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�� GENERALIDADES DE LAS COLONIAS
Con respecto a los poblados , que surgieron en la provincia santafesina como resultado de un esfuerzo mancomunado entre el gobierno y los lugare�os e inmigrantes deseosos de forjar un ma�ana promisorio , con sacrificios y una fuerza de voluntad magn�fica , podemos decir que las caracter�sticas son similares en todos ellos en lo que respecta a su formaci�n , constituci�n y progreso.
Las tierras en su mayor�a eran f�rtiles , llanas y bien regadas por las lagunas y r�os del lugar , solo hab�a que poseerlas y trabajarlas para convertirlas en el s�mbolo de la prosperidad y fecundidad .
Como en todo el Virreinato del R�o de la Plata , en la provincia de Santa Fe se defin�an claramente tres elementos �tnicos: blancos , indios y negros , y las fusiones que entre ellos surgieron : mulatos y mestizos , zambos , cuarterones, quinterones, etc�tera. El hecho de que las espa�olas solteras tuvieran prohibido su ingreso por las Leyes de India , aceler� estas fusiones. Las colonias surgidas en el terreno provincial se recorr�an a trav�s de polvorosos caminos de tierra. Las viviendas , de paredes de adobe blanqueadas con cal y techos de pajas , sol�an estar dispuestas sin orden alguno ni delineaci�n de calles. En la ciudad se destacaban las grandes y confortables casas coloniales de construcci�n maciza , a diferencia de las chatas y sencillas de las clases mas humildes.
Las obligaciones laborales del campo duraban desde el alba hasta el anochecer , pero la tierra era su aliada y entonces el hombre se daba en mieses y en hijos , que por cierto sol�an ser varios , con el mismo desinteresado amor a lo propio. La vida social era sencilla . El padre era el jefe de la familia que trataba a sus hijos con severidad y cari�o.
En el seno familiar , adem�s de las tareas dom�sticas , se fabricaba el pan , quesos y manteca para el consumo personal y para la venta , se preparaban los cueros y se compart�an las actividades rurales. Se celebraban las fiestas locales y nacionales , tanto como las de los paises de origen de los inmigrantes . Se asist�a a misa luciendo las mejores galas , como muestra de fe y sentimiento religioso .
La pulper�a , del mismo estilo de construcci�n que las viviendas humildes , en las ciudades funcionaba en almacenes o en casas particulares . Algunas pertenec�an al Cabildo . En ellas se vend�a de todo : carne , yerba y dem�s frutos , bebidas�alcoh�licas , tabaco , ropa , art�culos de abasto , dulces y otras cosas , adem�s se efectuaban intercambios de objetos y se esquilmaba a los mansos indios provenientes del Chaco , quienes cambiaban sus productos por los vicios que aqu� se les ofrec�a. Luego van surgiendo diferentes casas de comercio , que brindaban a los compradores toda clase de objetos.
Los juegos generalizados eran las barajas , las tabas las carreras de caballos, de cancha de palos y bolos y las ri�as de gallos. Tambien los indios de entonces disfrutaban de varias diversiones , tales como: Carreras de caballos , en las que se mostraban como inmejorables jinetes , montando en pelo y apostando lo que tenian Juego de pelota , que se efectuaba con una pelota hecha del mangay , �rbol resinoso , practicando este juego con la cabeza y con el empeine del pie y haciendo rebotar la pelota con gran elasticidad . Los mocov�es usaban pelotas o chalas de maiz rellenas de trapos y adornadas con plumas de �and� o de gallina ( Furlong ).
El juego de la chueca consist�a en golpear fuertemente una bocha o bola de madera con una vara combada , para ser alcanzada y nuevamente botada por los otros jugadores . Se lograba el tanto cuando la bocha tocaba algunas ramas que constitu�an una valla en los extremos , protegidas por un � guardavallas � quien deb�a saltar sobre los arbustos para evitarlo . Ganaba quien lograba cuatro tantos . Sol�a durar varios d�as , con descansos nocturnos . A este juego se lo considera como el antecesor del hokey ingl�s.Caser�a de animales , en las que prevalec�a la caza del tigre , desde sus caballos o con trampas , del cual aprovechaban la carne y la piel . En otros casos tomaban pimienta o sal molida en una mano y en la otra un cuchillo que clavaban en el vientre del animal.
Los caimanes , azusandolos con un sonido que provocaban con la boca , los hac�an emerger encolerizados del agua , momento que aprovechaban para enlazarlos y traerlos hacia la costa donde los mataban a golpes o con sus filosos cuchillos . A menudo se originaban luchas cuerpo a cuerpo entre el hombre y el animal. La nataci�n fue uno de sus placeres favoritos . Aprend�an a nadar desde peque�os , a�n en pleno invierno , y eran execelentes buceadores.
Los pu�etes , se realizaba entre dos personas o entre dos partes de la rancher�a . Al llamado de los cornetazos se formaban en dos filas opuestas , apu�ete�ndose con brutal habilidad al punto tal que algunos terminaban muy lastimados o desmayados , pero � fortalecidos para la guerra �. Era lo que hoy se denomina boxeo.La maza , de piedra o cualquier otro material duro , era largada por el aire y ca�a rebotando.
Flechas y boleadoras , organizaban concursos entre ellos y el ganador era coronado con un premio.
Fundamentalmente en las grandes poblaciones , como en todo el territorio nacional , exist�an los esclavos trabajando en las haciendas . El 7 de marzo de 1817 , el gobierno orden� la libertad de los mismos , fijando un precio , tarea que no se dio con rapid�z dado que muchas veces los mismos esclavos solicitaban o aceptaban continuar con las familias con las cuales trabajaban y en tales casos eran liberados en el momento en que ellos mismos lo ped�an . En 1825 los herederos Correa vendieron un esclavo a 250 pesos . En ese mismo a�o se orden� definitivamente la libertad de todos los esclavos rebaj�ndose en un 10 % el precio que se ofrec�a por cada uno.
Asimismo , en la ciudad , las chinas y sus hijos eran tomados prisioneros de indios y repartidos inhumanamente entre las familias llegando hasta a vender a los hijos al mejor postor , pero las protestas por tales abusos derivaron , en 1837 , en la prohibici�n total de esta acci�n y de la separaci�n de hijos y madres .
La vida en los pueblos transcurr�a activa y fatigosa , pero cada d�a era un himno de esperanza por un futuro mejor. |
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