CAPÍTULO 2
-Ya
te tienes que ir?
-Sí, Harry, ya lo sabes... A demás, sólo sserán tres días sin mi.- Severus se
quedó un rato en silencio, después siguió con una sonrisa de burla.- Tienes
razón, es demasiado...
Snape se acercó al chico y le besó.
-Vamos, que ya sale el tren. Estás seguro de que Weasley te vendrá a buscar?
-Sí, se lo conté en una carta y me dijo quue me vendría a buscar a la estación
para llevarme a pasar estos últimos tres días en su casa.
Severus suspiró.
-Adiós.
-Adiós.
El hombre mayor subió al tren escarlata que estaba empezando ha echar humo, y
después de pocos segundos empezaba a moverse. Harry se despidió alzando la mano
al aire, y cuando perdió de vista a Severus, se fue hacia la salida a esperar a
su amigo Ron. Éste le llevaría a la Madriguera a pasar los últimos días de
vacaciones. Pero como los Weasley no sabían nada de la relación de Harry con
Snape, habían inventado una pequeña historia; Harry les había dicho a sus tíos
que como ese era el último curso, los alumnos de séptimo empezaban antes, así
que le llevarían a King's Cross y allí Ron, que se había sacado el carnet de
conducir, le vendría a buscar y se lo llevaría.
Harry sonrió, ese estaba siendo el mejor verano, y seguro que sería el mejor
curso. El joven de cabellos negros divisó a su amigo pelirrojo en la lejanía, se
levantó del banco donde estaba sentado y fue a saludarle.
-Hola Ron! cuánto tiempo!
-Que tal Harry? Si que estás moreno...
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-Es que en Tarragona hace mucho sol.- conttestó Harry con una sonrisa.
-Te lo has pasado bien, eh? Se te ve muy ffeliz.- le dijo Ron guiñándole un ojo.
Harry se puso rojo y asintió.
-Sabes? Hermione vino ayer, también se queedará.
-Si? Que bien.
-Vamos hacia el coche?
Los dos amigos se dirigieron hacia el aparcamiento. Un Ford Focus de color rojo
les dio la bienvenida.
-Vaya! De donde sacaste el dinero, Ron?. PPreguntó Harry al ver que su amigo
poseía un coche no muy barato.
-Pues... estuve trabajando en la pasteleríía que hay en el Callejón Diagón, y
como el dinero brujo vale más que el muggle, pues me dio para comprármelo.
-Guau! Por que no me dijiste que trabajabaas?- le preguntó mientras se sentaba en
el asiento del copiloto.
-Bueno... quería que fuera una sorpresa, eel coche digo.
Ron encendió el motor y puso en marcha el auto en dirección a la Madriguera.
---oooOOOooo---
- Bienvenidos todos otro año más.- Dijo Duumbledore al sentarse en el único sitio
vacío que había en la mesa.
Todos los demás profesores estaban ya sentados y esperándole para que les
informara del plan de estudios de ese año.
-Antes de empezar, déjenme presentarles a Tom, el nuevo profesor de defensa
contra las artes oscuras.
El aludido saludó con la cabeza y sonrió. Severus se le quedó mirando. "Ese
niñato me ha quitado el puesto?" Vamos Sev, tranquilo no te sulfures....
"Ya estoy tranquilo! pero Albus podría haberme escogido a mi antes de él!" y
refunfuñando en su interior volvió a prestar atención a Dumbledore que había
empezado a presentar a todo el equipo docente a Tom.
- Esta es Minerva McGonagall, la profesoraa de transformaciones y cabeza de la
casa Gryffindor.
/ya la conozco , es ese gatito tan mono con marcas cuadradas alrededor de los
ojos, no?/ se dijo Tom sonriendo educadamente a la mujer.
-Esta es Trelawney, profesora de adivinaciión...
/Sip, la bella mujer que hizo la profecía, verdad?/
Dumbledore fue presentando a todo el personal, hasta llegar al último profesor,
Severus Snape.
-Y este es el profesor Severus Snape, enseeña pociones y es el cabeza de casa de
Slytherin.
Tom le saludó como había hecho con los demás profesores, pero Severus le miró
fijamente. Le había estado observando y no le gustaba su comportamiento, además
le resultaba vagamente familiar.
/Vaya, vaya, vaya... mi fiel sirviente... Creo que no te lo voy ha hacer
pasar muy bien que digamos, Snape... No me gusta que me mientan./ Después de ese
pensamiento, Tom dirigió sus ojos anaranjados hacia Dumbledore, quien repartió
los horarios a los profesores y les informó de todo lo que se le había ocurrido
para ese año, entre ellos un baile de disfraces para Halloween.
-Ah sí, también me gustaría que la gente dde cursos más avanzados, sexto y
séptimo, hicieran clases de medimágia para prepararse para la guerra contra
Voldemort. Aunque se mantenga en silencio, sé que está tramando algo.- acabó
diciendo muy serio.
Al oír el nombre del Lord, un escalofrío recorrió la espalda de todos los
presentes, de todos a excepción de Snape, que ya estaba más que acostumbrado y
de Tom, que más bien le hizo gracia, pero eso no lo mostró.
/Tramando algo? yo? nooo... jajaja Así que vas a dar clases de medimágia? Albus,
piensas que con eso me pararás? si no me reconoces ni teniéndome en frente de
tus narices! Aunque esto me servirá de mucho, podré conocer tus estrategias y
que nivel de preparación tienen tus queridos alumnos.../ Hizo esfuerzos para que
una sonrisa de satisfacción no le asomara, respiró hondo y volvió a poner
atención a lo que decía Dumbledore.
---oooOOOooo---
Habían pasado ya los tres días que precedían al inicio de curso; Harry se lo
había pasado muy bien con sus amigos. Explicándoles todo, bueno casi todo lo que
había hecho con Snape en Tarragona, que si la playa, los monumentos romanos,
Port Aventura... Pero también había extrañado a Severus, al igual que el hombre
había extrañado a su Gryffindor.
El
profesor de pociones, lo que había hecho, aparte de preparar las clases, había
sido no sacarle ojo de encima a ese Tom. Le daba malas vibraciones y tenía una
molesta sensación de conocerle que no le gustaba nada. Pero el pobre chico no
había hecho nada malo en los tres días. Comía junto a todos los profesores cada
día, hablaba con todo el mundo sobre muchos temas diversos y trataba a las
profesoras con mucha caballerosidad. Lo único que se le había hecho extraño
había sido que pidiera una habitación en las mazmorras, hasta ahora, Severus
había sido el único en ocupar ese sitio como aposentos. Pero había llegado por
fin el uno de septiembre y tanto Harry como Severus tenían ganas de verse,
aunque fuera de lejos cada uno en su mesa. Ya tendrían tiempo de hablarse y algo
más por la noche...
El tren llegó a su destino, la parada de Hogsmeade. El trío de Gryffindor bajó
del tren y después de saludar a Hagrid, quien hacía señas a los de primer curso,
fueron a coger un carruaje.
-Vamos, caballitos.... Tengo hambre!
-Ron, tú siempre tienes hambre.- le dijo HHermione.- Harry deja ya esa cara de
empanado por favor! Que dentro de nada le vas a ver!
Harry se puso rojo, había estado pensando en que ahora vería a Severus.
Harry, sabes qué? No que. - dijo Harry temiéndose lo peor, sobre
todo viniendo de su conciencia.- Que aun no le has dado las gracias a
Neville... Y por que tendría que darle las gracias? Pues porque
gracias a él has pasado este verano tan fabuloso junto a Sevy, no? Serás
pesada! - le gritó el chico. Pero su conciencia tenía razón, si esa extraña
poción que elaboró Neville no le hubiera caído encima, nunca hubiera reconocido
sus sentimientos hacia Snape...
-Ya hemos llegado! Comidita espérame!
-No sé como le hemos aguantado todos estoss años.... Si sólo sabe pensar en
comida!
-Bueno...- dijo Harry. Tú sólo sabes peensar en estudiar...
Entraron al gran recibidor y entre empujones de allí y allá llegaron a la puerta
que daba paso al Gran Comedor. La estancia seguía igual que el año anterior. Con
el techo encantado que ahora mostraba un cielo anocheciendo, las primeras
estrellas brillando débilmente. Los miles de velas que lo iluminaban todo, las
cuatro mesas y la de los profesores... La vista de Harry se posó enseguida en
los ojos negros de su pareja. Le sonrió y el hombre mayor sólo asintió
imperceptiblemente, pero por el fulgor que habían tomado sus ojos, se podía ver
claramente que estaba tan contento como él, de volverle a ver.
Fue a sentarse a su mesa junto a Ron y Hermione, y al cabo de poco entró
McGonagall con unos cuantos chiquillos de once años, con cara de asustados y el
cuerpo temblándoles. La profesora marchó un momento y volvió con un taburete y
un sombrero ajado, el cual empezó a cantar una nueva canción sobre las cuatro
casas de la escuela. Acabada la canción empezó la selección, y poco a poco los
chiquillos empezaron a distribuirse. Cuando el último alumno fue ubicado en
Slytherin, Albus Dumbledore se levantó para dar la bienvenida a todo el mundo.
-Bienvenidos un año más a Hogwarts, donde espero que os lo paséis muy bien y
aprendáis alguna que otra cosilla para después olvidar en verano.- sonrió y
volvió a hablar.- Recuerdo a todos y anuncio para los de primero que el bosque
que rodea un trozo de escuela, está prohibido para todo el mundo... La lista de
material prohibido se la pueden pedir a nuestro celador, el señor Filch. Y para
acabar, estoy encantado de presentaros al nuevo profesor de defensa contra las
artes oscuras, Tom Rolved. Quien viene de Italia y espero que prestéis atención.
Ahora ya podéis empezar a comer.
Dicho eso, aparecieron bandejas llenas de comida y jarras llenas de bebida. El
murmullo de la gente al hablar llenó el gran salón, y Harry se sorprendió al
notar que mucha gente, la mayoría chicas, no paraban de mirar hacia ese tal Tom.
-Vaya! el primer profesor de defensa contrra las artes oscuras guapo desde
Lockhart! - oyó como decía Lavander.
-Ya ves... Y Dice Dumbledore que es Italiaano? Una vez me lié con uno, la verdad
es que tanto él como sus amigos no estaban nada mal....- le contestó Parvati.
-Cuantos años debe tener?
-Has visto sus ojos? Son preciosos!
-Es un poco pálido pero se le ve en buena forma...
Y muchos comentarios parecidos. Harry no le había prestado mucha atención pero
decidió fijarse un poco más. Dirigió sus ojos verdes, que ya no llevaban gafas
sino lentillas, hacia Tom y vio como éste también le miraba, estuvieron un rato
viéndose a los ojos hasta que el profesor le sonrió y volvió a comer. Harry se
ruborizó y tubo que clavar su vista en el plato. Que le pasaba? El hombre no
estaba mal, eso era cierto, pero por eso se tenía que poner rojo?! Aunque,
pensándolo bien, tenía la sensación de conocerle de hacía mucho... Como si lo
hubiera tenido presente en su vida des de que nació. Pero eso es imposible! se
dijo.
---oooOOOooo---
Dumbledore le había presentado a la escuela y había tenido que reprimir una
sonrisa al escuchar como muchas chicas y algún que otro chico, decía que estaba
muy bueno, como un queso y demás. Pero él lo que quería era que Harry le
dirigiera la mirada. Había estado observándolo disimuladamente desde que le
había visto llegar y para su sorpresa Potter ya no era el niño contra el que se
enfrentó hacía año y medio... Había crecido, no llevaba gafas, el cabello como
siempre sí, pero ahora que sus facciones se habían endurecido le quedaba mucho
mejor. Al llevar el uniforme no lo podía apreciar bien, pero estaba seguro que
el cuerpo cubierto con él era musculoso, de piel suave...
Entonces le había mirado. /Sí que tiene los ojos bonitos..../ Le sonrió, y cual
fue su sorpresa de que Harry se sonrojó. /Puede que no me sea tan difícil
llevármelo al lado oscuro... Es una suerte que el hechizo de reducción de
potencial mágico haga que no le duela la cicatriz..../ Voldemort seguía comiendo
la ensalada de queso que tenía en el plato. La profesora Vector le preguntó si
quería pollo.
-Oh, muy amable.- le contestó con una sonrrisa.- pero soy vegetariano.
-Vaya! .- contestó la mujer.- Y tú Severuss, quieres?
Preguntó a Snape, quien se sentaba al otro lado de Tom.
-Sí gracias.
Snape recibió la bandeja con el pollo y se puso un poco. Entonces Tom empezó a
hablarle.
-Recuerdo que me gustaba el pollo.- le dijjo.- Pero hace casi diez años que no lo
pruebo....
-Ah...- le contestó Snape sin una pizca dee interés.
-Sí, todo empezó cuando conocí a Freya, erra una vaca que tenía mi abuela, que
vivía en Suiza, me hice muy amigo suya y desde entonces me da mucha pena comer
animales.... Lo único que puedo tolerar son los huevos, la leche...
-Ya....
/Jejejeje, ya sé que no te interesa Severus...Pero te voy a aburrir hasta la
saciedad y te voy a hacer sufrir... Sabes que no me gustan los traidores.../
pensaba Tom mientras le contaba a Severus sus aventuras con la vaca Freya.
Finalmente, llegó el final del banquete, Dumbledore deseó buenas noches a todos
y los alumnos se fueron a sus respectivas casas al igual que él iba a sus
aposentos. /Lástima que no te tenga mañana Potter... / fue lo último que pensó
antes de dormirse.