CAPÍTULO 1
Un hombre de unos veintinueve años se miraba en un espejo de cuerpo entero, como
evaluándose. Tenía el cabello negro corto, la cara bastante pálida y un cuerpo
alto y delgado pero musculoso. Vestía ropa de colores oscuros, todo él denotaba
normalidad, todo menos sus ojos rojos.
-Tendré que hacer algo con ellos.- decía eel hombre.- No creo que Dumbledore me
admita en Hogwarts con estos ojos.-Añadió con una sonrisa.
El hombre sacó su varita del bolsillo trasero de sus pantalones e hizo aparecer
unas lentillas de color verde y se las puso. Volvió a mirarse en el espejo.
Ahora ya no los tenía rojos, sino de un marrón anaranjado.
-Bien, así está perfecto.- Le dijo al hombbre su reflejo.
- Prepárate Hogwarts, Lord Voldemort vienee a enseñar.
Y dejó ir una sonrisa fría y sádica. Los pocos animales que vivian al rededor de
la casa donde se encontraba el hombre marcharon aterrorizados, esa risa no podía
presagiar nada bueno.
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-Así que estudió en Italia, eh?- pregguntó Dumbledore.
-Sí, señor
-Veo que sus notas no fueron nada malas, ssobre todo en defensa contra las artes
oscuras, que es lo que nos interesa...
El hombre que estaba sentado delante de Dumbledore sonrió.
"Viejo arrugado, no sabes quién soy?" se decía el hombre. "Lord Voldemort está
sentado frente a ti y ni siquiera sospechas nada? Nunca hubiera imaginado que
con cuatro hechizos se pudiera vurlar al gran Dumbledore..."
FLASH BACK
Era un día frío y ventoso de diciembre, Lord Voldemort había estado buscando por
horas un maldito libro de estética mágica.
-Ya lo dicen ya, cuando quieres algo, menoos lo encuentras.
Para qué quería Voldemort un libro de estética? Por una simple y muy sencilla
razón, rejuvenecer. Sí, al Lord se le había ocurrido una magnífica idea para
atraer al chico de oro Potter al lado oscuro, o por su defecto, conseguir acabar
con su vida. Era un plan muy fácil, pero nunca pudo ponerlo en ráctica por la
falta de cuerpo material. Había hecho algo parecido hacía seis años, cuando
poseyó a Quirrel, pero no era lo mismo. Había decidido ser profesor de Hogwarts.
Nunca se le había ocurrido, y ahora se arrrepentía a medias de haber sido
descubierto. Pero eso ahora no importaba, con el encantamiento de ocultar
potencial mágico, nadie podría percivir lo poderoso que era, ni tan siquiera
Dumbledore ( o eso esperaba Voldemort). Si a eso se le sumaba un hechizo de
estética retocado con mágia oscura; Lord Voldemort rejuvenecería e iría a
Hogwarts como nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras y nadie le
reconocería, ni tan siquiera los que le conocieron a esa edad. Su cuerpo había
pasado por tanto que no se parecía mucho a lo que fue de él a los
veintinueve. Era una pena que el anterior profesor, Luís Ponte, hubiese muerto
en circunstancias "extrañas"...
FIN FLASH BACK
Así pues, ahora Lord Voldemort contaba con la apariencia de un joven de
veintinueve años, con un potencial mágico en la media y con unos muy buenos, y
falsificados, documentos para empezar su carrera en la docencia.
-Bien Tom Rolved, déjame darte la bienveniida a Hogwarts.
-Muchas gracias, señor.-dijo Tom amablemennte aún sin sentirlo, pues se le
regiraba el estómago, cada vez que devía de tratar a Dumbledore de señor.
-Empezarás las clases el día dos de septieembre, pero tendrías que venir e
insalarte el día veintiocho, pues antes de empezar las clases tenemos que
planificar el calendario escolar con los demás profesor, de acuerdo?
-Si señor.
-LLámame Albus, por favor.- dijo el viejo con una sonrisa.- Un caramelo de limón
antes de irte?
"Caramelo de limón? Albus,más de cinquenta años y sigues con lo mismo? si no te
mato yo, lo hará la diabtetes..."
-No gracias. Si me permites, Albus, me marrcho.
-Claro Tom, nos veremos el veintiocho de aagosto!
-Adiós.
Tom cerró la puerta tras de sí, aún haciendose cruces de no haber sido
reconocido. Para ser sincero, nunca estubo muy seguro de ese plan, pero es que
incluso había utilizado su nombre original! Suspiró y bajó las escaleras de
caracol, salió al pasillo y caminando poco a poco, fue dirigiéndose hacia el
pueblo de Hogsmeade para aparecerse en su casa.
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Había tenido que pasar dos semanasen casa de sus horribles tios, catorce semanas
que para él se habían hecho eternas. Llenas de tareas, de gritos y de algún que
otro castigo sin comer, pero ahora, por fin, todo había acabado. Ese día Severus
le vendría a buscar y no volvería nunca mása esa casa. Después de todo, cuando
acabara Hogwarts sería mayor de edad y se iría a vivir a algún lugar de Londres.
Querría Severus ir con él? Bueno, ya se lo preguntaría...
Por supuesto que Harry le había contado a los Dursley que se iba, aunque no la
versión verídica. Fuera uno a saber qué pensarian al saber que tenía como pareja
a un hombre, mayor y para colmo su profesor. Mejor no. Harry, prudentemente, les
había contado que era un amigo lejano de sus padres, cosa cierta, y que se iría
a pasar las vacaciones con él, después no le verían más. Con esa frase final,
los Dursley habían quedado tan contentos que les daba igual quien se lo llevaba
y a dónde, por fin se deshacían de Harry.
Tocaron las cinco de la tarde en el reloj de pared del salón de los Dursley.
Harry, estaba sentado en un sillón contento por que había llegado la hora de
irse, sus tios, nerviosos por tener a alguien mago en casa. Qué dirían los
vecinos si pasaba algo fuera de lo normal? Sonó el timbre y Petúnia fue a abrir,
tan hipócrita como siempre, intentando aparntar una familia feliz. Fuera lo que
fuera lo que esperaban ver los Dursley, no era nada comparado con lo que les
recibió al abrir la puerta de entrada.
Un hombre de treintaiocho años de piel pálida, con el cabello negro y largo
atado en una coleta y vestido con camisa blanca y tejanos también negros estaba
de pie en el dintel de la puerta con una sonrisa, que sólo Harry, por el hecho
de conocerle, sabía era falsa.
-Vive aquí Harry Potter?
-Eh.. sí claro.- dijo Petunia con una sonrrisa.- Entre, por favor...
-No, gracias, es muy amable pero preferiríía ir tirando, después se forman
colas...
Tio Vernon, que había ido a observar al recién llegado, se fijó en el flamante
Audi plateado que reposaba aparcado frente a su chalet.
-Es suyo?.- preguntó.
-Sí..- le contestó fríamente.- Harry podríías traer tus cosas?
-Ahora mismo.
Harry estaba muy contento. Severus sabía como eran sus tios, y había estado de
acuerdo en irle a recoger de la forma más normal posible. Lo que no sabía el
joven Gryffindor, era que su maestro tuviera un Audi.
Bajó el baúl por las escaleras con un poco de dificultad, y cuando estubo a
bajoSeverus se abrió paso y le ayudó a llevarlo hacia el coche y meterlo en el
maletero.
-Adiós!.- dijo Harry mientras se sentaba een el asiento del copiloto.
No esperaba que el saludo de despedida fuera correspondido, y no lo fue. Severus
también se despidió, se sentó delante del volante y puso en marcha el auto.
-No sabía que tubieses un coche, y mucho mmenos un Audi!
-Te ha impresionado eh...- dijo con su sonnrisa de superioridad, esa que volvía
loco a Harry.
-Gracias.
-Por qué?
-Por sacarme de ese infierno.
Quedaron unos minutos en silencio. Conduciendo por calles, y calles, hasta que
Harry habló.
-Por cierto, dónde vamos?
-Al airopuerto.- contestó Snape con voz neeutra.
-Si?.- dijo Harry con alegría notable en lla voz.
-No has ido nunca en avión verdad?
-No.- dijo Harry negando con la cabeza, loos ojos verdes brillando de emoción.
-Pues no te preocupes, no es nada comparaddo con los polvos floo.- intentó calmar
al joven, sonriendo socarronamente.
-No sé si me consuela...- Dijo Harry, acorrdándose de lo mal que habían acabado
sus vieajes por ese medio.- Y a dónde iremos?
-A Cataluña, a un apartamento que tengo enn Tarragona.
-Vaya! allí hay playa no? tampoco he estaddo nunca en una playa....
Así, los dos hombres fueron hablando de lo que harían en esas vacaciones, los
dos felices de al fin, poder volver a verse.
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Harry abrió los ojos y se arropó aun más al cuerpo caliente que reposaba a su
lado. Aspiró el aroma que provenía de los cabellos negros del hombre, ese olor
que durante su "enfermedad" y estado de incapacidad, tanto le había intrigado.
Ahora sabía qué era. Una poción que Severus usaba para lavar su cabello. Se lo
dejaba un poco graso, pero eso no era nada comparado con el aspecto de su
cabello después de horas de vapores de pociones si no se lo había aplicado por
la mañana...
Suspiró. Estaba tan feliz de estar con la persona a la que más quería... El
cuerpo de Severus se movió, y unos ojos negros se fijaron en los verdes.
-Buenos días...
-Buenoas días
-Has dormido bien?, algún cambio después dde haber cumplido diecisiete?
Harry sonrió. Hacía ya dos semanas y media que habían llegado al apartamento que
Severus tenía en Tarragona. Se lo había pasado como nunca antes, pero todo eso
quedó al margen después de pasar la mejor noche de su vida y el cumpleaños más
fantástico jamás soñado; ver la puesta de sol en la playa, cenar en las rocas
junto al mar, ir a casa... Y tener a Severus completamente a su merced.
-He dormido perfectamente.- le dijo sonrieendo.- porqué tú estás a mi lado...
-Que cursi eres...
-Lo sé. Pero tú me quieres igual, no?
Severus rió, Harry se lo tenía un poquillo creído... Pero era verdad, él le
quería y nada podría combiarlo.