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Capitulo 3: Ritual:
Harry siguió a Lur a lo largo de la mansion la chica le guiaba hacia la
habitación. Sentía que se derrumbaría en cualquier momento, las palabras de la
joven no lo habían relajado en absoluto, al contrario le pusieron si era posible
más nervioso.
Lur notaba el nerviosismo de Harry, quería decirle que se relajara que Severus
era un gran hombre que le cuidaría y no lo dejaría solo pero no se atrevía no
conocía suficiente al chico como para decirlo.
Llegaron ante una puerta de madera maciza.
- Estas serán tus habitaciones, espero que te agraden.
Harry la abrió en cuanto entro se quedo sorprendido, acababa de entrar en lo que
parecía una sala de estar casi tan grande como la sala común de Griffindor. En
las paredes de los laterales había dos puertas.
- La de la izquierda es la tuya y la de la derecha de Remus, así no te sentirás
tan perdido.
Harry fue directamente a su habitación y se quedo con la boca abierta. Era una
habitación enorme, en el centro de la misma adornada con doseles verdes reposaba
una gran cama. Enfrente de esta había una chimenea que por el tamaño seguramente
calentaría la habitación sin ningún esfuerzo, en la pared de enfrente de Harry
se alzaba una gran estantería repleta de libros de literatura tanto muggle como
mágica, al lado había un gran ventanal que daba a los hermosos jardines. Al lado
de la puerta de entrada se encontraba otra puerta que daba al baño.
Mientras tanto en otra ala de la mansion los dos Hombre discutían sobre cierto
ojiverde.
- Esta aterrado Severus.
- Lo sé, me he dado cuenta, por lo que he ppodido ver tampoco quiere esta unión.
- ¿Y que esperabas? Le has hecho la vida immposible desde que piso Hogwarts.
- Eso no es...
- Sabes que es verdad. Siempre lo has compaarado con su padre y en verdad no
tiene nada que ver con James.
- En eso no estoy de acuerdo, él es muy arrrogante.
- Te has parado alguna vez a contemplarlo, el no es su padre y nunca lo será.
Ahora si eres tan amable, ¿podrías decirme donde esta mi habitación? ¿O tengo
que esperar a Lur para que me lo explique?
- No, sígueme. Te hemos puesto en la habitaación contigua a Potter. Tendrás una
puerta que os comunicara a una sala en común. Hemos pensado que sería lo más
seguro para el chico, no vaya a hacer alguna tontería.
- No la haría, sabe perfectamente que así nno conseguiría unirse a ellos, eso
también lo he pensado- la última frase la susurró pero Severus alcanzo a
escucharlo.
- Remus no lo pienses.
- Jeje- rió tristemente- no me hace falta, si no fuera por Harry os hubiera
dejado hace mucho, por eso te pido que lo protejas, lo cuides y no lo hagas
sufrir más.
- Lo intentare- ya no era el frío profesor el que contestaba sino el hombre que
se escondía tras la mascara
- Lo sé.
- Llegamos.
Atravesaron la puerta que momentos antes habían atravesado los dos jóvenes.
La semana paso volando y pronto llegó la mañana del séptimo día. Remus fue a
despertar al chico. Cuando se acerco al joven lo vio tan tranquilo que le dio
pena despertarlo. Se acordó de la primera noche que pasaron en la mansión Snape
y se le encogió él estómago. Harry ese día tuvo una horrible pesadilla y Lupin
suponía que las había tenido durante todo el verano, durante esta semana,
Severus, le proporciono una poción para no soñar. Le acaricio el rebelde
cabello, mientras lo llamaba.
- Harry despierta
- hummmmm
- Venga ya has dormido bastante- lo zarandeeó un poco
- Un poco más
- No, levántate- le respondió con una sonriisa.
- Sabes, eres un pesado.
- Lo sé- dijo tranquilamente. Te he traído una túnica de gala, creo que te
quedara bien.
- ¿Para que?- cuestiono el adormilado jovenn.
- Hoy es el día del ritual.
Al oír la ultima palabra, Harry se despertó del todo y observo al licántropo con
algo de temor.
- Tranquilo, todo saldrá bien.
Harry se encontró dentro del abrazo protector de Remus descargando por fin todo
el miedo, ansiedad y nerviosismo que había guardado en su interior.
- Mira- dijo secándose los ojos- te traje uuna túnica- le enseño una hermosa
túnica azul oscuro casi negra que tenía bordados en plata en los hombros y en el
pecho.- perteneció a Sirius, se la regaló tu padre el día que nos unimos -
recordó con un deje de tristeza.
- Gracias- balbuceó incrédulo, sabia que paara Reamus esa prenda era muy
importante.
- No hay de que, a él le hubiera gustado dáártela el día de tu unión. Te espero
fuera.- dijo antes de salir de la habitación.
Harry no se atrevía a tocar la túnica, le parecía que se rompería entre sus
manos y el destino se volvería a reír de él como lo había hecho hasta ahora. Al
final se atrevió a tocarla, tenía un tacto muy suave casi como la seda, pero por
el color no creía que lo fuera.
Mientras tanto en la sala que compartían Harry y Remus, este último se
encontraba sentado en el sofá con una almohada en su regazo y la punta de esta
en la boca para no gritar el dolor de su corazón, sabía que debía ser fuerte por
Sirius y por Harry pero era tan difícil levantarse por las mañanas y aparentar
que todo iba bien.
Al oír la puerta abrirse se seco las lágrimas de un manotazo y se dio la vuelta,
no quería mostrarle a Harry su tristeza.
Mientras tanto en otra ala del castillo un anciano de larga barba blanca
conversaba con un hombre de pelo negro y ojos del mismo color.
- Albus vuélveme a explicar porque hago estto.- repitió por enésima vez.
- Vamos Severus, esto es por los dos.
- Albus a mi no me puedes manipular, así quue no lo intentes- le cortó.
- Severus
- ¡¿QUÉ?!- gritó.
- Tu hija- respondió tranquilamente Dumbleddore
Dándose la vuelta algo arrepentido la miro, nunca le gustó gritar cuando ella
estaba presente.
- Lo siento Lur- se disculpo,- ¿ qué queríaas cariño?
- Ha llegado esto a tu nombre- le respondióó con una sonrisa, pasándole una caja.
- Gracias.
Dentro de la caja había una elegante túnica negra, con bordados de oro viejo que
adornaban el cuello abierto y las mangas, en la caja también se hallaba una capa
que hacía juego con la túnica.
- Gracias Albus.
- No he sido yo.
- ¿ Cómo que no?
- Hay una carta.
Snape la abrió y mientras la leía la sonrisa se le iba agrandando.
- ¿ De quien es?- pregunto curioso el hombrre mayor. Pero en respuesta lo único
que recibió fue una sonrisa.
Una hora más tarde los tres magos esperaban en el laboratorio a los dos que
faltaban, el hombre moreno parecía ser el más nervioso de todos, de repente la
puerta se abrió mostrando a un tembloroso Harry. La túnica le caía libremente
por los hombros dándole un aspecto sofisticado, el color azul negruzco le
resaltaba el color verde de sus ojos, Severus se quedo de piedra ante la
hermosura que presenciaba, realmente parecía un ángel caído del cielo. Harry
tampoco dejo de asombrare, su profesor estaba realmente bien, la túnica a
diferencia de las suyas se le ceñía al torso estando abierta y más holgada de la
cadera para abajo donde vestía unos vaqueros negros.
- Comencemos- dijo Lur- Harry acércate. >
El chico se acerco a la mesa donde esperaba Lur quien bestia una hermosa túnica
blanca con un gran circulo en el pecho donde se representaban la luna y el sol,
la misma imagen de la puerta. Encima de la mesa, había un caldero humeante con
un pequeño fuego calentándolo. A la derecha de este se encontraba un cuchillo
ceremonial, y a la derecha un pañuelo blanco.
Remus se coloco detrás del joven mientras Dumbledore hacía lo mismo pero detrás
de Snape.
- Darme las manos- dijo seriamente Lur. >
Los dos estiraron las manos, Harry la derecha y Severus la izquierda. Lur agarro
con fuerza la mano temblorosa de Harry mientras con la otra alzo el cuchillo y
comenzó a hacerle un corte mientras recitaba:
- Madre tierra dame tu poder.
Padre sol dame tu bendición.
Hermana luna enséñales a amar, saca el odio de su corazón
Montes que los rodean protégeles del mal.
Cuando acabo de cortarle le dio la vuelta a la palma de manera que la sangre
goteara la sangre a la poción que cuando recibió la primera gota cambio de
color, del blanco perla que tenía al amarillo limón. Harry que se había asustado
mucho al ver el cuchillo acercarse a al mano se relajo al ver que la joven hacia
lo mismo con su profesor.
Cuando la última gota de sangre de Severus cayo en la poción, la removió
haciéndola volver a cambiar de color y esta vez se convirtió a un azul
metalizado. Cuando dio removió suficientemente la mezcla, vertió un vaso del
líquido en cada herida haciendo que sintieran un escozor, ignorando la cara de
ambos, procedió a seguir:
- Ríos que fluís libremente llevaos su renccor.
Mar que todo recoge traerles la felicidad.
Puso la mano de Severus encima de la mano de Harry y las unió con el pañuelo
mientras terminaba.
- Que se os recompense.
En el momento en el que Lur terminaba de enredar la tela, los dos caían en la
inconsciencia, y eran recogidos por los dos hombres de detrás de ellos.
En el mismo momento en el que el ritual se daba por finalizado un nuevo
documento hacia su aparición en el departamento de asuntos sociales del ministro
de magia.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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