“Dime algo bonito”, le dijo la estrella al pájaro cantor.
“Eres luz en el cielo” – él respondió-
“fuego de mi pasión.
Como guirnalda de color
adornas mi corazón.
sin ti, sería la noche oscura,
sin letra se quedaría mi canción”.
La Estrella, guiñando un ojo,
entre pícara y llena de amor, le insistió:
“¿Sólo eso soy para ti, ruiseñor?”
Un suspiro de amor abandonó el pecho emplumado
“Sólo eso… y la sangre de mis venas,
el aire de mis pulmones,
el agua en mi boca…
Eres la roca donde reposo,
todo el pensamiento que me llena.
Eres el Viento que me eleva…”
Y agitando sus alas voló raudo
hacia su casa, camino de ser Estrella.
23-III-1995