Pierrot, Antoine Watteau

TÓPICOS MODERNISTAS

LA COMEDIA DEL ARTE

Durante el siglo XIX, y desde mucho antes, el arte dramático estaba dividido en dos grandes tendencias: el teatro culto dirigido a la aristocracia y la burguesía más adinerada y el teatro popular dirigido a la maza, al “vulgo”. En el teatro culto se cultivaba, principalmente, la tragedia y el drama, mientras que en el teatro popular se cultivaba la comedia, la farsa, la sátira, y otras forma menores del teatro. Dentro de este grupo, y de origen muy antiguo (se cree que se remonta a la Edad Media), se encuentra la llamada “Commedia dell’Arte”.

De origen italiano la comedia del arte, se difundió por toda Europa y llegó a recibir diferentes nombres, según el país (por ejemplo, en Francia se la llamaba comedia italiana). Era un teatro popular improvisado, de actores profesionales seminómadas, donde la mezcla de circo, magia, mímica y comedia daba como resultado un espectáculo muy atractivo, seductor, lleno de frescura, hilaridad y parodia que se hacía irresistible y muy diferente al acartonado teatro cultivado en los palacios, por actores aficionados.

Se supone, por ejemplo, que los actores que visitan el palacio de Hamlet son “actores de la legua” de una compañía de teatro al estilo de la comedia del arte italiana. Como teatro improvisado que era, debería tener, y tenía, algunas líneas conductoras a través de las cuales los actores podían construir la representación escénica, moldeándola según el momento, los acontecimientos recientes del pueblo donde se encontraban, etc. Dicha línea conductora la establecían con base en personajes preconcebidos en los cuales se “vaciaban” determinados vicios y caracteres humanos. En fin, virtudes públicas y vicios privados, que el público podía inmediatamente identificar y trasladar a su realidad cotidiana. Por lo tanto la comedia del arte tenía un repertorio limitado (pero no pequeño) de personajes que, incluso, tenían su propio nombre y vestimenta fija. Dichos personajes son, principalmente:

Sobre el teatro culto, la comedia del arte dejó profunda huella, ya sea como modelo a imitar y perfeccionar (Goldoni), ya sea como fuente para crear personajes propios (Moliere), como modelo para crear nuevos subgéneros (John Weaver, con la pantomima), o ya sea como literatura dentro de la literatura (los modernistas) o teatro dentro del teatro (Shakespeare).

Así pues, para los modernistas la comedia del arte los proveyó de un número amplio de tópicos y personajes que se imitaron, reconstruyeron o parodiaron, por ejemplo: Lugones, aparte del sin fin de Pierrotes y Colombinas que aparecen en sus poemas, escribió una pantomima en su Lunario sentimental.

        Normalmente gustaban de presentar a Pierrot como el bobo, el tonto que es engañado por los falsos amores de Colombina. Son estos personajes un símbolo del fracaso personal y del amor no logrado, gustan más de Pierrot porque lo ven débil y se identifican con él. Mientras que Arlequín no les atrae (sólo como el traidor de Pierrot, y en consecuencia, el triunfante ante Colombina) por ser un hombre astuto y exitoso, cosa muy ajena a sus sentimientos. Procuraba redefinir y reinventar estos personajes con base en su propias ideas. También estos personajes de la comedia del arte cumplían funciones simbólicas dentro de ese mundo del animismo, la magia y la cábala que muchos de los modernistas cultivaron.  Así, Colombina simbolizaba la luz, y Polichinela las tinieblas. Siguiendo este orden de ideas, y respectivamente, también simbolizaban: el mundo celeste y el inframundo, lo divino y lo humano, lo espiritual y lo carnal, la razón y el fanatismo, etc.

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