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Artículos
Control del ataque de pánico
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3.5 Generosidad consigo misma. Arriba dijimos que las pacientes de Pánico, suelen ser estresadas, trabajadoras y sacrificadas. Ellas tienen que aprender a ser generosas consigo mismas. No todo es para los hijos. Si sobró algún dinero de la casa, es el momento de gastarlo en sí mismas: ropa, zapatos, cartera de cuero fino o bien en ese perfume exquisito que tanto te contuviste en comprar.
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Tu mayor freno va a ser el sentimiento de culpa. Dirás “No, este dinero debería gastarlo en un juguete para mi hijo”. Pensarás en las cien necesidades que hay en tu hogar y te inhibirás de darte un gusto. Entonces, conviene recordar la respuesta de Jesús a Judas, cuando éste le reprochó a María haber gastado en el Señor un rico perfume de trescientos denarios, en vez de venderlo y dar ese dinero a los pobres. “A los pobres siempre los tienen con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre” (Juan 12:8).
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3.6 Familia. Cultiva la vida familiar; salidas, paseos, juegos. Visita a tus padres y hermanos. Si la familia es disfuncional, hay que considerar una Terapia Familiar.
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Una mujer (40) tenía Ataque de Pánico horas después que la familia se entrometía en su manera de criar a su hijo, desobediente y engreído. Cada vez que la criticaban, ella quedaba contrariada. En la noche, hacía las crisis.
Un hombre inició incidentalmente los Ataques de Pánico a los 36 años, luego de contenerse frente a una injusticia cometida por su padre. Al día siguiente, durante un viaje de distracción, inició las crisis. En realidad, toda la vida el padre había sido violento contra él y la familia.
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| 3.7 Matrimonio. Muchos Ataques de Pánico están vinculados a problemas de pareja.
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| Una mujer inició los Ataques de Pánico en una edad tardía: a los 44 años, en ocasión de viajar en bus a su tierra natal, donde vivía la madre. El ataque fue inexplicable, porque ella era una persona alegre y aparentemente fuerte. Durante la terapia psicológica, se fue descubriendo su talón de Aquiles: una mala relación con el esposo. El marido era ambivalente en el trato que le dispensaba a ella: ora tirano, ora cariñoso. Un trato rudo le daba al hijo que tenían, “para que se vuelva hombre”. Ella, por contraparte, lo sobreprotegía; por ejemplo, le quitó el pañal a los 4 años de edad. Producto de esta disputa, el niño, convertido en un tiranuelo, entró en psicoterapia. El padre se negó a entrar en terapia de pareja. Finalmente, ella también abandonó el tratamiento psicológico. Temía perder a su marido. Sin embargo, el inicio de los ataques fue un producto de su fantasía infantil: liberarse volviendo a la casa materna. |
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| 3.8 Amistades. Dónate un espacio personal para encontrarte con tus amigos, sin tu familia y -sobre todo- sin culpa. |
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| 3.9 Sociedad. Cultiva tu compromiso con la sociedad. Participa en las actividades de la comunidad: club social, partido político, centro cultural. |
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| 3.10 Espiritualidad. Si eres creyente, asiste al culto, reencuéntrate con Dios. Y, si no lo eres, igualmente, eleva tu espíritu con acciones que signifiquen darle sentido a tu vida. |
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