Ven hijo mío.
Hoy subiremos esa pequeña montaña.
Andaremos entre arbustos y ramajes,
debes tener cuidado al pisar los pedregales.
No grites ni lances piedras.
Respeta el silencio de la Naturaleza.
¿Oyes acaso a los animales, a las aves...?
Intégrate en la tierra, sé uno con ella
y luego deja que el Viento levante
partículas de tu esencia.
Y... ¡Vuela!
Más allá de los horizontes
que forman Valles y Montes.
¡Vuela, Yamir, vuela!
Recorre en cada aliento
leguas y leguas en el aire frío
de la noche hasta que llegue la aurora.
Regresa y descansa, hijo mío.
Y recuerda lo aprendido... no olvides...
cada experiencia que vivas
es un peldaño en la Vida.
Descansa ya, pequeño, descansa.
Deja a tu madre acariciarte el pelo
mientras, con ojos cerrados,
una sonrisa en tu rostro florece.
Eres-somos-soy-feliz-es