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Capítulo 11
Harry estaba tumbado en su cama, eran las nueve menos cuarto y a la hora en
punto volvería a ver a Draco.
Durante todo el fin de semana no había podido quitarse de su mente al rubio.
Esos besos que le hicieron sentir tantas sensaciones nunca experimentadas...
Harry había besado a mucha gente, chicos y chicas y nunca había sentido nada
parecido. Cada vez que cerraba los ojos la imagen de Draco y él bailando,
besándose, acariciándose...se le aparecía. Y no lo entendía. De toda la gente
con la que se había enrollado, jamás sintió la necesidad de volver a besarle, y
mucho menos verle. Pero ahora sentía un nudo en el estómago cada vez que pensaba
en Draco. “Qué me dice que él también siente algo así? Qué quiere más de mi?
Seguramente fue diversión de una noche... Como lo que hizo George con esa
chica.” Pero no era eso lo que Harry quería. Al principio lo vio así, una noche
de besos y diversión con el rubio y punto, pero ahora... ahora su mente le decía
que quería verle, su piel quería tocarle y sus labios besarle.
El reloj despertador sonó. Harry se levantó de la cama y lo apagó. Respiró hondo
y antes de oír el PLOP que anunciaba la llegada de Draco, pensó que sería mejor
comportarse como si nada hubiera pasado.
-Hola!- le dijo Harry con una sonrisa iguall a la de todos los días.- Qué tal
pasaste el finde?
-Muy bien gracias. “Sin dejar de pensar en ti, pero supongo que eso no
importa...”.- empezamos? Hoy te enseñaré los impostorus.
-Eh? Qué es eso?
-Te lo expliqué hace unos días... Los seress que se esconden en lugares oscuros
como cajones, armarios y cajas y que cuando alguien va a abrirlos se transforman
en lo que esa persona más teme... ¿Te acuerdas?.- le preguntó Draco un poco
impaciente.
-Ah! Sí es verdad, ya me acuerdo.
-Pues bien, en esta caja de aquí hay uno. PPrimero te enseñaré el hechizo para
hacerle desaparecer y después abrirás la caja, cuando se convierta en lo que
sea, tienes que decir el hechizo pensando en algo que haga que la forma que tome
el impostorus sea graciosa, de acuerdo?
-Sip.
Draco le enseñó el hechizo del Ridikulus, y cuando Draco supuso que estaba listo
le hizo abrir la caja.
-Ahora abre la caja, no digas aún el hechizzo, deja que yo me acerque y podrás
ver que vuelve a transformarse, después vuelves a acercarte y le dices el
hechizo ok?
-Ajá.
Harry se acercó a la caja, al tocarla notó como empezaba a vibrar. Respiró hondo
y la abrió. De ella salió una persona, toda vestida de negro. La persona se sacó
la mano del bolsillo y Harry pudo ver como esa mano sujetaba una jeringa, la más
grande que cualquiera de los dos chicos hubiera visto jamás. La silueta decía:
‘’’Vamos Harry... Sólo será un pequeño pinchazo...’’’ Con una voz falsamente
dulce.
Entonces Draco dio un paso adelante y la silueta negra le miró. Al instante se
oyó un PLUF! Y la silueta negra era Draco. “Por qué tendrá miedo de sí mismo?”
Se preguntó Harry, pero entonces vio que en el antebrazo izquierdo ese Draco
llevaba una especie de tatuaje era como una calavera...
-Venga Harry! Atácale ya!
Harry no pudo distinguir bien la forma del tatuaje, pero se dijo que le
preguntaría a Draco. Avanzó un paso y el Draco-impostorus se volvió a convertir
en la silueta negra con la jeringa. Harry pensó que si se pisara los faldones de
la tela y se pinchara a sí misma sería muy gracioso, justo en ese momento pasó y
empezó a reír.
-Muy bien Harry! Ahora el ridikulus!
-Ridikulus!- dijo Harry, y la silueta desappareció.
-No sabía que les tenías pánico a las inyeccciones...
-Y tu? .- dijo Harry titubeante, no sabía ssi era sensato preguntarle a Draco por
lo del tatuaje.
-Yo qué? .- le preguntó vacilante.
-Bueno....- Harry se dijo que quería saberllo, quería saber de una vez por todas
el porqué Draco estaba así con su familia, y si lo del tatuaje se
relacionaba...- Qué era ese tatuaje?
Draco le miró durante un momento, no sabía si contárselo. Bueno, sí quería
pero... No sabía como hacerlo, tendría que decírselo todo. Sobre su familia, su
pasado y... Bueno, no era nada de que sentirse orgulloso.
-Draco, escucha, si no quieres contármelo llo entiendo pero si algún día quieres
hacerlo no dudes en que estaré allí, yo sólo quiero ayudarte.- Harry dijo eso
des del corazón. Nunca había dicho nada de tan cursi pero se sentía bien. Le dio
unas palmaditas en la espalda inconscientemente, y cuando se dio cuenta se puso
rojo y se giró.
Draco respiró hondo, Harry le había hablado con tanta sinceridad que le había
tocado la fibra sensible. Y con esas palmaditas... parecía que él también quería
algo más que lo de la discoteca. “Si sólo fuéramos amigos no se preocuparía de
esta forma ni mucho menos lo diría con esa voz...” Y por que no había visto la
mirada tierna que el moreno le había dirigido, eso sí era ternura y cariño en
estado puro. Ver a un ser tan bello y tan indefenso...
-A ver, puede que no lo entiendas por qué ddurante toda tu vida has estado
viviendo en el mundo muggle, pero en el mundo brujo... Hay alguien que.. Bueno,
el mayor mago oscuro jamás conocido. Al principio se presentó como un mago
dispuesto a crear más leyes a favor de los sangres pura, y menos leyes que
protegiesen a los muggles. Muchos brujos se juntaron con él, entre ellos mis
padres...
Draco respiró hondo otra vez, se pasó la mano por el cabello. Harry no quería
interrumpirle, a lo mejor se arrepentía.
-Al principio sólo era eso, leyes y nada máás, pero a medida que tenía más
poder... Cada vez fue a peor. Decidió marcar a todos sus seguidores para que
ninguno se echara atrás después de anunciar sus nuevos propósitos. Quería acabar
con los nacidos de muggles, los sangre sucia. Eso ya era demasiado, nadie quería
matar a nadie, brujo o muggle, pero al tener la marca no podían hacer nada. Así
fueron pasando los años. Y cada vez se le subía más el poder, si alguien fallaba
en la más mínima parte del plan o le hacía un cruciatus o le mataba. Mi familia
me crió en las enseñanzas Malfoy, pero también en las de él. Y como todos los
nacidos de seguidores de... Voldemort, yo también tendría que serlo. Este verano
me tenían que poner la marca, no quise, me castigaron sin comer ni beber durante
3 días pero seguí sin querer la marca, al final un día pude escaparme. Ahora
vivo en Hogwarts. Dumbledore me ha ayudado mucho, ahora que estoy sin casa, sin
familia y sin dinero. Por eso me dijo que te enseñara, para distraerme y no
pensar en eso, también para que no me encuentren, y me obliguen a aceptar la
marca...
Sin que se hubiera dado cuenta, unas lágrimas habían abandonado sus ojos. Harry
lo vio y se las quitó.
-El impostorus ha tomado la forma de mi cueerpo con la marca por qué sabe que no
quiero ser un esclavo de... de Voldemort, y que por su culpa he perdido a mi
familia.
-Draco, no llores...- le dijo Harry limpiánndole las demás lágrimas que caían por
sus pálidas mejillas.- Yo te protegeré, puede que no sepa magia pero con los
puños también se lucha.- le dijo con una sonrisa.
-Harry, no es eso, de luchar contra él se eencarga más de la mitad del mundo
mágico, yo... pensaba que mis padres harían algo para salvarme, les oí muchas
veces quejarse de... Voldemort, de que no les gustaba el rumbo que habían tomado
sus nuevos métodos... Y ahora me obligan a ser como ellos, puede que no sean los
mejores padres del mundo, pero ellos me querían y siempre pensé que me
protegerían...
Harry le miró, esos ojos llenos de lágrimas y de desesperación... Sin saber cómo
ni por qué se le acercó, se le puso delante y le besó. No un beso como los de la
noche del viernes en los que sólo se podía ver deseo, no, ese beso fue tranquilo
y lleno de cariño. Harry quería mostrarle su apoyo, que no tenía que rendirse.
Cuando ese beso acabó. Los dos chicos se miraron a los ojos, verde y plateado,
una corriente invisible que los unía. Entonces les llegó la comprensión.
-Sabes? Te quiero.- le dijo Harry, antes dee fundirse en otro beso que el rubio
correspondió plenamente.
Harry había entendido por fin, al igual que Draco, que ese sentimiento que al
principio sólo era deseo y atracción con el paso de los días y las semanas se
había vuelto amor y cariño. Ninguno sabía como se había dado pero qué más daba
si los dos eran felices?
-Yo también te quiero.
Le contestó Draco antes de besar a Harry.
Ese día mucha magia, Harry no aprendió, o al menos no la que se hace con varita,
por qué la magia del amor estuvo presente durante todo el día.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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