¡Hay un Sol encerrado en tu mirada
cuya luz ilumina y da calor al alma!
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No me importa ser guardado entre candados
si eres tú quien custodia la llave que los abre.
Pero solo te pido,
aunque solo sea un poco
que me dejes mirar tu rostro de terciopelo
para grabarlo a fuego en las paredes,
los árboles, en los pétalos de las flores…
Y decir, calladito, tu nombre al Viento
enterrándolo en la tierra, como semilla
que brotará en primavera y volará
por encima de mares y montañas.
mientras tanto, encerrado en la soledad
miro como pasa despacio, muy despacio,
el tiempo y me pregunto mil preguntas,
mas solo hay respuesta en el Silencio…
Silencio roto por el tañir de la campana
que vive en el centro del pecho,
que resuena desde los pies al cerebro
y no puedo pararla ni quiero…
Me quedo quieto, intentando atraparte…
hay veces que estás tan lejana… en el espacio
y tan cercana a mi alma, que duele
la ausencia.
Y es entonces cuando soy yo el que golpea
la campana del corazón,
una, dos… mil veces
en cada respiración…
¿La oyes, amor?
2-III-1995