Cierra los ojos, Amor, cierra los ojos.
Baja un poco los hombros, relájate.
ya... ¿estás serena?
Desde lo más alto de tu cuerpo
hasta el centro de la nueva vida
que late en tu interior.
Desde los costados
círculos y círculos,
recorriéndote...
con las yemas de mis dedos
dibujando espirales de colores
y una sonrisa, aún fina,
comienza a nacer en tu rostro.
Imagino, si imaginar pudiera,
que rayos multicolores siembran
la piel de tu cuerpo...
Y en estas manos, inútiles, inermes
trato de dibujar, ahora con el Viento,
tu nombre en el azul del cielo.
¡Qué torpe soy...!
Desesperado, hundo mi cabeza
más allá de mis piernas...
¡qué desespero querer dibujar el Amor
y solo torpes trazos desiguales!
Desfallezco.
Y es entonces cuando trato de elevarme
aunque sea a saltos
y lo único que logro
es levantar más polvo
que ensucia más y más el cielo.
¿Cómo salir amor de este dolor.
De este círculo cerrado?
Y te veo a ti, a la vez centro y periferia,
y me doy cuenta que no veo,
que no soy yo quien observa
que es el miedo quien domina...
Mis propios miedos, el no saber darme...