Me dijo la Estrella:
-¿Has visto ruiseñor esa pequeña flor
que crece al lado del camino?
- ¿Cuál, mi reina? Hablas acaso
de la voluptuosa rosa,
de la indolente margarita,
del jacinto, o tal vez, del narciso…?
- No, no. te hablo de esa pequeña flor
que crece junto al camino.
Es tan pequeña
que a veces ni se,
solo su aroma hace que la gente se fije en ella.
Y sabes, ruiseñor, los que andan los caminos
no lo saben, pero es gracias a ella,
a esa pequeña flor,
que ellos siguen caminando.
Su color les da la fuerza de la pureza
y su olor les embriaga el sentido,
y así, casi sin darse cuenta
pasa el tiempo y dice sin palabras:
-¡Vamos, ánimo, ya queda poco,
no pierdas la esperanza…!
- Dime, Estrella, cual es su nombre
para que en las noches de luna llena
le cante una canción ¡Dímelo!
- Los hombres, ruiseñor, la llaman violeta,
pero el nombre, su nombre es… Amor.
10-IV-1995
(A Chabela)