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Benito P�rez Gald�s
Las Palmas de Gran Canaria (1843) - Madrid (1920)
Novelista, dramaturgo y articulista espa�ol. Su primera novela, La sombra, de factura rom�ntica, apareci� en 1870, seguida, ese mismo a�o, de La fontana de oro, que parece preludiar los Episodios Nacionales. Dos a�os m�s tarde, mientras trabajaba como articulista para La Naci�n, emprendi� la redacci�n de los Episodios Nacionales. El �xito inmediato de la primera serie, que se inicia con la batalla de Trafalgar, lo empuj� a continuar con la segunda, que acab� en 1879 con Un faccioso m�s y algunos frailes menos. En total, veinte novelas enlazadas por las aventuras folletinescas de su protagonista. Durante este per�odo tambi�n escribi� novelas como Do�a Perfecta (1876) o La familia de Le�n Roch (1878).
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Con la lectura de La taberna, de Zola, descubri� el naturalismo. Bajo esta nueva mani�re escribi� alguna de sus obras m�s importantes, como Fortunata y Jacinta, Miau y Tristana. Coincidiendo con la publicaci�n de una de sus obras m�s aplaudidas por la cr�tica, �ngel Guerra, ingres�, tras un primer intento fallido en 1883, en la Real Academia Espa�ola. Durante este per�odo escribi� algunas novelas m�s experimentales como Realidad (1892), La loca de la casa (1892) y El abuelo (1897). El �xito teatral m�s importante, sin embargo, lo obtuvo con la representaci�n de Electra (1901), obra pol�mica que provoc� numerosas manifestaciones y protestas por su contenido anticlerical. Durante los �ltimos a�os de su vida se dedic� a la pol�tica, siendo elegido, en la convocatoria electoral de 1907, por la coalici�n republicano-socialista, cargo que le impidi�, debido a la fuerte oposici�n de los sectores conservadores, obtener el Premio Nobel.
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En la foto de la izquierda pueden observar una de las futuras obras que colapsar� la ya colapsada avenida.
A la derecha, la pr�cticamente �nica alternativa que les va quedando a los coches de aquellos que viven en estas calles: PAGAR POR APARCAR EN TU PU�ETERA CALLE (algo que ya no cubre el Impuesto de Circulaci�n).
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Obra del Escorial en la Avenida Benito P�rez Gald�s. A�n dar� mucho de que hablar. Cuando los camiones paran aqu�, no esperen encontrar a la Polic�a Local poniendo orden.
Este tramo tambi�n es conflictivo (como toda la Avenida) por la parada de camiones de mercanc�as que suministran a los comercios, bares y hoteles, y los autobuses de pasajeros que vienen � van a los hoteles.
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A la izquierda pueden ver otra de las obras que en breve nos traer� de cabeza a residentes y, en general, a todo el que circule por aqu�.
A la derecha observen ese pozo de infecciones que suelen ser los espacios-maceteros para las palmeras que adornan esta triste avenida.
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Esperemos que a la Iglesia Cat�lica no le de por vender este solar a un especulador inmobiliario, lo que causar�a una grand�sima obra que, si la juntamos con la que est�n haciendo en la acera de enfrente, har� aumentar el n�mero de suicidios (foto de la izquierda).
La Avenida Benito P�rez Gald�s, con todo su tr�fico y todas sus obras, est� encomendada a la vigilancia del Sargento Wiggum.
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