He posado mi mano en tu vientre
caliente de espera y vida.
He mirado tu figura
recordada curva a curva
a un futuro inminente.
Y siento en el pecho, a veces,
un extraño dolor silente...
Hoy, mirando mi mano izquierda
giraba andando en línea recta.
Decirle a ese ser que crece: ¡Hola, amor, hermano...!
De nuevo aquí, en esta Tierra.
¡Qué ganas de abrazarlo, de ser cómplices,
de reírnos los dos de ti, amor, sin malicia!
“No siempre entendemos las cosas como nos las dicen”,
es cierto, no siempre, solo a veces
¡y que importa el tiempo!
¡Tú y yo!
¡Él y nosotros!
¡Tú-él-yo!
Nosotros en la vida
¡Viviendo la Vida!