Cuantas veces, mirándote de soslayo,
te he visto entrecerrar los ojos
y suspirar profundo...
Cuántas veces he intentado recoger
ese aliento que salía de tu cuerpo
y darle Luz y Alegría sentida
desde muy adentro.
Cuántas veces he reposado mi mirada
en tu figura buscando, entre el aire y tu piel,
un estallido de color...
Cuantas veces, Amor...
he caminado de puntillas
para no sobresaltar tú sueño apacible
y cuantas veces te desperté
de una pesadilla...
Cuántas veces tus palabras, quedas,
silentes, me llegan al corazón doliente
y trato de disimular
aunque sé que no debiera...
Cuantas veces te he amado
en el tiempo borrado de mi memoria
perdida...
¿dónde anduve? ¿Cómo viví sin ti,
Estrella fugaz en un cielo de piedra?
Cuántas veces he reclamado
la presencia de tu ausencia
rebuscando entre mis entrañas,
desechando, agrupando,
amando cada gesto, cada guiño,
y también, cada aspaviento.
Cuántas veces, en la noche
oigo susurrar al viento entre nosotros
y aguzo el oído tratando de oír
las voces que una vez oímos.
Cuántas veces, Mi Amor, he gritado
al Universo, que mi vida no vale nada...
que es Suya... de El
Cuántas veces, cuántas...
me he mirado las manos y no he visto nada...
Cuantas veces, cuantas...
he escuchado mi-tu corazón y ¡ahí sí!
Ahí, de vez en cuando, brota
una llama azul de Amor
que nos envuelve y nos transporta al Sin-Tiempo.
Cuantas veces, cuantas más... Amor
necesitaré para abandonar orgullos, vanidades,
celos, envidias...
Pero sé, que cuantas más veces
sea sincero, de corazón, mi Amor
el Alma brillará por encima del barro
y así, con un desgarro,
se alejará a lo alto
y desde allí os verá
a los dos
unidos por el Amor
en el Amor.