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Capítulo 1
Era un día caluroso de principios de julio y un niño de catorce años, cabello
azabache y bellos ojos verdes se estaba levantando de su cama. Había soñado
algo... un castillo, magia... Pero no se acordaba de nada más. Se levantó y se
fue a vestir y a lavarse la cara. Cuando estuvo listo bajó a la cocina donde su
madre, Lily, estaba preparando el desayuno.
Buenos días mamá.
Buenos días Harry. Espera a que baje tu padre para empezar a desayunar de
acuerdo? Mientras voy a buscar el correo.
Lily fue hacia la puerta principal y recogió las tres cartas que había dejado el
cartero. Una para ella, otra de James, su marido y la última era para Harry.
Harry! Hay una carta para ti! ( N/A- no, no es el programa de la tele.. ¬¬)
De quien es?- preguntó Harry desde la cocina.
No lo sé no hay remitente.
Y cuando Lily llegó a la cocina le dio la carta a su hijo. Era una carta normal
y corriente... pero sin sello ni remitente. Harry se fijó que estaba sellada por
medio de un lacre de color morado en el que se veía un escudo; una gran H en el
medio y a cada lado un animal. Arriba a la izquierda un león, a la derecha un
tejón, abajo a la izquierda un águila y a la derecha una serpiente. “De quién
será?” se preguntó Harry “Oh! Seguro que es de George! Siempre gastando bromas
...¬¬” y el joven chico abrió el sobre. En él había tres hojas y la primera
decía:
Estimado Sr. Potter: Nos complace informarle de que ha sido admitido en la
escuela Hogwarts de magia y hechicería.
“Magia? Hogwarts? Así se llamaba el castillo de mi sueño!” se dijo Harry, y
incitado por la curiosidad siguió leyendo.
Debido a un pequeño problema técnico no pudo empezar el curso a los once años y
al haber perdido tres cursos, hemos decidido que durante estas vacaciones de
verano uno de nuestros mejores alumnos le dará clases cada día ( exceptuando
fines de semana) de diez a dos y de cuatro a seis. Si no le es ninguna molestia,
mañana empezará las clases y su profesor se encargará de explicarle todo lo
referente a este, nuestro mundo y desde hoy también suyo.
Sólo cabe decirle que le esperamos el día uno de setiembre en la estación de
King’s Cross a las once en el anden 9 i ¾.
Atentamente:
Minerva McGonagall
Subdirectora.
Harry acabó de leer la carta y se quedó pensando. Su sueño se estaba haciendo
realidad! Y de repente le vinieron a la cabeza dos sucesos muy raros que le
pasaron en su infancia. El primero le pasó a los ocho años cuando unos niños de
otra clase empezaron a meterse con él y su amigo George. Se enfadó tanto que
tuvo que cerrar muy fuerte los ojos y los puños para no pegarles, pero cundo
George le dio un codazo y oyó unos gritos y unos lloros abrió los ojos y vio que
esos chicos ahora lucían unas pelucas de color azul y rosa al estilo afro. No
sabía como había pasado pero desde ese día nadie les molestó, ni a él ni a su
amigo. El segundo incidente fue durante unas colonias. Estaban en una excursión
e iban caminando muy cerca de un río, cuando un chico lo empujó y se calló al
río. Todos sabían que no sabía nadar ( N/A- valga la redundancia) y ninguno lo
ayudó. El agua estaba congelada todo y estar a mediados de agosto y la corriente
era muy fuerte. Pero de repente el agua se calmó y empezó a hervir. Cuando le
pasó no supo por qué había sucedido y nadie que le creyera le pudo explicar
tampoco. Y ahora resultaba que era porqué era mago...
Harry, qué dice la carta? – le preguntó su madre poniéndose mermelada en una
tostada.
Toma, si te lo digo no me vas a creer.
Y el joven de cabello azabache le dio la carta a su madre. Se la leyó y después
de mirar la carta y a él un par de veces dijo:
Ahora entiendo lo del pelo afro...
Así que tenemos un mago en la familia! Que maravilla! – dijo su padre mientras
leía la carta que le había pasado su mujer.
Oh! Pero mañana no estaremos en casa!
Es verdad nos vamos de viaje! Tendré que llamar a la Sra. Figg, para avisarla!
No!, no cal papá ya la llamaré yo después.- contestó Harry. Pues sus padres se
marchaban a Italia de viaje durante dos semanas y se suponía que él las pasaría
vigilado por su vecina, la Sra. Figg. Lo que ni Lily ni James sabían era que su
hijo no la había llamado y que por tanto se pasaría las dos semanas solo en casa
con el nuevo profesor o profesora.
“Ojalá sea una tía buena! Aunque la inteligencia y la belleza no se llevan muy
bien...”
Harry! No has leído las otras hojas! – le riñó su madre.
No , es verdad, que pone?
En esta hay la lista de lo que vas a necesitar. Te tendremos que dar el dinero
para que lo vayas a comprar...- dijo su padre.- y en la otra hay un permiso que
te tenemos que firmar para que algunos fines de semana puedas ir a un pueblecito
que hay cerca de la escuela.
Y así pasó el desayuno. Hablando de todo lo que tenían que hacer antes de las
cinco, que sería cuando sus padres cogerían el taxi para el aeropuerto.
Cuando Harry acabó de desayunar subió a su habitación y volvió a leer la carta,
y mientras lo hacía recordó algo más del sueño. Una chica de pelo castaño y
alborotado... un chico con pecas y pelo rojo... y otro chico del que no
recordaba nada.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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