Conmemorando
en un principio el día en que naciera la condesa Doña Ana de la Cruz
Ponce de León, estos festejos a inicios del mes de mayo, se irán
transformando definitivamente hasta ser el motivo principal la
exaltación de la Santa Cruz.
Los preparativos de esta fiesta se inician unos días antes,
cuando mujeres y pequeños comienzan a confeccionar en secreto sus
cruces, que llevarán a la parroquia el día anterior a la fiesta.
Entre los actos interesantes de este festejo sobresale la
representación de la búsqueda del Lignum Crucis por Santa Elena, la madre del
emperador romano Constantino, representación en la que se cantan
casi un centenar de coplas sacras, históricas, populares y festivas.
La mañana del 3 de mayo, gran número de cruces, adornadas con
flores, salen en procesión por las calles de Feria entre largas
comitivas de cofrades y multitud de jóvenes, pequeños y mayores que
portan con orgullo el trabajo, fruto de la tradición y la devoción.
Con un tono que nos recuerda a otras culturas anteriores, la
mujer corita canta canciones, cuyas letras se han transmitido
tradicionalmente, que hablan de pasajes religiosos donde siempre
queda reflejada la Santa Cruz.
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