Hay un querer que quema sin querer,

un Amor de amor amado

y una Estrella que ilumina la noche hermosa...

 

Hay un dar, de dar sin dar,

solo soltar los brazos...¡Volar!

 

Dejar atrás los pesos de esas edades

pasadas ya.

 

Hay un tomar-dar y un dejar pasar

sin querer parar el querer amar.

 

Hay un poeta escondido en los repliegues

de las arrugas del rostro amado,

en cada guiño, en cada gesto

vuela un poeta hablando

de mil palabras hechas del Viento

aspirado-espirado de mil amores

sembrados en los cielos perdidos

de los hombres...

 

Como una nube que refulge en el atardecer

y mirando al pájaro de fuego

que describe líneas sobre tu faz.

Como ese sol rojo al anochecer

que atrae nostalgias pasadas

de abrazos de nuevo recobrados...

 

Como esas huellas que borraron los aires

de muchos desiertos...

Son esos pies quienes nos han devuelto

el anhelo de vivir por vivir-amar,

esos menudos pies que golpean acompasando

el corazón que lo resguarda,

esos pequeñas manos que tratan de abrirse

estando llenas de infinito,

una sonrisa vislumbrada y no vista

ese rostro sereno-antiguo.

 

Es nuestra hija...

Yamir ar-Rihun

La que llama al viento

 

 

 

 

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