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> Archivos > Diciembre 2002 lunes, diciembre 30 La crónica del «Año Aserejé» (y II) Si no fuera porque alguna revista ha puesto
a Saddam Hussein como uno de los hombres más nombrados en 2002, quizá no nos
daríamos cuenta de que el 'revival' iraquí sólo lleva unos meses en la agenda
del Pentágono: terminar «la guerra de papá», que yo sepa, no estaba entre los
objetivos prioritarios de Bush Jr. antes de la creación de ese hallazgo del
«Eje del mal». El pulso del planeta ha estado este año bajo una calma tensa,
con la pretendida frivolización de un panorama que no se transformó en el
Apocalipsis como algunos pensaban, pero que esconde tras de sí un sinfín de
incertidumbres económicas y geopolíticas. Hace un año la amenaza estaba entre
India y Pakistán, y los malos augurios se multiplicaron para después no
cumplirse. Pero esta vez, las previsiones para 2003 quizá no estén tan
erradas: que Corea del Norte se ponga respondón es ya en sí toda una señal de
peligro. Mientras los planes bélicos son asumidos con
una extraña inevitabilidad por la opinión pública, otros asuntos no han
enturbiado demasiado la vida del ciudadano común. Aunque para el gobierno de
Aznar, por ejemplo, lo ocurrido en estos meses repercutirá en su imagen a
medio plazo. Ya con Gescartera el viento empezó a soplarle en contra a pesar
de la mayoría absoluta, y tras la huelga de junio y el naufragio de Prestige, casi
se hunden definitivamente las expectativas del PP con el desprestigio de la
gaviota manchada de chapapote. La gente de a pie obtiene parte de su
felicidad en proporción inversa a la importancia de los asuntos que un
ministro incompetente lleve entre manos. En ese sentido, el balance de 2002
no iba mal parado hasta que alguien tuvo que hacerse cargo de un petrolero
averiado. Y para colmo, en 2003, nos meterán sin preguntarnos en una guerra
contra el Mal. Definitivamente, hay que volver a ponerse serios. El «Año
Aserejé» ha terminado. RIP. lunes, diciembre 23 La crónica del «Año Aserejé» (I) El mundo digital nos proporciona indicadores
tan fieles a los mecanismos de la mente que podemos afirmar y afirmamos que
este año pasará a la historia como el «año Aserejé». ¿Respaldo empírico de
esta nominación? El nombre del conocido grupo «Las Ketchup» aparece en el Zeitgeist anual
del Dios Google como una de las búsquedas-deseos más invocados por todo el
mundo. El Aserejé ha sido el ritmo que ha seguido este contoneante almanaque
de 2002 que ahora muere. El alma de este año es más ambivalente que el
desgarrado ánimo de terror que inundó 2001. El mundo quiere olvidarse un poco
de los peligros evidentes y los malos sabores que un futuro demasiado
incierto, junto al riesgo connatural de cada movimiento de átomo humano, nos
proporciona. La receta es crear un falso reposo que nos dé tranquilidad para
afrontar los nuevos acontecimientos. Una guerra en Irak puede ser retrasada
gracias al invento de la burocracia, sin ir más lejos. La situación en
Oriente Próximo no es ni mucho menos mejor que hace 365 días: el
enquistamiento, al contrario, siempre va a más, pero unas circunstancias
electorales pueden rebajar la tensión por la magia de esos educados rituales
políticos. ¿Quién puede decir que no esté más enconada la situación de crisis
en algunos países de América Latina? Lo está. Sin embargo, a ojos de un
espectador del telediario, las piezas son las mismas pero cambiadas de sitio
en el tablero: en las calles de Argentina antes, ahora de Venezuela; el
hambre pasa de Centroamérica a Tucumán; en Colombia, en fin... La violencia
anega todo el globo. Aunque de año en año avancemos en la sofisticación con
que todas estas atrocidades son escondidas en el 'doble fondo' de las
conciencias. miércoles, diciembre 18 Todo sea por la seguridad viernes, diciembre 13 Que dimita el Prestige Una marea política sobrevenida que se ha
convertido en denuncia permanente de aspectos tan vergonzantes como la
mentira institucionalizada en la política informativa de las autoridades. Y
en protesta desesperada de
quienes están hartos de la irresponsabilidad manifiesta de nuestros
representantes a la hora de prever sucesos como este, tomar medidas
inmediatas para minimizar la catástrofe y poner a disposición de la sociedad
los recursos necesarios para limpiar los efectos de la marea negra. Roza el
insulto a este país que la reacción, tarde y mal, del Gobierno esté además
aliñada por esa actitud que los antaño periodistas
de cámara del Presidente consideran el pecado capital de Aznar: la soberbia.
Una arrogancia desmedida que desde el más mínimo gesto del bigote ha
encrespado a unos ciudadanos que, ante la falta de previsión y la insolvencia
demostradas con el Prestige,
exigimos responsabilidades. viernes, diciembre 6 La teocracia y el poder energético Si en el peligro que el fundamentalismo
supone para el mundo diferenciamos dos vías de amenaza, éstas son la
proliferación de redes de activistas armados y la propagación del ideario
extremista. Varias noticias de los últimos meses nos confirman que el dinero
saudí está detrás de gran parte de lo primero (financiando a terroristas) y
que el poder desplegado en la difusión del extremismo recibe el amplio respaldo
de los promotores del wahhabismo de Arabia Saudí, la versión más fanática del
islam. Los familiares de las víctimas de los atentados de Nueva York
denunciaron a destacadas instituciones y bancos saudíes, y la esposa del
embajador en Washington de este país ha tenido que dar explicaciones por unas
donaciones a entidades caritativas que terminaron como fondos de apoyo al
terrorismo. Las excusas y los recelos están ya sobre la mesa para que el cese
de las buenas maneras se consolide en el próximo futuro. Con la sospecha permanente hacia este aliado
indeseable, la búsqueda de intereses comunes en el mundo árabe pasará para
EEUU por la creación de alianzas con países comprometidos con la persecución
del entramado terrorista. Arabia Saudí se convertirá en elemento prescindible
de este puzzle en cuanto la dependencia del petróleo de la península arábiga
se desvanezca con la suma de las reservas de Irak, bajo control de un régimen
post Sadam, a las capacidades energéticas que precisan EEUU y los demás países
avanzados. De ir deshaciéndose de los conflictivos lazos con las saudíes se
ha venido encargando, quizá inconscientemente, la sociedad occidental en este
último año. Ahora se hace ya más patente este nuevo escenario ante el
previsible nuevo movimiento en el tablero: el del petróleo iraquí. La jugada
saldrá redonda si además gana autoridad moral al despegarse de la tiranía de
Arabia Saudí. |