,
Cuando ella me dijo adiós.
Temblé una vez - en la reja,
A la entrada de la viña,-
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.
Gocé una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca: - cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcalde llorando.
Oigo un suspiro, a través
De las tierras y la mar,
Y no es un suspiro,- es
Que mi hijo va a despertar.
Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor,
Tomo a un amigo sincero
Y pongo a un lado el amor.
Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno,
Y morir en su guarida
La vibora del veneno.
Yo sé bien que cuando el mundo
Cede, lívido, al descanso,
Sobre el silencio profundo
Murmura el arroyo manso.
Yo he puesto la mano osada,
De horror y júbilo yerta,
Sobre la estrella apagada
Que cayó frente a mi puerta.
Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla y muere.
Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.
Yo sé que el necio se entierra
Con gran lujo y con gran llanto.
Y que no hay fruta en la tierra
Como la del camposanto.
Callo, y entiendo, y me quito
La pompa del rimador:
Cuelgo de un árbol marchito
Mi muceta de doctor.
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PABLO MILANES
Esto no puede ser no más que una canción,
quisiera fuera una declaración de amor,
romántica sin reparar en formas tales
que pongan freno a lo que siento ahora a raudales.
Te amo, te amo,
eternamente te amo.
Si me faltaras no voy a morirme,
si he de morir quiero que sea contigo,
mi soledad se siente acompañada
por eso sé que a veces necesito
tu mano, tu mano,
eternamente tu mano.
Cuando te ví sabía que era cierto
este temor de hallarme descubierto,
tú me desnudas con siete razones,
me abres el pecho siempre que me colmas
de amores, de amores,
eternamente de amores.
Si alguna vez me siento derrotado,
renuncio a ver el sol cada mañana
rezando el credo que me has enseñado
miro tu cara y digo en la ventana:
Yolanda, Yolanda,
eternamente Yolanda.
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RAMÓN ORTEGA
Yo no quiero mirar lo que he mirado
a travéz del cristal de la experiencia,
el mundo es un mercado en que se compra
amores, voluntades y conciencia.
Amigos...es mentira...no hay amigos,
la amistad verdadera es ilusión,
ella cambia,varia, se aleja y desaparece,
con los giros que da la situación.
Amigos complacientes sólo tienen
los que disfutan de ventura y calma,
pero aquellos que abate el infortunio,
sólo llevan tristezas en el alma.
Si estamos bien,nos tratan con amor
nos buscan ,nos invitan, nos adulan
mas si acaso caemos en desgracia,
solo por cumplimiento nos saludan.
En éste laberinto de la vida,
donde tanto domina la maldad,
todo tiene su precio estipulado,
amores, parentesco, y amistad.
El que nada atesora, nada vale,
y en toda reunión pasa por necio;
y por nobles que sus hechos sean,
lo que alcanza es la burla y el desprecio.
Lo que brille nomás tiene cabida,
aunque brille por oro lo que es cobre,
lo que no perdonamos en la vida
es el atroz delito de ser pobre.
La estupidez, el vicio y hasta el crimen
pueden tener su precio estipulado,
las llagas del defecto no se ven
si las cubre un diamante bien tallado.
La sociedad que adora su deshonra,
persigue con sáña al criminal,
más, si el puñal es de oro,
enmudece el juez...y besa el puñal.
Nada hermano es perfecto, nada afable,
todo está con lo impuro entremezclado,
el mismo corazón con ser tan noble,
cuántas veces se encuentra enmascarado.
Que existe la virtud...yo no lo niego
pero siempre en conjunto defectuoso,
hay rasgos de virtud en el malvado
y hay rasgos de maldad en el virtuoso.
Cuándo veo a mi paso tanta infamia
y que mancha mi planta tanto lodo,
ganas me dan de maldecir la vida,
ganas me dan de maldecirlo todo.
a nadie a de herir lo que aqui digo
Porque ceñido a la verdad estoy,
me dieron a libar hiel y veneno,
hiel y veneno en recompensa doy.
pero si peco en las palabras toscas,
de estas lineas oscuras y sin nombres
doblando las rodillas en el polvo,
pido perdón a Dios, jamaz! al hombre.
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JOSE PEDRONI
Mujer: en un silencio que me sabrá a ternura,
durante nueve lunas crecerá tu cintura;
y en el mes de la siega tendrás color de espiga,
vestirás simplemente y andarás con fatiga.
-El hueco de tu almohada tendrá un olor a nido,
y a vino derramado nuestro mantel tendido-,
Si mi mano te toca,
tu voz, con vergüenza, se romperá en tu boca
lo mismo que una copa.
El cielo de tus ojos será un cielo nublado.
Tu cuerpo todo entero, como un vaso rajado
que pierde un agua limpia. Tu mirada un rocío.
Tu sonrisa la sombra de un pájaro en el río...
Y un día, un dulce día, quizá un dí de
fiesta
para el hombre de pala y la mujer de cesta;
el día que las madres y la recién casadas
vienen por los caminos a las mismas cantadas;
el día que la mosca luce su cara fresca,
y el cargador no carga, y el pescador no pesca...
-tal vez el sol deslumbre; quizá la luna grata
tenga catorce noches y espolvoree plata
sobre la paz del monte; tal vez el villaje
llueva calladamente; quizá yo esté de viaje...-
Un día un dulce día con manso sufrimiento,
te romperás cargada como una rama al viento,
y será el regocijo.
de besarte las manos, y de hallar en el hijo
tu misma frente simple, tu boca, tu mirada,
y un poco de mis ojos, un poco, casi nada...
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ENRIQUE SANTOS DISCEPOLO
Que el mundo fue y sera una porqueria,
ya lo se;
en el quinientos seis
y en el dos mil tambien;
que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dubles,
pero que el siglo veinte es un despliegue
de malda insolente
ya no hay quien lo niegue;
vivimos revolcaos en un merengue
y en un mismo lodo todos manoseaos.
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro,
generoso, estafador.
Todo es igual; nada es mejor;
lo mismo un burro que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafon;
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambicion,
da lo mismo que si es cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizon.
Que falta de respeto,
que atropello a la razon;
cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladron.
Mezclaos con Stavisky,
van Don Bosco y la Mignon,
don Chicho y Napoleon,
Carnera y San Martin.
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia contra un calefon.
Siglo veinte, cambalache
problematico y febril;
el que no llora, no mama,
y el que no afana es un gil.
Dale nomas, dale que va,
que alla en el horno nos vamo a encontrar.
No pienses mas, echate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao.
Que es lo mismo el que labura
noche y dia como un buey
que el que vive de los otros,
que el que mata o el que cura
o esta fuera de la ley.
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MIGUEL GRAVINI
La
Gran Miseria Humana
Una noche de misterio,
estando el mundo dormido
pasé por el cementerio
buscando un amor perdido,
Desde su azul hemisferio,
la luna su luz ponía,
sobre la Gran Muralla fría,
de la Necrópolis Santa,
en donde a los muertos canta,
el búho su triste elegía.
La luna sus limpideces,
a las tumbas ofrecía,
y pulsaba el áura umbría,
el arpa de los cipreses
Y aquellas lobregueces,
de mi corazón hermanas,
me inspiraron y con ganas
de interrogar a la Parca
entré a la Glacial Comarca
de las Miserias Humanas
Acompañado de un cierzo
los difuntos visité
y en cada tumba dejé
una lágrima y un verso
¿Estaba allí de perverso,
entre seres no ofensivos?
¿Fuí a perturbar los cautivos,
en sus sepulcros desiertos?
Pues no, fuí a visitar a los muertos,
por tener miedo a los vivos.
La noche estaba muy bella,
y el aire muy sonoro,
y una dalia de oro,
semejaba cada estrella
Sentí vacilar mis pies,
en tan lúgubre mansión,
me senté en un panteón,
con la lira en una mano,
y como un revuelto oceáno
temblaba mi corazón
Bajo de un ciprés sombrío,
y verde cual la esperanza
con su fúnebre acechanza
estaba un cráneo vacío,
Y sentí pavor y frío,
al mirar la calavera,
pareciéndome en su esfera,
que se reía de mí,
y yo de ella me reía,
al verla calva y tan fiera.
Dime hermana calavera,
¿que hiciste la carne aquélla,
que te dio hermosura bella,
cual lirio de primavera?
¿Que se hizo tu cabellera,
tan frágil y tan liviana,
dorada cual la mañana,
de la aurora al nacimiento?
dime, ¿que se hizo tu pensamiento?
Responde, Miseria Humana
Calavera sin antojos,
dime ¿ que hiciste tus ojos,
con que mataste de hinojos,
a idílicos corazones?
Aquí donde no hay tropel,
Calavera sin resabios,
dime ¿que se hicieron tus labios,
tan rojos como el clavel?
Y dulces como la miel,
de la Campiña Romana,
esos tus labios de grana,
llenos de pasión medida,
¿que se hicieron en la vida?
Responde, Miseria Humana.
Calavera a quien feliz,
besa la luna de plata,
¿porque te encuentras ñata,
si era larga tu nariz?
¿Dónde está la masa gris,
de tu cerebro pensante?
donde en bello semblante,
y mejilla sonrojada,
a veces en noche helada,
quiso robarse un amante.
Aquí donde todo es calma,
contesta, cráneo vacío,
¿que se hizo tu poderío,
y el placer de tu alma?
¿Qué fue de tu aurina palma,
que te dio el amor un dia,
tu altivez, tu bisarria,
tus sonrisas que mintieron
dime – dime que se hicieron?
Oh, calavera sombría
A mis interrogaciones
el cráneo blanco callaba,
mientras la luna alumbraba
sarcófagos y panteones
Y dije sin aflicciones,
si eres el cráneo de aquélla
que en la vida sin querella
me despreció con desdén,
despréciame ahora también,
eclipsa otra vez mi estrella
Aquí en esta soledad,
donde solo cruza el cocuyo,
¿qué se hizo tu orgullo,
tu amor y tu vanidad?
¿Que se hizo tu potestad,
de persona soberana,
tan débil y tan galana?
Responde, Miseria Humana
Y de pronto dijo la calavera:
Vanidad de vanidades
solamente son tus galas,
Oh, mariposa sin alas,
llorad a tus liviandades
Las éticas realidades,
realidades que te circundan,
con profundo marasmo,
donde infecundo es el amor,
aquí es donde terminan
las vanidades del mundo
Aquí en este Camposanto
se terminan los amores,
el poderío y el encanto,
las alegrías y los dolores,
secan los ojos el llanto,
y el mundo vivo suspira
Aquí no llega la ira,
de la muchedumbre inquieta,
aquí se termina el poeta,
y se enmudece la lira
En este mundo idealista,
de egoísmo y de censura,
tan sólo la sepultura,
es la que no es egoísta
Ella recibe humanista,
al santo y al condenado,
al pobre, al acaudalado,
al perverso, al bueno,
al caco y al honrado,
al bruto y al ilustrado
Al rodad el ataúd,
y abrirse la sepultura,
se igualan en linea oscura,
el crimen y la virtud
Y en eterna laxitud
queda todo movimiento
lanza quejidos el viento,
y la soledad aterra,
y ruedan sobre la tierra
cráneos sin pensamiento
Aquí en este Camposanto,
termina del vate el canto,
del músico su sonido,
y el cerebro se consume
Aquí quedó el sofoco,
y sólo queda el recuerdo,
aquí tanto vale un cuerdo
como lo que vale un loco.
Todo corazón se aterra
al llegar a esta Mansión,
viendo cavar el cajón,
que se comerá la tierra
Cuando una tumba se cierra,
el alma gime asustada,
y esta humana bandada,
que a otros vienen a enterrar,
mañana en este lugar,
serán polvo y serán nada
En esta Mansión Glacial,
donde el fatuo refleja,
se pudre la carne vieja,
como la carne jovial,
Aquí el necio se hace igual
al urbano de ilustrada
sociedad civilizada
y aquí la Diosa Riqueza,
es igual a la pobreza,
todo aquí es polvo y es nada
Y decía la calavera:
Aquí en este erial,
donde sucumbir es ley,
el esqueleto de un Rey,
al de un esclavo es igual
Aquí con este toque funeral,
de la sonora campana,
queda la cabeza cana,
como la de un negro pelo,
y ñata donde recelosa,
es la Calavera Humana
Tan sólo el dolor es fuerte,
la vida es vano capullo,
yo vi acobardarse mi orgullo,
bajo el peso de la muerte
Llorar en estos desiertos,
es una cosa muy vaga,
porque el llanto nada paga,
ni resucita a los muertos
Que de paños recubiertos,
está la loza fría,
aquí en un tétrico día,
cae el que peca y el que no peca,
así haciendo horrible mueca,
la calavera decía
Aqui esta la gran verdad,
que sobre el orgullo pesa,
aquí la gentil belleza,
es igual a la fealdad
Aquí acaba la maldad,
y acaba también la bondad
apreciada aquí la mujer casada,
es igual a la soltera,
me decía la calavera,
con su voz apagada
Como la primera estrella,
o la flor del Tulipán,
a quien las auroras dan,
el rocío que se delie,
Aquí el que de mi se ríe,
de el mañana se reirán
Yo escuché aquella cosa
y todo lleno de espanto
salí de aquel Camposanto
como veloz mariposa
La luna pura y radiosa
vertía su lumbre fugaz
y la calavera audaz
dijo al mirarme correr
“Aquí tienes que volver,
y calavera serás”
Ante razón tan sentida,
sentí por el cuerpo mío
un extraño escalofrío
casi perdiendo la vida
Llegué a mi celda cristiana
meditando que mañana,k
por firme ley de la parca
debo habitar la comarca
de la Gran Miseria Humana.
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PADRE: RAFAEL ALARCON
A
La Virgen Del Recuerdo
Dulcísimo recuerdo de mi vida,
bendice a los que vamos a partir...
¡Oh, Virgen del Recuerdo dolorida,
recibe tu mi adiós de despedida,
y acuérdate de mi!
Lejos de aquestos tutelares muros,
los compañeros de mi edad feliz,
¿no serán a tu amor jamas perjuros,
conservaran sus corazones puros,
se acordaran de ti?
Más siento de alejarme una agonía,
cual no la suele el corazón sentir...
¿En palabras de niño quien confía?
Temo... no se que temo, Madre mía,
por ellos y por mi.
Dicen que el mundo es un jardín ameno,
y que áspides oculta ese jardín...
Que hay frutos dulces de mortal veneno,
que el mar del mundo esta de escollos lleno...
¿Por que estará así?
Dicen que por el oro y los honores,
hombres sin fe, de corazón ruin,
secan el manantial de sus amores
y a su Dios y a su patria son traidores...
¿Por que serán así?
Dicen que de esta vida los abrojos
quieren trocar en mundanal festín;
que ellos, ellos, motivan tus enojos.
Y que ese llanto de tus dulces ojos
los causan ellos, ¡si!
Ellos, ¡ingratos!, de pesar te llenan...
¿Seré yo también sordo
a tu gemir?
¡No! Yo no quiero frutos que envenenan,
no quiero goces que a mi Madre apenan.
¡No quiero ser así!
En los escollos de esta mar bravía
yo no quiero sin gloria sucumbir;
yo no quiero que llores por mi un día,
no quiero que me llores, Madre mía...
¡No quiero ser así!
Y mientras yo responda a tu reclamo,
mientras me juzgue con tu amor feliz,
y ardiendo en este afecto en que me inflamo,
te diga muchas veces que te amo,
¿Te olvidaras de mi?
¡Ah, no, dulce recuerdo de mi vida!
Siempre que luche en peligrosa lid,
siempre que llore por mi alma dolorida,
al recordar mi adiós de despedida,
¿Te acordaras de mi?
Y en retorno de amor y fe sincera
jamas sin tu recuerdo he de vivir.
Tuya será mi lagrima postrera.
Hasta que muera, Madre, hasta que muera,
¡me acordare de ti!
Tu en pago, Madre, cuando llegue el plazo
de alzar el vuelo al celestial confín,
estrechándome a ti con dulce abrazo,
no me apartes jamas de tu regazo.
¡No me apartes de ti!.
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